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    Hijos de la Anarquía
    Hijos de la Anarquía

    Aclaraciones sobre los spoilers. 

    ¿Quién puede leer este artículo? El seguimiento que se ha realizado sobre Otto nos ha llevado a desvelar detalles comprometedores de la trama hasta el comienzo de la sexta temporada. Todos los lectores que ya hayan visto lo sucedido hasta ese punto, están a salvo de leer el artículo sin riesgo de sufrir un trauma post-spoiler. Las conclusiones obtenidas sobre la séptima y última temporada se detallarán respetando la integridad de los contenidos susceptibles de causar sorpresa en el lector.

    Una trama shakesperiana. 

    El sacrificio personal es uno de los métodos más arcaicos que tiene la ficción para llevar a cabo la justicia retributiva, usado como medio de expiar los pecados o reconciliarnos con nuestra conciencia por algún incidente del que no se está especialmente orgulloso. Algo que el cine nos ha dejado muy claro es que, cuanto mayor es el poder del sujeto, ese sacrificio resulta más difícil de asumir y así, aunque siga siendo personal, perderá la voluntariedad dejando de ser auto-inducido, para ser más bien asistido. Se buscará algún cabeza de turco que pagará por los errores de un líder demasiado acomodado en su trono. Hijos de la anarquía representa claramente la corrupción causada por el poder y la pérdida de los valores principales que se defendían antes de alcanzarlo. La avaricia y la insaciable sed de dominio son los factores principales que llevan a cualquier ideología a la podredumbre. La serie actúa por lo tanto como crítica a los partidos políticos y a cualquier sistema jerárquico en general. El objetivo del presente artículo es analizar ese sacrificio personal en función de los que lo aceptan y lo sufren por un bien mayor (antihéroe), y los que lo evitan o dan la orden en beneficio propio, aunque escudándose en el bien común (héroe). Para ello nos centraremos en la figura de Otto como paradigma de la lealtad y el sufrimiento, uno de los personajes principales de la serie, aunque su figura haya permanecido en todo momento oculta tras las rejas de la prisión de Stockton.

    Es un hecho probado que con el semblante de la devoción y la apariencia de acciones piadosas engañamos al diablo mismo. Hamlet (Circa 1599).

    El rey Hamlet fue asesinado por su hermano Claudio, quien se alzó con el trono de Dinamarca y contrajo matrimonio con la reina madre, Gertrudis. Vemos cómo la base de la trama de una de las obras capitales de Shakespeare resulta muy similar a la de Hijos de la anarquía, al igual que el nombre de los protagonistas: Claudio y Clay, Gertrudis y Gemma, y el personaje principal, Jax, al que se le denomina “el príncipe” en varias ocasiones. Mientras en el drama del bardo de Avon el fantasma del rey Hamlet aparece para pedir venganza a su hijo, en la serie de Kurt Sutter esas manifestaciones espirituales llegan en forma epistolar, gracias a un diario en el que John Teller explica el complot que hubo en su contra, hecho que lleva al joven a buscar la muerte de Clay. Por otra parte, la constante lucha entre sexos deja un claro bando vencedor, el de las mujeres. Su condición les impide entrar a formar parte activa del club, pero sí se les concede la posibilidad de aconsejar a los miembros de la banda en las tareas más delicadas. Aquí puede apreciarse hasta qué punto, la inteligencia femenina las llevará a convertirse, una vez asumida su inferioridad jerárquica, en las auténticas líderes. Gemma es uno de los mayores ejemplos de mente fría y manipuladora que ha dado la pantalla pequeña. Sus movimientos, calculados hasta el extremo, convierten a los hombres en marionetas que actúan a su antojo. Su poder sólo se verá interrumpido por la presencia de otra mujer, la aspirante al trono, Tara, prometida de Jax.

    En cuanto a los miembros masculinos se distinguen dos tipos de figuras: el héroe, y el antihéroe. El héroe, es el líder, Jax y Clay serían los ejemplos más claros. Sus decisiones son respaldadas por el resto y siempre parecen acertadas, producto de la delegación de las tareas más comprometidas a miembros inferiores. Siempre consigue salvar a “la chica en apuros”, ganándose de esta forma la confianza y el favor del espectador. Su afán de supervivencia puede llevarle a convertirse en antihéroe, siempre que se enfrente directamente con otro igual, aunque terminará por recuperar su estatus original en algún momento, mediante un acto de redención. El antihéroe, por el contrario, pese a estar sus acciones destinadas a conseguir el bien común y el orden general, no dudará en sacrificar a la chica (daños colaterales) o a él mismo en favor del héroe. No busca la condescendencia, ni la obtendrá de un público que, pese a simpatizar ocasionalmente con él, tendrá muy clara su función de soldado, eterno sufridor. Su perfil es muy similar en todos los casos, inteligentemente inferior aunque con un sentido de la lealtad muy desarrollado. Mientras que los héroes no dudan en traicionarse constantemente por su egoísmo, personajes como Opie, Tig u Otto, siempre permanecerán fieles a su jefe, al que consideran un amigo que haría lo mismo por ellos. Sin embargo, pagarán cara su lealtad.

