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    Recap | Hannibal (2x13). Final de temporada

    Hannibal (2x13)

    Una despedida con exceso de sorpresas

    crítica de Mizumono (2x13) | Hannibal (Temporada 2)

    NBC | EEUU, 2014. Director: David Slade. Guión: Steve Lightfoot & Bryan Fuller. Creador: Bryan Fuller. Reparto: Hugh Dancy, Mads Mikkelsen, Laurence Fishburne, Caroline Dhavernas, Gina Torres, Cynthia Nixon, Lara Jean Chorostecki, Kacey Rohl, Gillian Anderson, Vladimir Cubrt. Fotografía: James Hawkison. Música: Brian Reitzell.

    Hannibal organiza una cena para atraer a Jack y poder matarlo. El agente Crawford debe explicar su plan ante el FBI. Will es buscado para ser arrestado por el asesinato de Randall Tier. Todo confluye en la mansión del doctor Lecter.


    Es curioso que la segunda temporada de Hannibal, abiertamente superior a su antecesora, haya concluido de forma similar a la primera en cuanto a la calidad de su desenlace se refiere. Los dos últimos episodios no han estado a la altura del resto de capítulos, y en concreto este cierre ha pecado de excesivo por varias razones. Las vueltas de la trama, la recuperación de personajes y las carambolas argumentales necesarias para encajar las piezas ahogan un poco el impacto emocional de lo que pasa en pantalla. En un nivel puramente emotivo, el episodio documenta la ruptura ¿definitiva? de la amistad entre Hannibal Lecter y Will Graham, y la venganza del primero ante la traición del segundo. Mads Mikkelsen logra conmover con ese desgarrador momento –dicho sin segundas– en la cocina donde sincera sus sentimientos por Will. Luego llegará el sacrificio del cordero, la “hija” resucitada, cuya vuelta no puede ser más caprichosa. Hasta llegar a ese punto, las tramas tienen 26 minutos para situarse y dejar que el clímax en la casa del doctor se apodere del resto de Mizumono.

    Cynthia Nixon retoma su papel de Kade Purnell para informar a Jack de que su trampa para capturar a Hannibal roza la ilegalidad y no se sostendrá en un juicio. El agente Crawford entrega su placa porque piensa ir a por el caníbal de todas formas, cosa que el espectador ya sabía. La otra utilidad de Purnell –pese al buen trabajo de la siempre sólida Nixon, la agente es un no-personaje, puramente instrumental– es decirle a Alana que van a detener a Will por el asesinato de Randall Tier. La mujer argumenta, con toda la razón del mundo, que la mutilación del cadáver del chico anula la defensa propia del asesinato. Esto lleva a Alana a advertir a Will, que con pistola en mano se dirigirá a casa del doctor para… ¿salvar a Jack?, ¿salvar a Hannibal? En un momento que hace de espejo con Apéritif (1.1), un asesino llama a otro y le dice: “Lo saben”. No hace falta decir más. Paralelamente a esto, Phyllis “Bella” Crawford charla con el caníbal y le pide que cuide a Jack tras su muerte. Esta es una escena ambigua, porque no sabemos si la mujer ha perdonado al doctor o si sabe algo de su faceta más sádica, habiendo experimentado un poco de eso en su propia piel. Otro momento que prepara el camino para la ferocidad de la confrontación. Por último, antes del clímax, Will charla con Freddie Lounds, una conversación con varios propósitos: 1) recordar que el agente especial quería a Abigail Hobbs, 2) comprobar que la periodista no ha cambiado mucho por su aterradora experiencia y 3) que Hannibal pueda saber la traición al oler a Freddie cuando hable más tarde con Will. En su última cena juntos, el doctor ofrece veladamente a su paciente/amigo la posibilidad de confesar su plan, pero éste no la toma.

