Muertos investigados por muertos en vida
crítica de The Killing (2011-2014) | Final | ★★★★
AMC, Netflix | 4 temporadas: 44 capítulos | EE.UU., 2011, 2012, 2013, 2014. Creadora: Veena Sud, basada en la serie danesa The killing. Crónica de un asesinato. Directores: Ed Bianchi, Nicole Kassell, Phil Abraham, Dan Attias, Keith Gordon, Agnieszka Holland, Lodge Kerrigan, Brad Anderson, Patty Jenkins, Jonathan Demme, otros. Guionistas: Veena Sud, Nicole Yorkin, Dawn Prestwich, Dan Nowak, Eliza Clark, Jeremy Doner, Aaron Zelman, otros. Reparto: Mireille Enos, Joel Kinnaman, Liam James, Annie Corley, Billy Campbell, Gregg Henry, Amy Seimetz, Jewel Staite, Katherine Evans, Jenn MacLean-Angus y Joan Allen. Fotografía: Gregory Middleton, Peter Wunstorf, Brian Johnson. Música: Frans Bak.
The killing fue estrenada en un momento curioso para AMC. Tras los atronadores éxitos de crítica y público de Mad Men (2007-2015) y Breaking bad (2008-2013), la cadena había experimentado los extremos con sus apuestas para 2010: la cancelada Rubicón y la popular The walking dead, así que este policíaco iba a ser (sin quererlo) un baremo para los ejecutivos. Basada en la serie danesa The killing. Crónica de un asesinato (2007-2012), se contaba la investigación sobre la muerte de la joven Rosie Larsen, encontrada en el maletero de un coche. Una detective a punto de salir del cuerpo en dirección a una vida falsamente feliz, Sarah Linden, cruzaba sus caminos con un recién llegado de Narcóticos, Stephen Holder, pero la investigación succionaba a ambos a un abismo de obsesión. Hacer justicia a cualquier precio, significara lo que significara. Y así, desde el comienzo, quedó establecida la relación central de la serie, una estratagema clásica del género que aquí tiene de original que está formada por dos seres profundamente heridos. Linden (extraordinaria Mireille Ennos, pura fuerza) y Holder (notable Joel Kinnaman) se odian y quieren a lo largo de las cuatro temporadas casi con la misma intensidad. Les asemeja una curiosidad casi malsana por descubrir la verdad, y aunque sus métodos de investigación sean extremos (aunque no ilegales), la audiencia siempre está con ellos porque son los portadores de la Verdad. Como buenos personajes tridimensionales, tienen sus taras (Sarah es una madre más que cuestionable y Holder es un ex-adicto a dos pasos de recaer) y es siempre fascinante ver hasta dónde son capaces de llegar en las búsquedas. La identificación es sencilla, así como la rabia ante sus ariscas actitudes.
Que The killing va a pasar a la historia de la pequeña pantalla es una realidad. Eso sí, lo hará por motivos que no tienen que ver con su (alta) calidad, sino porque ha sido cancelada y revivida en dos ocasiones. Tras dos polémicas temporadas en AMC, la serie fue cancelada, resuelto el misterio de quién mató a Rosie Larsen. La audiencia esperaba que la respuesta llegara en El descenso de Orfeo (1.13), pero un cliffhanger nos hizo darnos cuenta de que era un misterio de dos temporadas. Enfadados, muchos no volvieron a ver la segunda tanda. Meses despúes, Netflix entra como parte co-productora y se planteó una temporada con nuevos y autoconclusivos misterios: ¿quién está matando a chicas jóvenes? ¿Fue Ray Seward el verdadero asesino de su esposa Trisha? Esta tanda planteó preguntas muy incómodas sobre nuestros sentimientos como sociedad ante la gente sin recursos o los probados criminales y supo enganchar con la nueva historia.. Terminada la tercera con otro cliffhanger, AMC volvió a cancelarla, esta vez parecía que definitivamente. Pero Netflix llegó al rescate y la renovó en solitario por una última tanda de seis episodios (de mayor duración y sin restricciones en cuanto a qué mostrar o decir) que plantea un nuevo caso: ¿quién ha matado a la familia Stansbury? El pasado viernes 1 de agosto terminó la espera. Por su trama tan continuada, los capítulos funcionan perfectamente para ver en maratón. Días después, uno puede absorber los distintos niveles de sentido, las sutilezas y ecos de temporadas anteriores y decretar que Sud y sus guionistas han parido una serie estupenda. 44 capítulos de peleona existencia que reflejan un mundo negro y recorrido por un hálito de injusticia. Los muertos importan a unos pocos muy selectos, y la historia de dos de sus salvadores, Linden y Holder, es conmovedora.