    por Alberto Sáez Villarino
    diciembre 21, 2014

    El sufrimiento y el precio de la lealtad. Apuntes finales de Hijos de la anarquía a través del personaje de Otto

    por Alberto Sáez Villarino | diciembre 21, 2014
    Sons of Anarchy (2008-2014)

    Familia y legado escritos con sangre

    análisis final de Hijos de la anarquía (2008-2014).

    FX / Sons of Anarchy / 7 temporadas: 92 capítulos | EE.UU, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014. Creador: Kurt Sutter. Directores: Paris Barclay, Guy Ferland, Gwyneth Horder-Payton, Peter Weller, Billy Gierhart, Kurt Sutter, Stephen Kay, Adam Arkin, Terrence O´Hara, Paul Maibaum, Phil Abraham, otros. Guionistas: Kurt Sutter, Chris Collins, Charles Murray, Kem Nunn, Roberto Patino, Mike Daniels, Dave Erickson, Liz Sagal, Regina Corrado, Gladys Rodriguez, Jack LoGiudice, otros. Reparto: Charlie Hunnam, Katey Sagal, Kim Coates, Tommy Flanagan, Theo Rossi, Mark Boone Junior, Dayton Callie, Maggie Siff, Ron Perlman, David Labrava, Ryan Hurst, Drea de Matteo, Michael Ornstein, Winter Ave Zoli, William Lucking, Jimmy Smits, Kurt Sutter, McNally Sagal, Niko Nicotera, Jeff Kober, Robin Weigert, Kenneth Choi, Michael Beach. Fotografía: Paul Maibaum, David Boyd, John C. Flinn III, otros. Música: Bob Thiele.

    Cuando una serie muestra desde su primer capítulo como una yonqui embarazada de nueve meses se inyecta hasta la inconsciencia, con la subsecuente operación a corazón abierto para salvar al bebé, uno sabe que está viendo algo fuera de la norma. Algo especial, capaz de conciliar brutalidad con sensibilidad. Como carta de presentación, el piloto de Hijos de la anarquía fue imponente, estableciendo las relaciones de un grupo de moteros que viven al margen de la ley y su entorno familiar. 91 capítulos más tarde, la despedida de la serie ha logrado establecer una poderosa conexión con la idea inicial, lo cual revela que Kurt Sutter, creador/director/actor de la serie, tenía un plan desde el comienzo. Es de vital importancia tener las cosas claras cuando se empieza una serie, porque entonces la experiencia de verla entera a lo largo de los años adquiere un nuevo nivel de significado. Hijos de la anarquía ha sido, dicho sin segundas intenciones, todo un viaje. Un viaje violento, existencial, corrompido con manipulaciones, mentiras y amor. Amor de madre, de padre, de hermanos, de hijos. Amor a la tragedia clásica, con el Hamlet de William Shakespeare como referencia constante desde el principio, y hasta el final. Y del amor a odio, como se dice, hay un paso. Y la serie está repleta de odio, de decisiones que enemistan para siempre, pecados imperdonables y una atmósfera de muerte sobrevolando cada fotograma. Esa es la parte buena de la serie, porque también ha estado vertebrada por una opción narrativa que presentaba conflictos no especialmente interesantes. Con decenas de persecuciones en moto, charlas explicativas donde los moteros discuten sus opciones, violentas tramas autoconclusivas, maquinaciones y más maquinaciones de los personajes. El tapiz de relaciones personales era tan tupido que se necesitaban momentos donde los personajes se sentaran a hablar de lo que les estaba pasando, y en esas escenas es donde la serie perdía más. Quizá eran necesarias, pero también creaban una rutina impropia del convulso ADN de una serie donde la barbarie dolía. Cuando la violencia es a veces tan exagerada que anestesia al espectador, aquí cada herida sangrante, cada brutal agresión, hacía que el espectador se viera afectado casi físicamente. El via crucis de los personajes tenía que ser tortuoso, porque nadie está limpio en este mundo.

