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    Matías Lucchesi
    Matías Lucchesi

    La búsqueda del Yo

    crítica a Ciencias Naturales (2014), dirigida por Matías Lucchesi.

    La curiosidad es una cualidad inherente a los niños. Desde su óptica inocente, los más pequeños configuran su identidad tocando, probando, sintiendo y arriesgándose desde la intuición, el impulso y la experiencia. Frente a la desidia y al miedo de los adultos, su tolerancia a la frustración siempre es mayor que la nuestra. Ellos pueden ver una boa y un elefante donde nosotros, ya torpes y con déficit de imaginación, sólo atisbamos un pobre sombrero. Y a la hora de materializar un sueño, no se andan con chiquitas. Cuando en sus puzles faltan piezas, no dudan en salir a buscarlas. ¿Qué hay que perder? Lila es una niña argentina de doce años que siente una verdadera necesidad por conocer sus raíces, puesto que ignora por completo quién es su padre biológico y esa incognita le produce un enorme desasosiego. Sin embargo, la negativa materna a proporcionarle información, su escasez de recursos para desplazarse y el aislamiento en una alejada escuela rural se configuran como inconvenientes de peso. Esta premisa de persecución de la identidad es el punto de partida de Ciencias Naturales, la hermosa ópera prima de Matías Lucchesi. Un largometraje carente de artificio capaz de mostrarnos una historia bella, humana e interesante que viene cargada de frescura y buenas intenciones. Su dosis de optimismo y esperanza fue la responsable de que esta historia se quedase a las puertas del Premio Horizontes Latinos del reciente Festival de San Sebastián, por detrás de la mexicana Güeros pero galardonada con una Mención Especial. Su debut internacional se produjo en la última edición de la Berlinale, donde recibió el Premio del Jurado dentro de la sección Generation. Gran zurrón, por tanto, para el primer paso del cineasta cordobés.

    El viaje, como medio que busca la (in)certidumbre, ha sido, primero en la tradición literaria y más tarde extendido a otros formatos de ficción como el cine o el cómic, uno de los temas que ha adquirido mayor relevancia en la narrativa para desentrañarnos a nosotros mismos, representar nuestra evolución espiritual o el alcance y sentido de las metas individuales. Desde El Quijote, La Odisea o La divina comedia, hasta los archiconocidos cuentos de Andersen, Perrault o los hermanos Grimm, el viaje ha cobrado importancia como elemento para configurar las historias, adquiriendo el estatus de metáfora de la vida humana. En este caso, nos topamos con una road movie acerca de la perseverancia ante las circunstancias hostiles. Contada de manera lineal, sencilla y sin saltos temporales. No hace falta nada más que lo que tenemos enfrente, pues el relato de Lila (protagonizada por una desenvuelta y consolidada Paula Hertzog) es conmovedor, realista y potente. Su vigor emana de su dulzura, y su naturalidad acentúa su trasfondo de optimismo. La duración es corta, pues apenas sobrepasa la hora, lo cual reafirma su carácter de cuento, de fábula narrada desde los ojos de una niña llena de inquietudes. Y aunque su protagonista sea tan joven y el argumento no contenga apenas subtramas, no estamos ante una película infantil, sino ante una aventura con mensaje adulto. La oportunidad de Lila de encontrar a su padre parte de dos pilares: una chapita metálica como pista hallada durante una madrugada de huida y la ayuda inestimable de su maestra (un papel entrañable en manos de Paola Barrientos). De la conexión entre ambas y la comprensión que Lila por fin encuentra en el mundo de los adultos frente a la exasperante pasividad de su madre nace esta amistad luminosa y comienza esta odisea llena de contratiempos, ternura y gasolina. Cientos de kilómetros de carretera son recorridos por los neumáticos del coche de la profesora durante este periplo, una línea recta desde un pueblecito rural cordobés hacia el corazón de las dudas de Lila, que tendrá que realizar alguna pesquisa detectivesca para poder continuar su rumbo.

    por Anónimo
    noviembre 05, 2014

    Crítica | Ciencias Naturales

    por Anónimo | noviembre 05, 2014

    «Hay que aprender a no juzgar moralmente a un personaje, hay que dejarlo ser».


