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    Nic Pizzolatto
    Nic Pizzolatto
    Rachel McAdams en la segunda temporada de True Detective

    La mirada de Pizzolatto a un policíaco tópico

    crítica a True Detective (2014-) | Segunda temporada.

    HBO | 2ª temporada: 8 capítulos | EE.UU, 2015. Creador: Nic Pizzolatto. Directores: Justin Lin, John Crowley, Jeremy Podeswa, Janusz Metz, Miguel Sapochnik, Daniel Attias. Guionistas: Nic Pizzolatto, Scott Lasser. Reparto: Colin Farrell, Rachel McAdams, Vince Vaugh, Kelly Reilly, Taylor Kitsch, Chris Kerson, Ritchie Coster, Christopher James Baker, Afemo Omilami, James Frain, Michael Irby, Abigail Spencer, Timothy V. Murphy, Yara Martínez, Michael Hyatt, David Morse, Leven Ranbim, W. Earl Brown, Trevor Larcom, Lolita Davidovich. Fotografía: Nigel Bluck. Música: T Bone Burnett.

    Sí, es cierto. La segunda temporada de True detective es peor que la primera. Nic Pizzolatto ha querido hacer algo tan diferente, contar una historia tan opuesta a la caza del asesino en serie Errol Childress que por el camino ha perdido gran parte de la magia que convirtió a su anterior narración en algo tan especial. Ahora, no es tampoco la mediocridad semanal que muchos llevan tiempo diciendo que es. Tiene gracia que este crítico vaya a acabar defendiendo al novelista Pizzolatto, ya que se hartó de argumentar hace año y medio que la primera temporada no es la gran obra maestra catódica que vino a salvar el mundo en enero de 2014. Pero no es justo que se ataque con tal virulencia y animosidad (hasta el punto de revelar que es algo casi personal) un producto sin haberlo visto entero, o basándose en razones que van más allá de los propios méritos artísticos. En un sentido parecía inevitable que sucediera, pero a la vez ha sido una (decepcionante) sorpresa. Hay que decir también que el hombre tuvo dos años para preparar la anterior historia, y aquí se le ha pedido la misma calidad en esencialmente la mitad de ese tiempo. Estos ocho capítulos van a cubrir los seis meses de investigación sobre el asesinato de Ben Caspere, dando lugar a gran red de corrupción policial, política y estatal, que incluye desde orgiásticas fiestas celebradas en el mayor de los secretos hasta un tiroteo masivo en plena ciudad que va a hacer más daño que otra cosa. En medio del huracán tenemos un quinteto de personajes de mayor y menor interés, marcados todos por la desgracia –la marca Pizzolatto– y que van a relacionarse con intensidad unos con otros, uniendo sus destinos hasta un desenlace que no puede ser sino negro como el alma de la sociedad.

    La continuidad entre ambas entregas reside por lo tanto en la descripción corrupta de un mundo del que no hay escapatoria para las personas que deciden ejercer algo de justicia. Hablaban la pareja Cohle/Hart en el final de la primera tanda de una batalla entre luz y oscuridad en la que parecía que ganaba la luz. Vista la segunda, la batalla queda más difusa. Lo que está claro es que esta historia de casi nueve horas es indivisible, que funciona como un todo, y aunque pueda resultar menos satisfactoria que lo visto anteriormente, el talento de los implicados hace que el resultado final sea, al menos, competente. Eso sí, se nota mucho la ausencia de los ganadores del Emmy Cary Joji Fukunaga (director) y Adam Arkapaw (director de fotografía), ya que sus múltiples sustitutos –por muy buenos directores y cinematógrafos que sean– no logran que la apuesta visual de una Los Ángeles alejada del glamour sea tan magnética como la de Louisiana, por muchos tomas aéreas de la autopista y disoluciones en montaje que ofrezcan para tratar de materializar una sensación de trascendencia. Parece más una imposición que otra cosa, así como los ocasionales diálogos cargados de dobles sentidos y lecturas profundas, que solo logran estar bien integrados con el sorprendente personaje de Frank Semyon, al que da vida con contención y talento Vince Vaughn, el que mejor parado sale interpretativamente de la serie junto a la espléndida Rachel McAdams, actriz a la que le hacía falta un rol así de jugoso al que hincarle el diente. No es que Colin Farrell, Kelly Reilly o Taylor Kitsch estén mal, pero tienen que bregar con unos personajes que no pasan del arquetipo y no se van a quedar en la memoria del espectador.

    por Anónimo
    agosto 29, 2015

    Crítica en serie | True Detective (T2)

    por Anónimo | agosto 29, 2015
    True Detective (1x08)

    El ogro de todos los cuentos

    crítica de Form and Void (1x08) | True Detective (Temporada 1)
    este artículo contiene spoilers.

