In crescendo
Crónica de la segunda jornada de la 69ª edición del Festival de Cannes.
La jornada comenzaba con una buena dosis de disparatado dramatismo para sobresaltar a los espectadores que asistían, atónitos, a la extravagante historia contada por Alain Guiraudie acerca de un escritor atravesando un bache inspirativo; Rester Vertical nos daba un bofetón de explicitud visual a las 8:30 de la mañana y nos despertaba por completo para acudir al estreno de Money Monster, el nuevo trabajo de Jodie Foster quien, acompañada por los dos grandes veteranos de Hollywood: George Clooney y Julia Roberts, presentaba un trama de acción sin complicaciones que se nutre de su efectivo montaje y de ese nuevo Tom Hardy irlandés, llamado Jack O'Connell, que sigue con su imparable ascenso hasta la cumbre de la industria cinematográfica. Una industria que ha sido recientemente asaltada por los héroes y villanos de Marvel y DC comics pero que, no obstante, sigue necesitando de trabajos como I, Daniel Blake, que aprovechan su simplicidad y precisión para enviar un mensaje claro e imprescindible a una sociedad que va perdiendo todos sus valores y derechos. Loach presenta un drama social indispensable para evitar uno de las mayores lacras de nuestro sistema de gobierno: el olvido. Cerrando el día tenemos a la egipcia Eshtebak, un asfixiante drama filmado con una intensidad asombrosa que no deja espacio ni para respirar. Acción minimalista de una realidad aplastante.