    Hannibal (2x13)

    El episodio sobresale en la parte técnica, con David Slade en pleno funcionamiento de sus facultades como director –recordemos que dirigió, entre otros, el primer capítulo de Hannibal, así que él marcó la pauta estilística– y una banda sonora estupenda de Brian Reitzell, con un recurrente tema sonoro del paso del tiempo (metrónomo, un reloj) que aumenta la excitación del espectador ante los acontecimientos finales, un cuarto de hora de infarto. La pelea que abrió la temporada tiene lugar, 12 semanas más tarde, y la furia de Jack no está motivada por nada en concreto, sino por meses y meses de engaños, muertes y el saber que ha ingerido carne humana a manos del que consideraba su amigo. Paralelamente a la brutal pelea, Alana llega a la casa y llama a las autoridades mientras entra armada. Lo que no sabe es que Hannibal había descargado su pistola (un poco débil la escritura de esto, ¿ella no comprobó eso antes de salir de su casa?). El doctor le permite escapar, pero su amante está furiosa y dispara sin balas. Le sigue a esto una clásica persecución de peli de terror que lleva a la doctora al piso de arriba, a meter en el arma un cargador que llevaba en el bolso y a encontrarse con una discutible sorpresa: Abigail está viva. Con ésta van ya tres veces que la serie nos hace creer que un personaje ha muerto para revelar que no lo estaba, y hay un límite para las ocasiones que los guionistas pueden hacer esto sin que parezca un recurso facilón de guión.



    Lo discutible de la sorpresa es que parece que Abigail (una Kacey Rohl en plano ataque de pánico) vuelve para añadir espesor a un cliffhanger bañado en sangre: empuja a Alana por la ventana –una caída preciosa, por cierto–, distrae a Will y hace que baje la guardia hasta el punto de que el caníbal puede acercarse al agente especial y herirle de seriedad, y luego es víctima de Hannibal, que le corta un poco el cuello como ataque contra la traición de Will. Unido a un Jack que se debate también entre la vida y la muerte en la bodega, tenemos a cuatro personajes desangrándose en casa de Lecter. El hecho de que Laurence Fishburne sea uno de los protagonistas y productores ejecutivos de Black-ish, una de las nuevas comedias de ABC para la temporada 2014/2015, hace pensar que Jack perecerá o sobrevivirá pero saldrá muy poco en la tercera temporada. La conclusión del capítulo, y de la temporada por ende, es que el sobrenatural Hannibal Lecter ha escapado de la justicia, dejando una clara admisión de culpa. Es curioso comprobar que Bryan Fuller no tenía intención alguna de cerrar la serie en caso de que no renovaran. El final se rodó hace un tiempo, y la noticia de la vuelta de Hannibal se hizo pública hace casi 20 días. Esta podría haber sido la conclusión de la historia, con el buen doctor ganando la batalla y huyendo hacia Europa junto a la doctora Du Maurier, en otro giro inesperado que despierta muchas preguntas respecto a la relación entre estos dos psiquiatras. Con la nueva serie de Gillian Anderson, Crisis (2014), recién cancelada, es esperable que se profundice más en esta pareja.

    Para cuando la serie regrese, presumiblemente en primavera de 2015 porque no hay noticias de que la orden de episodios sea superior a los habituales 13, sabremos con exactitud quién sobrevivió a esa fatídica noche de cena y en qué estado emocional se encuentra cada personaje. La serie, como ya se ha dicho, ha mejorado mucho de una temporada a otra, fruto en parte de la seguridad de su prestigiosa posición y la inevitable confianza que uno obtiene al poder trabajar más tiempo en algo. Ha habido más humor y más crueldad, a veces juntos en una escena. El creador ha dicho que su plan para ahora es explorar los orígenes del caníbal, que fueron llevados al cine en 2007, así que esa idea es lo suficientemente excitante como para paliar los meses de espera. Hannibal crece, se hace mejor y más interesante, aunque este final de temporada no haya satisfecho del todo las expectativas despertadas. Sirva como ejemplo, al menos, de que se pueden hacer cosas muy estimulantes fuera de la televisión por cable. | ★★★ |

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

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