    HBO | EE.UU., 2014. Director: Cary Joji Fukunaga. Creador: Nic Pizzolatto. Guion: Nic Pizzolatto. Fotografía: Adam Arkapaw. Música: T Bone Burnett. Diseño de producción: Alex DiGerlando. Dirección artística: Tim Beach. Intérpretes: Matthew McConaughey, Woody Harrelson, Michelle Monaghan, Michael Potts, Tory Kittles, Ann Dowd, Glenn Fleshler, Michael Harney, Johnny McPhail, Terry Moore.

    Sabemos que no fue así, pero de una forma tal vez poética el inicio de todo también nos lo cuentan en la Biblia, justo al comienzo del libro del Génesis: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz. Y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de las tinieblas.” Nosotros sin embargo dejaremos esto para el final. Porque este cuento que llega a su desenlace en su octavo episodio se abre con el ogro al que ya nos habían anunciado que tendrían que enfrentarse nuestros dos atípicos héroes: los detectives Rust Cohle (Matthew McConaughey) y Marty Hart (Woody Harrelson). Y como todos los ogros de todos los cuentos, este también vive en un castillo lúgubre y siniestro. Una fortaleza gótica decorada al más sucio estilo gore setentero que se hunde en la tierra como si escondiera su oscura faz en el mismo infierno. Y que se oculta en una Louisiana de una belleza sobrenatural en la que la soledad y el vacío de sus paisajes salvajes solo se ven rotos en el horizonte por las construcciones más modernas pero igual de terroríficas de las fábricas descargando nubes de densa contaminación. Una Louisiana que nos es mostrada desolada, con pueblos perdidos y casas solitarias, un lugar en el que cualquier cosa horrible podría suceder y el mundo jamás tendría noticia de ello. El escondite perfecto para un criminal psicótico. Pantanos, marismas, bosques densos de vegetación que estallan en un verdor deslumbrante o en unos árboles muertos y petrificados que asemejaran retorcidos dedos humanos surgiendo de un lodazal pestilente. Allí donde el hombre se puede mostrar menos humano que nunca, donde podemos ver su rostro formando el contorno de la gran bestia. Paisajes retratados como si hubieran salido de las manos del pintor Caspar David Friedrich: perspectivas que no toman un punto de vista humano, no parten de la mirada de un hombre a ras del suelo, sino como si este levitara sobre ellos, tomados desde extrañas colinas o elevaciones irreales del terreno ofreciendo un horizonte que nunca podría ser el que vieran nuestros ojos.

    por José Luis Forte
    marzo 16, 2014

    Recap | True Detective (1x08). Impresiones finales

    por José Luis Forte | marzo 16, 2014
    True Detective (1x06)

    2002: Punto y aparte

    crítica de Haunted Houses (1x06) | True Detective (Temporada 1)
    Este artículo contiene spoilers*

    HBO | EEUU, 2014. Director: Cary Joji Fukunaga. Creador: Nic Pizzolatto. Guión: Nic Pizzolatto. Reparto: Woody Harrelson, Matthew McConaughey, Michelle Monaghan, Michael Potts, Tory Kittles, Shea Whigham, Lili Simmons. Fotografía: Adam Arkapaw. Música: T Bone Burnett.

    Tras el frenético capítulo 4, para siempre recordado por su virguero plano secuencia, el listón de True Detective quedó demasiado alto para ser superado en sucesivos episodios. Director y guionista se encargaron de lograr que esto sucediera con el magnífico capítulo 5, hasta el momento la joya de la corona de la serie, todo un prodigio de tensión y atmósfera que dejó a los seguidores con la miel en los labios, expectantes por saber cómo continuaría la historia tras aquel enigmático plano final de un Rust sobre el que se cernían serias sospechas de que pudiera estar moviendo los hilos de la trama muy sibilinamente. Haunted Houses sí lo tenía verdaderamente difícil para mantener tanto nivel y, evidentemente, sus creadores levantan un poco el pie del acelerador para tomar oxígeno y guardar lo mejor para los dos capítulos finales que están por llegar, donde esperamos que echen el resto. Esta sexta sesión, aun manteniendo un nivel notable, supone el punto más bajo de lo que llevamos de serial, tanto por su rebaja de intensidad como por la previsibilidad de sus acontecimientos, ya que el enigma sobre qué sucedió en aquel dichoso 2002 para que la relación entre Rust y Marty se rompiera tan bruscamente se veía venir desde los mismos inicios, siendo aquí por fin desvelado.

