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    Crítica | Trap for Cinderella

    Trap for Cinderella

    FALLIDO THRILLER A LA EUROPEA

    crítica de Trap for Cinderella | Iain Sofltey, 2013

    Aunque su obra más conocida entre el gran público es Largo domingo de noviazgo (gracias a la grandilocuente y “améliezada” adaptación dirigida por Jean-Pierre Jeunet y protagonizada por Audrey Tautou en 2004), el escritor Sébastien Japrisot, pseudónimo de Jean-Baptiste Rossi, es más conocido en Francia por sus novelas de género negro, adaptadas para el cine por directores de la talla de Costa-Gavras (Los raíles del crimen), Anatole Litvak (La dama del coche con gafas y fusil) o René Clément (El pasajero de la lluvia y Como liebre acosada). En ellas, el crimen, el sexo y la manipulación van de la mano para narrar historias tremendamente turbias, como si de una Patricia Highsmith masculina y continental se tratase. Una mención que no es gratuita, el referente principal, argumental y referencial, de Trap for Cinderella como película es sin duda El talento de Mr. Ripley. Sin embargo, Japrisot no es Highsmith, como Iain Softley no es René Clément (ni siquiera Anthony Minghella), por lo que este intento de Ripley femenino se queda en un mero remake británico de Mujer blanca soltera busca. Se necesita algo más que lo que Softley ofrece para acercarse a la brillantez de la autora de Extraños en un tren. Pero vayamos por partes.

    La historia, adaptada de la novela de Japrisot Piège pour Cendrillon (1963), se inicia con una explosión y una mujer joven que a duras penas sobrevive a ella. Micky (Tuppence Middleton), huérfana, niña mimada y futura heredera de un imperio de la moda, no recuerda nada de su vida anterior al hospital. Para reconstruir los pedazos de su memoria, sólo tiene a Julia (Kerry Fox), la antigua asistente de su tía, que actúa como su tutora legal hasta que cumpla 21 años. Pero cuanto más bucea en su vida, más referencias encuentra a Do (Alexandra Roach), una vieja amiga, de quien sólo sabe que falleció en la misma explosión que casi le cuesta la vida. A partir de ahí, y a base de diarios, explicaciones en tercera persona y flashbacks dentro de flashbacks que harían llorar al Christopher Nolan de Origen, Softley desgrana una trama de obsesiones, rencores, amores no correspondidos e intrigas criminales que podrían funcionar en los 60, pero que hoy día se nos antojan salidos de un telefilme de cadena privada a medianoche.

    Trap for Cinderella

    No deja de sorprender que un director como Iain Softley, que nos ofreció películas tan notables como Las alas de la paloma (y la menos conocida pero igualmente brillante Backbeat), haya firmado un producto tan endeble. En parte, la culpa es de la trama, que como antes mencionaba es débil, y está envejecida y trillada; sin embargo, no es el único punto que flaquea. Lo mejor que se puede decir de los actores es que están correctos, como pueda ser el caso de Kerry Fox o Alexandra Roach (esta última conocida por ser la versión joven de Meryl Streep en La dama de hierro); en el peor de los casos, nos encontramos con la protagonista, Tuppence Middleton (vista en Trance y en la serie Black Mirror), cuyo único aporte a la película parece ser salir desnuda, o casi, cada cinco o diez minutos. Una vez metidos en historia, su personaje debería ser el equivalente femenino del Dickie Greenleaf de Mr. Ripley: un personaje caprichoso y consentido, irritante pero encantador, que consigue meterse a todo el mundo en el bolsillo a pesar de sus múltiples defectos gracias a su enorme carisma. Está claro que, si hay algo que Middleton ha entendido perfectamente, ha sido la parte de “irritante”: no hay nada en su interpretación que nos pueda hacer creer que Micky sea alguien que atraiga a todo el mundo; en todo caso, recuerda a una de esas “jóvenes modernas” de aquél famoso anuncio de Loewe, pasada por el tamiz pijo-urbanita del Londres moderno. Sólo en los momentos en que la acción vuelve al presente, recuperando a la Micky amnésica y frágil, resulta más o menos solvente. Pero esa parte está salpicada de situaciones tan forzadas, y de una resolución tan risible, que para entonces ya nos da igual.

    Porque ese es otro de los grandes problemas de Trap for Cinderella: querer abarcar demasiado. En su afán por epatar al espectador con su ingenio, Softley incluye hasta cuatro o cinco tramas simultáneas, la mayoría de las cuales no sólo no son relevantes para la acción, sino que ni siquiera se llegan a resolver. Están ahí, para (supuestamente) darles profundidad y/o motivación a los personajes -especialmente en el caso de Do-, aunque en realidad sólo sirven para que el director pueda dar giros de guión en teoría impactantes, pero en realidad previsibles a poco que se hayan visto unas cuantas películas del género. Al final, claro, tanta subtrama acaba liando el argumento de tal forma, que la única manera que tiene Softley de desencadenar el final de la película es sacarse un deus ex machina como una catedral. Todo lo que nos ha estado contando hasta entonces da igual, porque en realidad ahí había alguien (de quien no sabemos ni el nombre) que lo sabía todo desde el principio, pero que no ha aparecido hasta casi el final porque... sinceramente, ni idea de por qué. En conjunto, resulta una pena, porque el thriller británico suele dar muestras de una inteligencia y un atrevimiento muy por encima de la media de lo que estamos acostumbrados. Quizás en los mismos años 60 en los que se publicó la novela, Hitchcock o Chabrol hubiesen sacado oro puro de una trama como la de Trap for Cinderella. Pero Softley confunde la sorpresa con la pretenciosidad, los personajes carismáticos con los odiosos, y la sutileza sexual con el despelote y la carnaza gratuita. Si este tiene que ser el modelo del thriller europeo moderno, prefiero volver al bueno de Alain Delon, a Farley Granger o a Jacqueline Sassard. No todos habrán envejecido igual de bien, pero al menos ninguno de ellos toma al espectador por tonto. ★★★★

    Judith Romero.
    redacción Londres.

    Reino Unido, 2013. Director: Iain Softley. Guión: Iain Softley (Novela: Sébastien Japrisot). Productora: Forthcoming Productions / Jonescompany Productions / Lipsync Productions / Lionsgate. Fotografía: Alex Barber. Música: Christian Henson. Montaje: Stuart Gazzard. Intérpretes: Tuppence Middleton, Alexandra Roach, Kerry Fox, Aneurin Barnard, Frances de la Tour, Alex Jennings, Stanley Weber, Emilia Fox, Elizabeth Healey, Erich Redman, Tim Wallers.

    Trap for Cinderella poster
    Casanova, su último amor

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