«El cine es mi vocación... Pero la música es una compañera de siempre, inevitable».
En EAM nos hemos dado el gusto de charlar con Gabriel Nesci. Este melómano consumado estrena –en España– el próximo 6 de junio su ópera prima Días de vinilo (2012). Una comedia centrada en las vicisitudes existenciales de cuatro amigos unidos por la música. Amable, nostálgica y con un deje rocambolesco. Huyendo de guiños localistas, el director porteño cimenta las bases para una historia universal cuyo hilo conductor serán The Beatles, The Who o Queen.
texto y entrevista| Andrés Tallón Castro.
por cortesía de Abordar - Casa de Películas.
■ La primera pregunta es casi obligada ¿Qué música te gusta?
—Yo creo que la música que me gusta está reflejada en la película. La música que sale es la que me ha marcado realmente. Mi banda de cabecera son The Beatles. Me gustan también Queen, The Who, The Rolling Stones, Genesis… La música que de alguna manera marcó los setenta y los ochenta, la música que marcó mi adolescencia hasta el día de hoy.
■ Entonces ¿Con qué te quedas? ¿Cine o música?
—Uy ¡Qué pregunta! De alguna manera siento que van de la mano. Por eso hice una película sobre la música. Probablemente soy más melómano que cinéfilo. Paso más tiempo escuchando música, investigando o leyendo sobre música que sobre cine. Pero no podría vivir sin el cine, sin hacer cine. Digamos que el cine es el lugar donde me puedo expresar mejor. El cine es mi vocación realmente. Pero la música es una compañera de siempre, inevitable.
■ Tú antes trabajaste muchos años en televisión tanto en temas periodísticos como ficción –Todos contra Juan (2008)– ¿Cómo fue el salto a la gran pantalla?
—Sí, hice muchos programas documentales y periodísticos. Probablemente en televisión lo más trascendente que hice fue Todos contra Juan, una serie de televisión que se emitió en España. Era una comedia que de alguna manera empezó a cimentar el camino para lo que fue la película. En ella pude empezar a explorar lo que era el mundo de la comedia que terminó siendo el género con el que hice mi ópera prima. Y ese salto a la gran pantalla fue algo premeditado. Vengo soñando con hacer una película desde que tengo uso de razón, desde que tenía cinco o seis años y vi por primera vez Regreso al futuro (1985) y me dije ¡Tengo que hacer una película! Así que lo venía maquinando desde hacía mucho tiempo, hasta que se dio la posibilidad.
■ Intuyo que al ser esta es tu ópera prima la financiación fue complicada ¿Cómo fue el proceso desde que se concibió lo que querías contar hasta que se consiguió el capital necesario? ¿Qué papel juega el Estado argentino en todo ese proceso?
—Sí, fue una cosa muy trabajosa. Algo que llevó muchos años. Primero el guion me tomó mucho tiempo de escritura. Después fue difícil conseguir productores que se sumaran al proyecto. El rol del estado fue fundamental, en Argentina el cine es una cuestión de estado. El Instituto de Cine Argentino (INCAA, Instituto Nacional de Cine y Artes Visuales) es el que financia las películas y este trabajo fue financiado con el apoyo del Instituto de Cine Argentino. Así que fue fundamental, sin ese soporte no hubiera podido hacerla. En realidad es un proceso muy arduo, de muchos años de preparación, de trabajo para poder llegar al rodaje con disposición.