    De nuevo, las dos líneas argumentales (investigación criminal y drama familiar) se combinan con maestría en el guión de Pizzolatto. Encontramos a Rust, continuando sus pesquisas sobre personas que desaparecieron sin dejar rastro después de que se cerrara el caso de Dora Lange, algo que le llevará a entrevistarse de nuevo con el reverendo Joel Theriot. Por su parte, Marty volverá a dejarse llevar por sus más bajos instintos cuando se encuentra con Beta, aquella adolescente prostituta a la que dio algo de dinero en el poblado de caravanas años atrás. Cuando su esposa ya le había perdonado su infidelidad con Lisa años atrás, el agente al que da vida Woody Harrelson vuelve a perder la cabeza por una mujer que podría ser su hija, siendo de nuevo descubierto por Maggie. Esto supone el inicio del final definitivo del matrimonio y el desencadenante de que la, hasta ahora latente, tensión sexual entre la esposa engañada y Rust de paso a un affaire tan tórrido como letal para la relación entre ambos compañeros de investigación. HBO siempre se ha caracterizado por no cortarse un pelo a la hora de mostrar el sexo en pantalla y en este capítulo no tenemos uno, sino dos escenas de alto contenido erótico: la de Marty con su joven amante y la de la despechada Maggie con Rust. Toda esta explosión de sentimientos encontrados favorece definitivamente a la actriz Michelle Monaghan, hasta el momento algo desaprovechada y pieza bastante pasiva en la historia que, por primera vez, cobra gran protagonismo dramático y saca de su dulce caracterización de Maggie una oculta faceta sensual y vengativa muy de agradecer a la hora de hacer su personaje más tridimensional. La actriz, rotunda en su expresión desencantada y triste, toma el relevo de Harrelson y McConaughey en la sala de interrogatorios donde los dos detectives de 2012 intentan atar todos los cabos de aquella historia pasada, siendo la encargada de desvelar estos motivos de la ruptura del triángulo Marty-Maggie-Rust.

    por José Martín León
    febrero 27, 2014

    Recap | True Detective (1x06)

    por José Martín León | febrero 27, 2014
    True Detective (1x05)

    Que le den a Nietzsche

    crítica de The Secret Fate of All Life (1x05) | True Detective (Temporada 1)
    Este artículo contiene spoilers*

    HBO | EEUU, 2014. Director: Cary Joji Fukunaga. Creador: Nic Pizzolatto. Guión: Nic Pizzolatto. Reparto: Woody Harrelson, Matthew McConaughey, Michelle Monaghan, Michael Potts, Tory Kittles, Kevin Dunn, Charles Halford, Elizabeth Reaser. Fotografía: Adam Arkapaw. Música: T Bone Burnett.

    Tras la imponente demostración de músculo fílmico que cerró la última entrega, este nuevo capítulo de True Detective retoma la acción poco después, con Rust todavía metido en personaje, y en busca de Reggie Ledoux. El monstruo de la máscara de gas, cuya imagen puso fin a The locked room (1.3), será por fin abatido en este capítulo. Pero las cosas no salieron como la pareja protagonista deseaba. La quinta entrega de este enérgico policiaco tiene la difícil tarea de concentrar bastantes años de la acción y darle un giro inesperado a la trama, de manera que hay mucho que hacer. La buena noticia es que el capítulo fluye igual de bien que los demás. Resuelve la incógnita de cómo iban a mostrar Pizzolatto y Fukunaga los 17 años pasados entre los dos tiempos centrales de la serie: 1995 y 2012. Que más allá del ecuador de la temporada el caso siguiera sin resolver en la historia del 95 daba la idea de lo que han acabado haciendo: un salto directo. Cerrada la investigación, nos vamos (casi) directamente a 2002, año en que Rust volvió a conectar con el caso y poner de nuevo su vida al revés.

