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    Dan Sallitt
    Dan Sallitt


    «Fourteen». Amistad y desequilibrio

    Videoensayo dedicado a Fourteen (Dan Sallitt, 2019).

    Con este vídeoensayo hemos querido profundizar en cómo Fourteen plantea de forma visual una relación de amistad desequilibrada. Primero reflexionamos sobre la complementariedad entre su forma y fondo. Sallitt encuentra en el diálogo de las protagonistas el fundamento de su narrativa, y se apoya en la manipulación del tiempo para expresar el proceso de maduración de ambas. Al poner en el centro al diálogo, la película cobra un sentido más literario. Especialmente, hemos querido profundizar en esta idea y en cómo se relaciona con el propio tiempo dentro y fuera de la película. Las elipsis fragmentan la historia, como si se tratase de capítulos de un libro. Al mismo tiempo, cada escena se vive como parte del tiempo presente, como una unidad completa. Así oscilamos entre el tiempo fílmico y el tiempo vivido. Por otro lado, hemos querido hacer énfasis en la focalización total en Mara y cómo esto configura el punto de vista en la historia y la forma que tiene la cámara de retratar su relación. Para incidir en la cuestión del desequilibrio, relacionamos también el uso de los espacios y el vestuario de las dos protagonistas. Por último, repasamos la relación entre Fourteen y el cine de Éric Rohmer, planteando diálogos entre fragmentos de diversas películas del cineasta francés.

    Este videoensayo es fruto de una práctica de los alumnos de la asignatura de «Crítica», 4º de Comunicación Audiovisual de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra.


    Elena De Miguel y José Diego Poggio
    © Revista EAM / Pamplona



    por EAM
    enero 19, 2021

    Videoensayo | «Fourteen». Amistad y desequilibrio

    por EAM | enero 19, 2021


    «Fourteen». Reencuentros y separaciones

    Videoensayo dedicado a Fourteen (Dan Sallitt, 2019).

    En este videoensayo analizamos en detalle los dos aspectos que nos han llamado la atención de Fourteen: las llamadas y la distancia entre las protagonistas, Jo y Mara. Cómo las llamadas hacen avanzar la acción llegando a abrir y cerrar actos, y cómo el estado de su amistad se ve reflejado en la distancia que mantienen. Tuvimos desde el primer momento claras las escenas que queríamos comentar para reflejar estos aspectos, así que sólo nos quedaba decidir el formato. Apostamos por intentar innovar dándole una estructura de llamada telefónica para dejar claro el tema del videoensayo. Teníamos claro que la mejor forma de contar era usar la voz en lugar de la música, respetando la decisión de que la propia película no tenga banda sonora. Por tanto, decidimos narrar en vez de recurrir a rótulos. También nos parecía interesante que apareciera toda la película en el vídeo a ráfagas, deteniéndonos en las escenas que para nosotros eran clave. Así, en vez de reflejar la elipsis que tanto usa Sallitt, nos posicionábamos desde el lado contrario: en vez de resumir, mostrar al completo.

    Este videoensayo es fruto de una práctica de los alumnos de la asignatura de «Crítica», 4º de Comunicación Audiovisual de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra.


    Beatriz Guerra y Fernando Linzoáin
    © Revista EAM / Pamplona



    por EAM
    enero 19, 2021

    Videoensayo | «Fourteen». Reencuentros y separaciones

    por EAM | enero 19, 2021

    El tiempo, gran escultor|

    Crítica ★★★★☆ de «Fourteen», dirigida por Dan Sallitt.

    Estados Unidos. 2019. Título original: Fourteen. Dirección y guion: Dan Sallitt. Producción: Caitlin Mae Burke (para Static Prods). Fotografía: Christopher Messina. Montaje: Dan Sallitt. Diseño de producción: Grace Sloan. Reparto: Tallie Medel, Norma Kuhling, Lorelei Romani, C. Mason Wells, Dylan McCormick. 94 minutos.

    Hay periodos en la vida en los que resulta impensable que en un futuro alguien muy presente ahora pueda llegar a desaparecer de nuestro día a día. El tiempo, como reflejaba la obra de Yourcenar, modela los caracteres y las relaciones personales, no sólo el resultado artístico de una obra. Los vínculos trazados a partir de un acontecimiento concreto del pasado se fortalecen en el tiempo y parece como si, nuestra propia evolución, no les fuera a afectar nunca, tolerando los cambios, las manías, los egoísmos, los entrometimientos de quien consideramos realmente amigo de verdad, considerando inatacables las bases que soportan esa relación. A partir de algo así, a partir de estos vínculos invisibles que se superponen a familia y pareja, construye Dan Sallitt la muy estimable Fourteen, quinta película en su filmografía y primera con estreno comercial en España. Una obra que se sujeta sobre la palabra y sobre el extraordinario uso del fuera de campo, un recurso presente a lo largo de toda la película en la que la mayor parte de las escenas se construyen a partir de lo no visto, no escuchado, no presente; estableciéndose un diálogo entre los personajes a partir de algo inmediatamente ocurrido pero a lo que no hemos asistido.

