Introduce tu búsqueda

  • Especial Festival de San Sebastián.
    Cobertura completa de la 65ª edición.

    Down by Earth.
    «Song to Song», de Terrence Malick.

    Sensualidad praxiteliana.
    «Call me by your name», de Luca Guadagnino.

    Insert Coin.
    «Good Time», de los hermanos Safdie.

    Dos ventanas al vacío.
    «A Ghost Story», de David Lowery.

    [BFI] Crítica | Reina y patria, de John Boorman

    The Queen and the Country

    Soldados de la reina

    crítica a Queen and Country (2014), dirigida por John Boorman | ★★★ |

    He de reconocer que vi Queen and Country sin saber que su director era John Boorman. Por despiste o por mala memoria, era un dato que ignoraba en el momento de verla, y no puedo estar más que agradecida por ello. Porque tengo la sensación que, de haberlo sabido, mi impresión de la película hubiese sido bastante peor; y, la verdad, no creo que se lo merezca. Boorman es un director que lleva años de capa caída. Por otro lado, no es que nunca haya sido un prodigio de regularidad. Junto a obras como Deliverance (1972), Excalibur (1981) o Esperanza y gloria (1987), encontramos horrores del calibre de Zardoz (1974) —a mayor gloria del bikini bizarro de Sean Connery— o El exorcista II: El hereje (1977). Su último filme realmente decente fue El sastre de Panamá (2001). Vista la lista, entenderéis que agradeciese haber visto Queen and Country desde una perspectiva, digamos, “virgen”.

    Argumentalmente, Queen and Country es hija de Esperanza y gloria. Si no fuese por toda una serie de pequeños detalles que no coinciden (el apellido de la familia protagonista, algunos personajes que han sido omitidos…), podría decirse que es una secuela directa. De hecho, es difícil decir si esos detalles han sido cambiados a propósito o si son simples fallos de continuidad por parte de Boorman. El niño protagonista de Esperanza y gloria, Bill (Callum Turner), es ahora un joven (casi) veinteañero que ha sido llamado a cumplir el servicio militar obligatorio. Estamos en 1952, año crucial para la historia del Reino Unido, que marcaría el fin de una época con el fallecimiento del rey Jorge VI y el ascenso al trono de la aún hoy soberana del país, Isabel II. A lo largo de los dos años de servicio militar, Bill experimentará amistades, amores, traiciones y descubrimientos que le llevarán a la edad adulta, con el fantasma de la Guerra de Corea siempre acechando al fondo.

    The Queen and the Country

    No hay mejor expresión para definir Queen and Country que lo que los anglosajones, tan rimbombantes ellos, llaman “coming of age movie”. Sólo que en este caso, no es únicamente el protagonista el que se hace adulto, sino todo un país con él. En una sociedad donde la monarquía tiene aún tanto peso —moral que no político—, la muerte de un soberano varón, adulto y eficiente justo después del trauma de la Segunda Guerra Mundial, y la sucesión de una mujer joven de la que no se sabía muy bien qué esperar, supuso el golpe de gracia a toda una forma de entender la existencia. Las generaciones que habían vivido la guerra siendo niños, que desconocían en su mayoría los sufrimientos que había provocado la lucha contra el nazismo, se enfrentaron a la clásica reacción “una-guerra-teníais-que-haber-pasado”, sin saber que una contienda, bélica y moral, igual en el fondo pero no en la forma les esperaba a la vuelta de la esquina. Los enfrentamientos entre Bill, su compañero de correrías Percy (Caleb Landry-Jones) y su maniático —¿maníaco?— oficial superior, Bradley (David Thewlis) reflejan esa diferencia generacional con considerable acierto.

    Pero Queen and Country no es un sesudo análisis sobre el tema, a pesar de todo. Es una comedia sobre hacerse adulto en un lugar y momento determinados, y a poco más aspira. Se beneficia de un dúo protagonista que no resulta desagradable ni pesado (aunque la tendencia a los tics de Caleb Landry-Jones pueda enervar a más de uno), y de una retahíla de actores secundarios de enorme calidad que se encargan de darle relumbrón; desde Thewlis y su actitud psicópata (menos caricaturesca de lo que cabe esperar en un principio), al estoicismo no exento de ironía de Richard E. Grant, a la dulzura que imprime a su personaje la nunca suficientemente valorada Sinéad Cusack. Quizá, el mayor lastre de la película lo suponga la sosa, aburrida e irritante subtrama romántica del protagonista con la “chica inalcanzable” de turno, que parece un elemento indispensable en cualquier historia de este tipo, y que aquí sólo sirve para ralentizar el metraje y para que den ganas muy fuertes de abofetear a semejante pavisosa, por mucha cara de pena infinita que ponga. Queen and Country no pasará a la lista de trabajos excelsos de Boorman. Por fortuna, tampoco entrará en la de los horrores. Es una historia menor, un cuento de madurez y crecimiento, y un retrato amable de un momento decisivo en la historia de un país, contado en clave de comedia para romper el molde. Su gran y única virtud. | |


    Judith Romero
    Enviada especial a la 58ª edición del Festival de Londres


    Reino Unido, 2014. Director: John Boorman. Guión: John Boorman. Productora: Merlin Films. Fotografía: Seamus Deasy. Montaje: Ron Davis. Música: Stephen McKeon. Intérpretes: Callum Turner, Caleb Landry Jones, Pat Shortt, David Thewlis, Tamsin Egerton, Vanessa Kirby, Richard E. Grant, Sinéad Cusack, Aimee-Ffion Edwards, David Hayman, John Standing.

    Póster: The Queen and the Country
    El fulgor efímero

    0 comentarios:

    Publicar un comentario

    "Sueñen. Vean cine."

    Estrenos

    Festivales

    • Cuaderno de viaje: análisis visual y narrativo de Twin Peaks

      «Aviso al lector: este texto, como la anterior entrega que publicamos, está plagado de spoilers que detallan información de los capítulos reseñados. Está concebido con la esperanza de ser un acompañamiento a las experiencias de visionado previas de cada uno, y como tal asume la incompletitud de su análisis. Ni ofrece, ni lo pretende, una lectura totalizadora de la serie. Sino una serie de fragmentos rescatados, puestos en una relación más o menos arbitraria y leídos bajo una serie de constantes que se adivinan en Lynch, pero que quizá tengan mucho de las propias inquietudes de quien escribe...».
    • El cine de Maya Deren. Una mirada a su filmografía

      «La consolidación de la mujer en la industria del cine es algo tan reciente y, por desgracia, tan condenado a un inevitable período de reafirmación presumiblemente extenso, que resulta muy difícil establecer una lectura del papel femenino en el cine y, mucho menos, en el cine de vanguardia, pues su relación parece más coincidente que desencadenante. Sólo en las últimas entregas de los grandes festivales, ha sido motivo de indignación y debate la ausencia de una participación femenina más cuantiosa...».
    • El tedio según Sofia Coppola

      «Si nos detenemos a analizar la filmografía de Sofía Coppola, encontramos un denominador común en todas sus historias. Los personajes que retrata la realizadora neoyorquina están embriagados por el aburrimiento, por una sensación de pesadumbre que les arrastra y que, de un modo u otro, actúa como catalizador de sus actos. Puede ser un elemento impuesto, como ocurre en Las vírgenes suicidas, y del que solo hay una manera de escapar; que viene dado por el entorno, como en Lost in translation, donde se materializa en un sentimiento de extrañeza que acaba por unir a dos almas solitarias...».

    Extras

    Premios

    [12][Trailers][slider3top]