    La narración del 2012 se revela por fin plenamente tramposa en el relato que ambos detectives hacen de su enfrentamiento con Ledoux y su compañero. Fueron temerarios, imbuidos por el ansia de capturar al asesino y resolver el misterio. Lo que cuentan es que actuaron en defensa propia. Y lo que sucedió es que Marty perdió la cabeza ante una imagen de esas que no se olvidan: ¿Ledoux? tenía a dos niños –uno muerto y la otra casi– encerrados en pésimas condiciones. El padre ve a sus hijas proyectadas en esas criaturas y explota. Como la cabeza del villano, en toda su sangrienta fisicidad. La duda que esto siembra en el espectador es que Ledoux no queda claramente establecido como culpable del crimen de Lange y las otras. Sonríe ante la pregunta de Rust, pero no admite nada. Divaga con estos diálogos profundos, densos y siempre al límite del ridículo que a Pizzolatto le gusta escribir para sus personajes. Hay un momento esencial de sus divagaciones, una frase que Rust pondrá 17 años más tarde un su boca, citando a la fuente casi como un amigo.

    por Anónimo
    febrero 26, 2014

    Recap | True Detective (1x05)

    por Anónimo | febrero 26, 2014
    True Detective (1x04)

    Regreso al otro lado de la ley

    crítica de Who Goes There (1x04) | True Detective (Temporada 1)

    HBO, 2014, Who Goes There. Dirección: Cary Fukunaga. Guion: Nic Pizzolatto. Intérpretes: Woody Harrelson, Matthew McConaughey, Michelle Monaghan, Michael Potts y Tory Kittles. Música: T-Bone Burnett. Fotografía: Adam Arkapaw.

    Confirmado. Lo que ya intuíamos en los tres primeros episodios de la nueva producción de la prestigiosa HBO True Detective se materializa en todo su esplendor cuando hemos alcanzado el ecuador de la misma: que estamos, no solo ante la serie revelación del año, sino ante la experiencia audiovisual más potente y completa que la televisión nos ha ofrecido en mucho tiempo. Con una factura técnica que en nada tiene que envidiar a las mejores películas de cine negro y un guión lleno de vericuetos que no deja de sorprendernos semana tras semana, True Detective tiene que agradecer hasta extremos inimaginables su formidable capacidad para fascinar a su entregada (y muy cinematográfica) pareja protagonista. Que Matthew McConaughey es un auténtico camaleón era algo que ya teníamos sobradamente demostrado en sus últimos trabajos para el cine –ahí está su nominación al Oscar por Dallas Buyers Club–. Lo mismo sería extensible a Woody Harrelson, muchas veces relegado injustamente a papeles secundarios en la gran pantalla. Ambos están soberbios en sus respectivos roles, unos personajes multidimensionales, cargados de matices y pequeños detalles que los hacen irresistibles, aun cuando sus comportamientos se alejen en alguna ocasión de lo que pueda considerarse modélico.

    A estas alturas de la película, el espectador ya ha asimilado la personalidad enfermiza y excéntrica del detective Rust Cohle, aceptando su manera cruel de analizar al resto de personas que le rodea sin mostrar atisbo alguno de empatía, del mismo modo que ha asistido al progresivo estrechamiento de su relación con su compañero de investigación Martin Hart. Éste último personaje, aparentemente menos jugoso para el lucimiento dramático, ha ido dejando caer sus distintas capas con el paso de los episodios hasta revelarnos a un hombre menos sensato de lo que parecía en principio, con imprevisibles golpes de violencia y cierta propensión a los líos de faldas extramatrimoniales. True Detective es cine negro con estilo, hecho para la televisión, con unos (anti) héroes casi tan turbios como los oscuros bajos fondos de la enigmática Luisiana en donde se desarrolla la historia, esa investigación criminal llevada a cabo por Cohle y Hart 17 años atrás y reabierta en nuestros días ante la aparición de nuevos crímenes de similares características satánicas que hacen que la policía se replantee si la persona que está en prisión cumpliendo condena es la correcta. Dos líneas temporales repletas de misterio y poblada de personajes de moral distraída que avanzan de forma lenta pero implacable en pantalla. Cuando a veces da la sensación de que la historia se toma demasiado tiempo en largas conversaciones, a simple vista intrascendentales, entre la pareja protagonista en sus viajes en coche, conforme las piezas del puzle van encajando nos damos cuenta de hasta qué punto éstas han enriquecido el retrato psicológico de estos dos seres unidos contra el crimen.

    por José Martín León
    febrero 13, 2014

    Recap | True Detective (1x04)

    por José Martín León | febrero 13, 2014

    Policías existenciales

    crítica de The Locked Room (1x03) | True Detective (Temporada 1)

    HBO | EEUU, 2014. Director: Cary Joji Fukunaga. Creador: Nic Pizzolatto. Guión: Nic Pizzolatto. Reparto: Woody Harrelson, Matthew McConaughey, Michelle Monaghan, Michael Potts, Tory Kittles, Alexandra Dadario, Kevin Dunn, Shea Whigham. Fotografía: Adam Arkapaw. Música: T Bone Burnett.

