LAGUNA VICE
Salvajes (Savages, Oliver Stone, 2012)
Adalid de la crítica a cualquier estamento que se precie, Oliver Stone ha forjado su extensa filmografía – desde 1974, cuando debutó en el largometraje con ‘Reina del Mal’ – a golpe de controversia. Una controversia tan necesaria en el cine de los años ochenta y noventa que lo erigieron en uno de los cineastas contemporáneos más respetados. Con la huella de su participación en Vietnam siempre latente, Stone ha acercado al espectador el horror de la guerra y la deshonra – ‘Platoon’ (1986), ‘Nacido el 4 de julio’ (1988), ‘El cielo y la tierra’ (1993) –; ha retratado a líderes que marcaron el destino de una nación – ‘JFK’ (1991), ‘Nixon’ (1995), ‘Looking for Fidel’ (2004), ‘Al sur de la frontera’ (2009) –; y ha caricaturizado el capitalismo salvaje – Wall Street (1987) y su posterior secuela, ‘El dinero nunca duerme’ (2011) – . Nada ha escapado al foco de este cineasta neoyorquino nacido hace 66 años. Ni siquiera la música (‘The Doors’, 1991), ni el deporte (‘Un domingo cualquiera’, 1999), ni el más triste episodio de la historia reciente de su país (‘World Trade Center’, 2006). Lo que si se le ha escapado, tristemente, es su cine.
Producción tras producción, la veraz (y voraz) mirada de Stone se ha ido apagando dejando como único argumento aspectos extra-cinematográficos – su reciente visita a las FARC es buena prueba de ello –. Su postura política y social aun conserva seguidores entre la prensa estadounidense. En cambio, su oficio lleva apolillado demasiado tiempo. Es el poder de un apellido que en busca del eterno renacimiento. Caso similar al de otros ilustres coetáneos como Brian de Palma o Francis Ford Coppola. Mirar al pasado como única alternativa es señal inequívoca de que no existe presente. Y Stone lleva más de diez años paseando sus últimos filmes por festivales y carteleras sin producir ninguna sensación. Solo curiosidad envuelta en una parafernalia vacía y frívola. Es la ‘versión móvil’ de un cine que ha sabido templar todas las inquietudes de un país. Ahora solo es sombra. Su nueva película, Salvajes (Savages, 2012), intenta a la desesperada cambiar esta constante pero sin demasiada suerte.