    A nivel argumental, la serie se ha regido por tramas que el creador ha cultivado durante años, y cuyo centro de atracción es el club que da título a la serie. Latinos, nazis, negros, irlandeses y asiáticos, todos en facciones criminales que han cruzado caminos con limpieza en las siete temporadas, sin que los guiones fuercen sus encuentros. Una vez Jax se quiera cortar todos los lazos ilegítimos y sacar dinero de forma legal, entrará también en escena el negocio del porno y una casa de citas. Esto le ha dado a la serie una idea global muy lograda, perfecta para transmitir la sensación de Charming como ciudad sin ley tradicionalmente hablando, donde el más astuto era el ganador. En las primeras temporadas se podía ver una corriente de idealismo en lo que SAMCRO hacía para mejorar la vida de los ciudadanos, pero el desarrollo de la serie trajo una pérdida de la inocencia como consecuencia de la inmersión de Jax en la gestión del club.

    por Anónimo
    diciembre 21, 2014

    Crítica en serie | Hijos de la anarquía (2008-2014). Análisis final

    por Anónimo | diciembre 21, 2014
    Sons of Anarchy (Season 6)

    Ama a tus personajes

    crítica de Hijos de la anarquía | Sons of Anarchy, Temporada 6

    FX / Serie / 6º temporada: 13 capítulos | EEUU, 2013. Creador: Kurt Sutter. Directores: Paris Barclay, Peter Weller, Guy Ferland, Billy Gierhart, Gwyneth Horder-Payton, Adam Arkin, Kurt Sutter. Guionistas: Kurt Sutter, Chris Collins, Adria Lang, Charles Murray, Kem Nunn, Robert Patino, Mike Daniels. Reparto: Charlie Hunnam, Katey Sagal, Maggie Siff, Kim Coates, Theo Rossi, Tommy Flanagan, Mark Boone Junior, Dayton Callie, Ron Perlman, David Labrava, Michael Ornstein, Jimmy Smits, Drea de Matteo, CCH Pounder, Rockmond Dunbar, McNally Sagal, Winter Ave Zoli, Robin Weigert, Peter Weller, Timothy V. Murphy, Billy Brown, Kim Dickens, Donal Logue, Kurt Sutter. Fotografía: Paul Maibaum. Música: Bob Thiele.

    Un amigo de este servidor le dijo hace unos meses que, como guionista, una de las maneras más eficaces de lograr que el público se interese por tus personajes es meterlos en líos muy grandes. Que las circunstancias de sus vidas no sean ideales, con problemas a los que enfrentarse. Y que los resuelvan siempre, aunque parezca imposible. En última instancia, esa es la medida del amor de un escritor a sus criaturas, la facultad para salvarlos –aunque sea de formas no evidentes– cuando llegue el momento. Kurt Sutter, creador de Hijos de la Anarquía, debe querer mucho a sus personajes. Sólo así se entiende las perrerías a las que los somete cada temporada. Funciona, porque como espectador uno se implica hasta la médula en los avatares de esta “familia” de moteros que vive al margen de la ley. Sufre con sus desgracias, se sorprende con los giros de guión y observa con estupefacción como el hoyo en el que están metidos se hace cada vez más y más profundo.

    Esta 6ª temporada ha sido casi una conformación de la regla. Hace un par de años, Sutter dio que su plan era terminar la serie en la 7ª temporada, y el favor del público le ha concedido su deseo. La oportunidad, poco frecuente, de trabajar las tramas con la libertad del que sabe hasta dónde quiere llegar. Como imbuido por un frenesí asesino, Sutter –que nunca ha sido tímido a la hora de matar personajes– ha decidido eliminar a tres personajes importantes a lo largo de estos intensos 13 episodios. Dos de ellos llevaban una condena a muerte tatuada en la frente, pero lo del último ha sido una dolorosa sorpresa. Su muerte se produce en los últimos minutos de La labor de una madre (6.13), vigoroso desenlace de 80 minutos que ha dado la vuelta a la situación por completo. Es una escena difícil de ver, y que surge como resultado de un malentendido, dándole así una dimensión fatalista al asunto. Un sobrecogedor momento que cierra la temporada con un cliffhanger de categoría.

    por Anónimo
    diciembre 15, 2013

    Crítica en Serie | Hijos de la Anarquía (Temporada 6)

    por Anónimo | diciembre 15, 2013

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