    El policíaco es un género difícil de sacudir, y más en su variante televisiva. Existen diferentes y muy estimulantes intentos, desde la descontextualización hasta la inyección de épica, pasando por el enfoque realista y nada heroico. El camino de Nic Pizzolatto y su imprescindible colaborador Cary Fukunaga es uno complicado pero por eso más placentero. Porque funciona. Un viaje hacia el existencialismo por vía doble, aquella más obvia pero no menos certera –Rust– y la del aparente hombre de a pie que solo trata de ser buena persona –Marty–. Dos diálogos espléndidos en boca de los estupendos protagonistas brillan en especian en este The Locked Room. La charla de Marty con su esposa tras fracasar en el acercamiento a una de sus hijas, y el monólogo de Rust ante los policías que le graban en 2012. Hay unas cuantas perlas más en estos vigorosos 58 minutos de televisión de calidad, como la hermosa relación de Rust con Maggie o la creciente tensión en la dinámica entre los protagonistas, pero todo acumula hasta un congelado final que aterra genuinamente.

    Justo cuando este cronista estaba pensando que el caso no parecía avanzar bien para la progresión temporal de la serie –ocho episodios para cubrir 17 años y seguimos en 1995 casi en la mitad de la temporada–, los últimos minutos dan la vuelta a la acción y prometen bastante del cuarto episodio. Hasta llegar ahí, una deducción peculiar pero irreprochable, un camino de pistas que presentan a personajes estrambóticos. La fauna y flora del sitio. HBO parece seguir tirando de sus lista de intérpretes en nómina, ya que al semifijo Kevin Dunn (visto en Luck (2011-2012) y la segunda temporada de Veep (2012-) y al Clarke Peters de Treme (2010-2013) se suma Shea Whigham, de Boardwalk empire (2010-). Whigham da vida a un predicador de intenciones nada claras. Parte de la ruta mental que los protagonistas siguen en su reconstrucción de la vida de Dora Lange. Como mis compañeros han apuntado en sus reseñas, el ambiente pesa. La dirección y fotografía logran transmitir lo denso del aire, el clima del lugar. Hace casi dos décadas que tuvo lugar el espantoso caso, y los viajes al presente nos dicen cada vez más que la cosa no fue tan sencilla.

    por Anónimo
    febrero 02, 2014

    Recap | True Detective (1x03)

    por Anónimo | febrero 02, 2014

    La cruz al final del túnel

    crítica de Seeing Things (1x02) | True Detective (Temporada 1)

    HBO, 2014, The Long Bright Dark. Dirección: Cary Fukunaga. Guion: Nic Pizzolatto. Intérpretes: Woody Harrelson, Matthew McConaughey, Michelle Monaghan, Alexandra Daddario, Michael Potts y Tory Kittles. Música: T-Bone Burnett. Fotografía: Adam Arkapaw.