    «Sin haber fracasado diez veces no creo que hubiera sido capaz de filmar», afirma Matías Lucchesi al referirse a su ópera prima, Ciencias Naturales, una historia sobre la necesidad de una preadolescente por conocer a su padre y su decisión de emprender un viaje que cambiará su vida. La visión clara del director cordobés y las actuaciones magistrales de las actrices Paula Hertzog y Paola Barrientos deslumbraron al jurado en la Berlinale (2014) y en la 29ª edición del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, convirtiéndose en una de las presentaciones más exitosas. El espectador tiene una conexión indeleble con una película que se enlaza a una línea narrativa alejada de la rigidez, una historia que transmite una empatía y un vínculo natural entre las protagonistas, que te atrapa sin crear paisajes emocionales comunes. Las decepciones, los intentos fallidos y las adversidades económicas no hicieron mella en la pasión de Lucchesi por hacer cine. El talento, su actitud determinante para enfrentar los obstáculos y su perseverancia fueron esenciales para materializar su ópera prima. Con una disponibilidad y sencillez genuina Matías Lucchesi aceptó nuestra invitación para conversar sobre su proyecto, un encuentro que reafirma su potencia no sólo como director, sino también como ser humano…

    texto y entrevista| Felicia Tavárez Suárez
    imágenes| Ciencias Naturales, de Matías Lucchesi

    Con su ópera prima ganó el premio a la mejor Película Iberoamericana, mejor guión y mejor actriz en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, México (2014), y el Gran Premio del Jurado Internacional de la sección Generation Kplus en el 64to. Festival de Cine de Berlín ¿Cómo valora la acogida y las conclusiones del jurado para seleccionar a Ciencias Naturales en ambos festivales de cine?

    En principio con muchísimo agradecimiento. El primer premio fue la recepción del público en Berlín. Ese día sentimos junto a mi productor y coguionista que ya algo habíamos ganado: sentimos por primera vez que la película funcionaba para el público y no sólo para nosotros. Fue un sentimiento de una felicidad y una gratitud enorme. Luego, el reconocimiento de los jurados agrandó esa felicidad. Es muy lindo sentirse reconocido y valorado. Después de tantos años y de tantos proyectos que no llegaron a concretarse llegar a esto con mi primera película, que hice con tan pocos recursos, es un sentimiento indescriptible. Es nafta para seguir filmando a pesar de las dificultades y las largas esperas que tiene el cine.Siento un enorme privilegio por haber tenido la oportunidad de insistir aunque los resultados no llegaban con el paso de los años…

    Tampoco creo que los buenos resultados sean sólo ganar premios. Creo que los buenos resultados están cuando uno llega a un corte de edición que lo hace sentir satisfecho, que el trabajo no fue sólo una vorágine por filmar y llegar a cumplir un plan de rodaje, sino que se llegue a sentir que hay textura y algo de “verdad” en eso que termina siendo el material. Eso que termina siendo el material nunca creo que llegue a ser lo que uno imaginó desde un principio, pero lo importante es que llegue a ser algo donde, cediendo y sabiendo dejar atrás aquello que no funcionó, logre captar la potencia de esa chispa inicial que tiene una imagen generadora de una historia.

    Tiene un amplio recorrido con maestros del cine como: Mauricio Kartun, Ricardo Monti y José Martínez Suárez ¿Qué aprendió de ellos durante esos años? ¿Cuál fue el consejo más valioso que recibió en lo profesional y personal?

    — En lo profesional aprendí distintas herramientas de cada uno. Creo que lo más importante fue la práctica. Escribir, filmar, actuar, insistir aunque los resultados no fueran buenos. Filmé como diez cortos hasta que hice Distancias el último corto, previo a Ciencias Naturales. Todos los trabajos anteriores fueron de un enorme esfuerzo y de una enorme decepción… Pero que me hicieron llegar a este momento. Sin haber fracasado diez veces no creo que hubiera sido capaz de filmar ni Distancias y mucho menos Ciencias Naturales. En lo humano fueron las anécdotas y la inteligencia emocional de José Martínez Suárez. Escucharlo a él, leer y ver lo que me daba fue fundamental. También fue fundamental sentir su apoyo, aunque yo no era un muy buen alumno que digamos. Solía hacerle mucho la contra y él sin embargo siempre me ayudó. Entendí la importancia de la disciplina de trabajo con él.

    ¿De cuáles prejuicios tiene que prescindir un director(a) de cine?

    — Fundamentalmente de no ser prejuicioso con sus personajes. Creo que hay que aprender a no juzgar moralmente a un personaje, hay que dejarlo ser. También creo que hay que saber escuchar devoluciones para descubrir los propios prejuicios como persona. No creo que haya que escuchar demasiadas, pero sí algunas precisas, en las que uno más confía, sino me parece que se arma mucha subjetividad que detiene.

    Cortometraje - Distancia (Matías Lucchesi, 2009) |

    por Felicia Tavárez
    mayo 09, 2014

    Entrevista | Matías Lucchesi, director de 'Ciencias Naturales'

    por Felicia Tavárez | mayo 09, 2014

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