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  • Cine Alemán Siglo XXI
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    Ester Martin Bergsmark
    Ester Martin Bergsmark

    Seguimos descubriendo relatos asombrosos en el Jameson Dublin International Film Festival. En concreto, la pasada jornada nos encontramos con dos obras nórdicas, Blind (Noruega) y Something Must Break (Suecia). Pese a que en principio ambas historias no siguen ninguna lógica narrativa común, y dado que ya pueden acceder a sendas críticas de las dos películas en esta misma publicación, hemos decidido dedicar las siguientes líneas a un análisis comparativo de algunos aspectos visuales y simbólicos que nos han llamado la atención y consideramos oportuno destacar.

    Protagonismo femenino


    El motor principal en ambas películas es, sin lugar a dudas, la feminidad de sus protagonistas. Sin embargo esta feminidad es transmitida a través de una condición especial que, al mismo tiempo, intensifica sus emociones y las oprime, convirtiendo los cuerpos físicos de Ingrid y Ellie en dos envases de sexualidad reprimida a punto de estallar. Pero ya llegaremos a ese apartado erótico más adelante, por el momento nos centraremos en el determinante femenino —no exclusivo de la mujer— como catalizador de la acción. Las dos obras comparten una voz delicada que lidera la trama. En el caso de la cinta noruega, esa voz funciona como narrador protagonista; Ingrid cuenta su propia historia, con la particularidad de que, en lugar de corresponder a un narrador equisciente, habitual en este tipo de recursos en primera persona, nos damos cuenta de que el personaje principal es una conocedora omnisciente de todas las historias que suceden y que pertenecen a una realidad inalcanzable para ella, ya que vive recluida en su apartamento desde que quedó ciega. En la película sueca, la narración tiene una clara función introspectiva, es la propia conciencia del personaje principal la que habla, según su experiencia, sentimientos y temores. Ambas representan una idea de fortaleza que contradice el ideal cinematógrafo tendente a aceptar el tratamiento cultural atávico defensor de la condición inferior de la mujer como sexo débil. Tanto Ingrid como Ellie aparecen inicialmente con una pareja, sin embargo demostrarán ser seres solitarios que, por mucho que recaigan en comportamientos autodestructivos como forma de paliar su sufrimiento, manifestarán en el desenlace su superioridad indiscutible.

    Para concluir con este apartado, convendría destacar la analogía que se lleva a cabo en la introducción de ambas películas entre naturaleza y feminidad. Si Blind abre con diferentes planos de árboles que desprenden una idea de vida, de libertad, de sufrimiento (un clavo en el tronco de uno de esos árboles), y de percepción extra-visual (viento acariciando las hojas), para luego pasar a enfocar a la protagonista, sin posibilidad de ver aquello que le provoca dolor, placer o temor (un observador oculto); Something Must Break comienza con la imagen de una rosa abriéndose, algo delicado y bonito que, por otro lado (escena inmediatamente posterior), oculta una cara B, peligrosa y defensiva, que observamos en las afiladas espinas de su tallo. Ese sentimiento contradictorio queda explícitamente reflejado en el guion tanto de la primera: “Cuando te sonrío —gesto tierno, romántico—, no sé si te enteras —sensación desagradable—“, como de la segunda película: “Eres tan hermosa —atracción— que quiero vomitar —repugnancia—“.

    por Alberto Sáez Villarino
    marzo 28, 2015

    Dossier | Blind vs Something Must Break

    por Alberto Sáez Villarino | marzo 28, 2015
    Saint Laurent

    De niños prodigio y cine LGTB

    Crónica de la tercera jornada en el XI Festival de Cine Europeo de Sevilla.

    La tercera jornada del festival comenzó con una curiosa visión de la sociedad israelí en The kingergarten teacher, nueva película de Nadav Lapid. Curiosa porque huye de cualquier referencia a conflictos armados (si acaso se apuntan las diferencias entre sefardíes y asquenazís) y se centra en conflictos entre realidad e ilusión, creatividad y el ser práctico en el mundo actual. El niño prodigio que protagoniza el filme escribe poesías complejas con 5 años, un hecho sacado de la vida del director –escritor de cientos de poemas entre los 4 y 6 años– que no solo da la fuente de susodichos poemas sino que se cuestiona los límites de la implicación ajena en la educación. Según ha contado Lapid en la rueda la prensa, su protagonista es “una yihadista con la realidad”, y la intención era fomentar un debate, no tanto dar respuestas, de ahí el ambiguo final.

    Con veinte minutos de retraso, algo normal por la magnitud del evento, empezó la esperada proyección de Saint Laurent, biopic del esteta Bertrand Bonello sobre la década de explosión social del diseñador, donde se cimentó el imperio y el joven tuvo intensos amores y escarceos con drogas y alcohol. Con una duración de 150 minutos y algunas partes de hipnótica belleza, amén de unos intérpretes hermosísimos, la película viola las convenciones de su subgénero en el último tercio, concatenación de lo contado hasta el momento que confunde y fascina a partes iguales. Saint Laurent es la primera de varias cintas con personajes LGTB de las que ofrecerá la jornada. Le secundó la sensible Lilting con acompañamiento del cortometraje rumano Art, abajo reseñado. Pueden leer aquí la opinión de Emilio Luna sobre Lilting en su paso por el Festival de Karlovy Vary.

    La tercera propuesta del día siguiendo esta temática fue la sueca Something must break, presente en la sección Las Nuevas Olas y donde Ester Martin Bergsmark cuenta la instantánea atracción entre un chico andrógino y un joven de extraña naturaleza. La cinta lo apuesta todo al interés que despierte esta historia, animada con sexo casi explícito y un acabado formal supeditado al ánimo de el/la protagonista, en pleno proceso de plantearse su existencia. La vitalidad de una relación feliz, el ánimo del buen sexo y las formas más actuales de afecto son expuestas con crudeza por el director, que ha venido a Sevilla a presentar su película, aunque su limitado inglés le haya impedido responder en profundidad las cuestiones del público.

    por Anónimo
    noviembre 10, 2014

    SEFF 2014 (III) | Críticas: Saint Laurent, The Kindergarten Teacher, Something Must Break & Art

    por Anónimo | noviembre 10, 2014

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