    "Días de nada. Días como perros abandonados". La voz emerge de muy adentro, profunda. Y, de repente, un estallido casi mudo. Que no se hace notar, o se enroca en su propia carga inaudible. El desasosiego; la incertidumbre. La mística del pantano que flanquea dos carriles —norte y sur; este y oeste— sin rumbo. El dolor, tu rutina. La tranquilidad, tu ayer. ¿El refugio? Un vaso a medio llenar y un cuerpo imperdonable. El detective Rust Cohle (Matthew McConaughey) contempla una ranura microscópica, una herida que a duras penas si restaña con los puntos absorbibles de la autocompasión. Porque allí, aquí, en el Infierno más gélido, al sur de todo pero sin latitud definida, las conciencias se lavan con bourbon. La polaridad se ha invertido y, sin embargo, nada pasa allí ni aquí (nosotros frente al televisor), en el ojo del huracán que es buey con quaaludes por/en sangre. El cuerpo de Dora Lange apareció desnudo con una corona de cuernos, rodeado por la inmensidad de un bosque verde eucalipto, y a los pies de un árbol que hacía las veces de púlpito o recipiente en el que posar una pequeña jaula de madera salvaje. Cohle y su compañero Martin Hart (Woody Harrelson, versión contenida y tal vez subordinada al papel filosófico-chamánico-maldito del ya imparable McConaughey) abandonan momentáneamente ese interrogatorio mutuo al que jugaban durante el primer episodio: toca (per)seguir una pista que les conducirá a un terreno inexplorado o, mejor dicho, capaz de reducir al explorador más racional. Un templo que parece emerger no ya como las cenizas o el vestigio último del Mal que habitó —y pervive en las sombras inescrutables—, sino muy a su pesar, pues sólo hay una resistencia refractaria que aún no ha adquirido forma, es decir, entidad. Aunque sabemos que ese psicópata en "busca y captura" (a fines de los 90, flashback mediante) por el sádico asesinato de Dora Lange fue capturado y procesado y condenado a cadena sino perpetua sí muy pesada, y, aun así, todavía entre rejas, se las ha ingeniado para reincidir (ya en 2005-2006, vuelta al presente-futuro) con su modus operandi habitual. Y si no él, su parecido razonable homicidamente hablando.

    por Anónimo
    enero 29, 2014

    Recap | True Detective (1x02)

    por Anónimo | enero 29, 2014
    True Detective (1x01)

    Aluminio y ceniza

    crítica de The Long Bright Dark (1x01) | True Detective (Temporada 1)

    HBO, 2014, The Long Bright Dark. Dirección: Cary Fukunaga. Guion: Nic Pizzolatto. Intérpretes: Woody Harrelson, Matthew McConaughey, Michelle Monaghan, Michael Potts y Tory Kittles. Música: T-Bone Burnett. Fotografía: Adam Arkapaw.

    El gran Willie Nelson homenajeó en 2008 a una Luisiana aún en proceso de reconstrucción tras los estragos que causó el huracán Katrina. «Intentan purificarnos», citaba parte del estribillo del cuarto corte de su álbum Moment of Forever. Pese a que algunos de sus temas intentaban captar la esencia del jazz de Nueva Orleans, su mirada iba más allá. A zonas más profundas, donde el progreso es una cuestión secundaria. Donde el pueblo vive y sobrevive con sus creencias como único eje. Bendita ignorancia si tiene como destino la esperanza. Cuando todo es tan primario, la corruptibilidad se convierte en una constante. Es por ello que es uno de los estados con más crímenes en poblaciones rurales de toda la nación. Algo que recoge en forma de ficción el novelista neorleano Nic Pizzolatto, el nuevo mecenas del neo-noir rural, que tras una exigua carrera literaria –varias historias cortas y una novela de éxito, Galveston (2010)— ha dado el salto a la televisión de forma estelar y donde ya le espera su primer guion para la gran pantalla, adaptando, precisamente, su única novela hasta la fecha.

    Tras un par de libretos para la infravalorada The Killing (AMC), HBO tuvo claro que Pizzolatto debería ser uno de los estandartes del futuro del canal –ha firmado por un par de años—. De este modo nació True Detective, una antología sobre una serie de crímenes metapsicóticos en la zona sudeste de Luisiana y que en su primera temporada se centra en la investigación en un periodo de 17 años de dos detectives de homicidios. Con la firma de los ocho episodios de Pizzolatto, la labor en la realización se le encomendó a una de las promesas del cine estadounidense: Cary Fukunaga. Una apuesta segura que alcanza límites estratosféricos gracias al trabajo de los actores —y también productores— que dan vida a este serial. Un inhabitualmente contenido Woody Harrelson y un sensacional Matthew McConaughey, representan un dúo que se come la pantalla y donde el fondo de la historia no es más que un simple escenario que ejerce de testigo de esta prospección psicológica de dos personajes tan dispares como magnéticos. Harrelson, Martin Hart, representa el lado (de forma aparente) cuerdo de la balanza. Padre de familia, esposo abnegado y plenamente adaptado a la realidad que le rodea. McConaughey, Rust Cohle, es un hábil investigador tejano de tortuoso pasado y aun menos esperanzador presente, reconcomido por la culpa y por una empírica idiosincrasia vital. Un cóctel molotov que, en forma de diálogos, estalla de lleno en la mente del espectador.

    por Emilio M. Luna
    enero 29, 2014

    Recap | True Detective (1x01)

    por Emilio M. Luna | enero 29, 2014

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