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  • Cine Alemán Siglo XXI
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    A.J. Edwards
    A.J. Edwards
    Rich Hill

    De esta segunda edición del Americana no podíamos encontrar una forma más coherente de despedirnos. Empezábamos con un viaje y nos despedimos con otro. Y aun así nos marchamos con la certeza de sabernos en tránsito, como esa cámara poseída por el espíritu de Terrence Malick que, en The Better Angels, no deja de hablarnos de una vida en movimiento perpetuo. Desde el viaje inmóvil que, como espectadores, experimentamos desde un palco privilegiado, observamos y conjeturamos hacia dónde nos lleva y hacia dónde va el indie norteamericano. Volvemos la mirada a los desfavorecidos, se refundan los mitos fundacionales y se reivindica la mirada infantil de unos niños que cogen las riendas ante un mundo adulto prácticamente ausente. El viaje prosigue.

    La película nominada al Óscar Selma, de Ava DuVernay, se alzó como la ganadora del Premio del Público de la II edición de Americana 2015. Buzzard, de Joel Potrykus, Premio del Jurado Joven.

    Aunque ese viaje muchas veces pase por volver al punto de partida, incluso los que sobreviven en las cunetas del Sueño Americano que retrata Rich Hill, el documental facturado por Andrew Droz Palermo y Tracy Droz Tragos, viven con la esperanza de seguir adelante. Los tres jóvenes y sus respectivas familias sobre la que se posa la mirada de los cineastas, comparten esa pulsión cinética. Sea en un cabeza de familia que busca una escurridiza estabilidad laboral o sea el anhelado reencuentro, eternamente postergado, con una madre reclusa en prisión. En ese sentido, las festividades de esos pueblos de la Norteamérica profunda, la exaltación patriótica o los fuegos artificiales que el 4 de Julio adornan los cielos del midwest estadounidense podrían verse desde cierta ironía al contraponerse con la otra cara de la moneda del American Way of Life. Sin embargo, acaban resultando sentidas alegorías a ese espíritu pionero enraizado en una cultura americana que hace épica de la adversidad. Rich Hill intenta dignificar a esas familias, precisamente, a través de la sintaxis cinematográfica. Pero en la nobleza de esa idea, en la intención por puntear de belleza la sordidez, reside también el peligro de una cinta al borde de convertir personas en personajes de una ficción donde la mierda en las paredes y la basura acumulada debajo del sofá, tiene también su correspondiente protagonismo. ¿Dónde sitúa entonces la deriva tremendista el drama de sus personas/personajes?

    por Anónimo
    febrero 24, 2015

    Americana 2015 | La estela de Léolo

    por Anónimo | febrero 24, 2015
    The Better Angels

    Recuerdos de infancia

    crítica de The Better Angels | dirigida por A.J. Edwards, 2014

    «Sólo en nuestro recuerdo, desde lejos, la infancia nos parece algo único e inimitable y más allá de toda crítica a su verosimilitud o realidad».

    «La memoria está construida con lo que se recuerda y con lo que se ha decidido olvidar. Es tan difícil recordar bien. [...] De ahí el consuelo de ser niño: hay tan poco para recordar que se lo recuerda todo. Y se lo recuerda bien».

    Rodrigo Fresán. Kensington Gardens.

    Estas dos citas del escritor argentino Rodrigo Fresán ejemplifican bien lo que significa la infancia, la memoria y la selectividad de los recuerdos. Ambas están contenidas en la misma novela: Kensington Gardens. Una reflexión a medio camino entre la biografía, el ensayo y la ficción que, a través de la figura de James Matthew Barrie, autor de Peter Pan, profundiza en la infancia como territorio de formación y condena del hombre. Será durante esos primeros años donde le acontecerá todo aquello que le convertirá en el YO del futuro. Lo que marcará sus ideales, su educación, lo que añore y lo que decida olvidar. Toda la novela evidencia que la infancia es lo que es porque son los adultos los que al final la describen con nostalgia, conscientes de que la libertad de ese mundo no volverán a conocerla. Adultos con una fuerte querencia por mirar al pasado con ojos melancólicos. Los mismos con los que Terrence Malick ha mirado a todos y cada uno de los niños de sus películas, a través de unos montajes que, como la memoria, seleccionan sólo aquello que él ha decidido recordar de entre horas y horas de imágenes. Su óptica se ha acercado tanto al mecanismo real con el que los humanos miramos nuestra vida que no es extraño que otros hayan empezado a imitarle. El árbol de la vida (The Tree of Life, 2011), ya podemos decirlo, asentó un modelo a seguir y los primeros discípulos no han tardado en llegar. Primero en el videoclip, con pequeñas piezas musicales como la del joven Woodkid, cantante y cineasta francés, en colaboración con el compositor Max Richter (responsable de la banda sonora de Vals con Bashir-2008) para los 10 minutos del cortometraje The Golden Age. Relato sobre los placeres y temores de un niño con fuerte carga autobiográfica y mucho calado poético, situado muy cerca de las latitudes en las que el director A. J. Edwards ha dirigido su debut. Una primera película alrededor de la infancia de Abraham Lincoln contextualizada, exclusivamente, en sus bucólicos años en Indiana, cuando vivió, primero con su madre y luego con su madrastra, en una pequeña cabaña en mitad del bosque.

