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    HUNGER (STEVE MCQUEEN, 2008)

    LOOKING FOR FREEDOM

    El hambre es la mayor lacra de la historia de la humanidad y, en ocasiones, un instrumento de reivindicación ideológica. Considerada un derecho inquebrantable (Declaración de Malta de la Asamblea Médica Mundial, 1991), la huelga de hambre es un método individual o colectivo de cuestionada ética que contrasta con fuertes convicciones. Uno de los casos más relevantes sucedió en Irlanda del Norte en 1981, cuando diez prisioneros irlandeses fallecieron en la prisión de Maze como conclusión a cinco años de protesta por el estatus de los prisioneros políticos en el Ulster. Un pulso contra la inflexibilidad de la primera ministra británica, Margaret Thatcher, que dividió a la opinión pública, alzó el nacionalismo exacerbado y convirtió al Sinn Féin en una poderosa fuerza política. Unos sucesos que conmocionaron Europa y consolidaron el sentimiento de independencia de una nación.

    El mundo del celuloide no ha sido ajeno a estos hechos con tres producciones irlandesas: En el Nombre del Hijo (Son Mather’s Son, Terry George, 1996); H3 (Les Blair, 2001); y, el filme que nos ocupa, Hunger (2008), ópera prima del realizador Steve McQueen. Tres filmes con los diferentes testimonios de los prisioneros que sufrieron la marginación e injusticia del gobierno británico. Hunger narra con crudo realismo este episodio en la prisión de Maze con una cinta tan bella como descarnada que obtuvo notables críticas y numerosos premios(1). La película se centra en el líder de los reclusos norirlandeses, Bobby Sands (1954-1981), un hombre de gran personalidad y aplomo que lucha por la libertad de sus compatriotas y de su país. Interpretado de manera brillante por Michael Fassbender, la aparición de Sands está acompañada por una silenciosa épica sin estridencias. Fassbender se transforma en cuerpo y alma y nos deja una de las interpretaciones de la década con un dibujo solemne de este mártir para el pueblo norirlandés.

    Hunger se articula en tres episodios con un prólogo que narra la llamada “protesta sucia” en la cárcel de Maze (también conocida cómo Long Kesh) y un epílogo con el paulatino deterioro de Sands en las dependencias médicas del centro penitenciario. El eje del film y auténtico nudo de la trama lo conforman la conversación entre Sands y el párroco Dominic Moran (Liam Cunningham). Un largo diálogo de veinte minutos de duración con varios monólogos sobre la postura de ambos personajes (dos católicos hablando sobre el suicidio). Todo un prodigio narrativo, interpretativo y técnico que conforma el alma de esta obra llena de honestidad y valentía. El discurso final de Sands donde lo ético y moral convergen en lo espiritual no sólo deja atónito al clérigo, también convence al espectador del tesón de este miembro del Ira Provisional.

    El escenario físico de Hunger no sólo se desarrolla en las instalaciones de Maze Prison. La película, desde su inicio, se representa en el cuerpo humano. Cuerpos humillados, vejados, despreciados por los guardias o los propios reclusos separándose de cualquier concepto de humanidad. El cuerpo de Bobby Sands se convierte en un campo de batalla. Sus heridas son la expresión de sus sentimientos y de su coraje. La cruda violencia física se acerca a un arte tan obsceno y perverso cómo lleno de realismo. “El cuerpo es la libertad desencadenándose, escribiéndose en tanto se entrega a lo que disemina desde fuera su identidad .”(2)

    McQueen, demuestra su formación en el videoarte con una narración pausada y serena con el predominio del plano-secuencia estático. El pulso en la dirección del joven director británico, plasmado con secuencias de gran potencia visual, nos introduce en un mundo desagradable descrito con una belleza desgarradora. Escenas que alternan calmados silencios con la más inmisericorde violencia con formato de obra pictórica. El último tercio del filme, con los últimos alientos de Sands, traza un retrato expresionista sobre la muerte donde el anhelo y lo onírico describen la personalidad del protagonista. Hunger se convierte en un poético alegato de los principios inherentes a la condición humana. Una poderosa razón que da sentido la vida por la que Sands y otras personas han luchado a lo largo de la historia: La Libertad.

    “Mi vida significa todo para mí, la libertad lo significa todo”
    Bobby Sands (Michael Fassbender).

    1.Ganadora de la Cámara de Oro en la sección “Una Cierta Mirada” (A Certain Regard) en el Festival de Cannes en 2008.
    2.Adolfo Vásquez Rocca sobre la obra de Jean Luc Nancy "Las Metáforas del cuerpo en la filosofía de Jean Nancy".

    ARTÍCULO PARA LA PUBLICACIÓN VERSIÓN ORIGINAL (FUNDACIÓN REBROSS) Nº 190: EL HAMBRE. FEBRERO 2011.

    Petrunya

    2 comentarios:

    1. Estupenda crítica...Sin lugar a dudas un película de culto, que te queda impreganda por la memorable performace de Michale Fassbender y por la impecable dirección de McQueen...Una Joya!!!

      Tanti Saluti!

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    2. Muchas gracias Giancarlo!!! Se que te gusta mucho esta película y Fassbender. Este actor me encanta, muchos no recuerdan que era Stelios en 300.

      Hunger, es diferente una maravilla en lenguage cinematográfico y artístico. Un abrazo.

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