    Producida por el mismo Malick, The Better Angels (2014) se ve y se siente como una prolongación de su discurso. Un apéndice extraviado y huérfano de algún proyecto perdido que nunca quiso firmar con su nombre. Nada de esto es cierto, por supuesto, pero la autoría de su director es complicada. Tanto en temática como en tono Edwards está tan cerca de su mentor que la particularidad de su estilo se difumina. Las comparaciones son odiosas pero en casos como éste son inevitables. La maternidad observada desde ese altar hagiográfico que enaltece la figura de todo ser sacrificado. La madre biológica, una hermosísima Brit Marling, enmarcada en un contrapicado, en mitad de la naturaleza, y a contraluz. Y de fondo, una partitura de tintes clásicos que subrayen la solemnidad de esta infancia algo adormilada, plasmada con el estatismo y la melancolía que sólo puede dar un adulto que ha acabado convirtiendo el tema en excusa poética para sus obras. Edwards es más contenido que Malick. Donde el segundo deja que el filme vuele, llegando a experimentar el éxtasis de un momento tan ridículo como sublime, el primero prefiere atarlo en corto y, tal vez por eso, su película nunca alcanza una cima clara, manteniéndose a una media altura agradable que nunca alcanza la brillantez. La música jamás sube más de la cuenta, la cámara no se sale de su sitio y el guión apenas rompe la dinámica narcótica de esta infancia de ecos románticos. Tanto es así que pasado el tiempo, aunque uno la recuerda con cariño como un conjunto, reconociendo en ella destellos de un talento a explotar, tampoco se le queda grabado ningún gran instante. The Better Angels es una película narrada, no desde la misma niñez, sino desde un presente que mira al pasado, seleccionando, alterando y decorándolo todo.

    por Unknown
    agosto 10, 2014

    Crítica | The Better Angels

    por Unknown | agosto 10, 2014

    Iris escandinavo

    Crónica de la quinta jornada de la Berlinale 2014 | Críticas: Blind, In Order of Dissapearance, Blind Massage y The Life of Riley

    Día en torno a la ceguera y el cine noruego. Empezamos la jornada con la china Blind Massage, cinta basada en una famosa novela de reputado prestigio en el país asiático que centra su mirada en la disciplina de los masajistas ciegos. Se apreció su intento de indagar en un mundo ajeno a nosotros, pero se condenó su histerismo formal y lo irregular de su desarrollo. El siguiente filme, In Order of Disappearance, calmó los ánimos gracias a una propuesta llena de humor algo gamberro y una trama muy ágil y ligera que consiguió hacer reír al público en el Palast. Fue el plato refrescante del día, inmediatamente enterrado por la exigencia de Life of Riley justo a media tarde. Resnais puso al límite las energías de más de uno, algo que se hizo evidente en el pase para la prensa. Su largometraje otorga cosas interesantes aunque el contexto no fue el más apropiado. Comienza la noche, y nos lanzamos al maravilloso Zoo Palast. Sillones de cuero, acolchados y reclinables, con espacio para estirar piernas y una pantalla de buen tamaño. Contexto ideal para el estreno de The Better Angels, largometraje sobre la infancia de Lincoln, de fuertes aires malickianos que contó con la presencia en persona de Diane Kruger y su pareja Joshua Jackson en la sala. Dejó muy buenas sensaciones aunque todos citaban el nombre del gran autor tejano. Por último, broche de oro con el debut cinematográfico del guionista de Joachim Trier, Blind. Eskil Vogt toma ciertos temas del Ozon literario de En la casa y el Winterbottom urbano de Wonderland para construir una historia conmovedora y dirigida con una sutilidad y elegancia que ya se echaban de menos en el certamen, Una trama que gira alrededor de una mujer ciega que se encuentra escribiendo una novela que inmiscuye su propia vida. A pesar de la hora intempestiva del estreno, la película dejó buenas sensaciones e incluso se llevó un caluroso aplauso, inevitablemente lastrado de cansancio pero muy sincero. Se estrenó en Panorama y tiene papeletas para ser una de las ganadoras de la sección paralela de la Berlinale.

    por Unknown
    febrero 11, 2014

    Berlinale 2014 | Quinta jornada. Críticas: «The Better Angels», «Blind», «In Order of Disappearance (Kraftidioten)», «The Life of Riley (Aimer, boire et chanter)» & «Blind Massage (Tui na)»

    por Unknown | febrero 11, 2014

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