    Es así como se consigue el mejor efecto de la filmación, hacernos cómplices de las elipsis sin perder ni por un instante la conexión con los dos personajes principales de la historia: Mara, interpretada sutilmente por Tallie Medel, y Jo, personaje volcánico e inestable creado por Norma Kuhling. Como espectadores seguimos su relación de amistad durante unos diez años, los diez últimos, desde la máxima intensidad hasta el progresivo distanciamiento y abandono; pero siempre desde ese recuerdo que mezcla lo entrañable y lo irrompible situado en los años de la adolescencia, los «fourteen» a los que se refiere el título. Caracteres diferentes, propósitos distintos, comportamiento vital incompatible, Mara y Jo se ayudan y se necesitan tanto como son conscientes de que su amistad impide cualquier tipo de convivencia pese a la precariedad de su situación laboral y sentimental. Ocuparse y preocuparse recíprocamente, aunque el paso del tiempo va colocando a una de ellas. Mara, en la posición de cuidadora, y a Jo, la inestable, en el rol de dependiente, algo que, a la larga, termina afectando a su relación diaria y provocando ese comprensible agotamiento de quien da sin obtener un mínimo reconocimiento, sintiéndose impotente ante la falta de energía y de futuro de Jo.

    Pasan trabajos, pasan amigos, amantes, intentos de suicidio, ataques de ira, neurosis o psicosis provocadas por las drogas, llega el compromiso afectivo, la maternidad, el divorcio. Etapas comunes a la vida de mucha gente ante las que Sallitt nos coloca cuando todo ha sucedido, hechos consumados a partir de los que los personajes, normalmente en pareja, o en dobles parejas, dialogan produciendo ese efecto de integrarnos rápidamente sin necesidad de haberlo visto. Lo sutil de la construcción del guion, acompañado de un uso del espacio restrictivo, fundamentalmente cerrando el plano sobre los actores, ya sea en sus hogares, trabajos o lugares de reunión, crean una confortable intimidad en la que, aunque el episodio sea desagradable, traumático o divertido, uno se siente cómodo, acogido, parte de la historia y de su desenlace. Palabra y mirada copan el desarrollo afectivo de dos mujeres, una fuerte y otra débil, una con claros objetivos y otra sin ninguno, una que mira de frente y desarma ante la intensidad desde la que, con su baja estatura, escruta el mundo que la rodea y en el que desea que Jo se integre, mientras la otra pierde la mirada en el vacío, en esa sensación de derrota no expresada pero que conduce hacia un callejón sin salida del que amigos o familia no pueden rescatarla.

    por Miguel Martín Maestro
    diciembre 18, 2019

    Crítica | Fourteen

    por Miguel Martín Maestro | diciembre 18, 2019
    The Unspeakable Act, de Dan Sallitt

    El último tabú

    crítica de The Unspeakable Act | de Dan Sallitt, 2012

    La sexualidad humana constituye un aspecto central de la vida y un complejo fenómeno que trasciende con creces la mera función orgánica animal. Enraizada en componentes culturale,s abarca el sexo, las identidades y papeles de género, el erotismo y el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual; y en cada sociedad cuenta con sus propios cánones y convenciones cambiantes. En la sexualidad confluyen muchos factores relativos a la biología, la psicología, la economía, la ética, la historia, la espiritualidad y la religión. Pese a ello, en todas las etnias y culturas la prohibición y la condena del incesto han sido una de las pocas constantes que perduran inamovibles hasta nuestros días; penada legalmente, estigmatizada socialmente y considerada una tipología de parafilia. La atracción, práctica o relación incestuosa de carácter consentido, es decir, el amor carnal entre miembros de una misma sangre (sin incluir por tanto, abusos o violaciones) encuentra así escasa proyección en la ficción actual, sea literatura, cine o productos teatrales o televisivos, tal vez por lo peliagudo o moralmente irritante de su temática, por la carencia de ejemplos mundanos a los que aferrarse como referente, o bien por el tabú y la censura que existen a la hora de narrar una historia de trasfondo incestuoso.

    Al festival de Cineuropa de Santiago de Compostela ha llegado The unspeakable act, un filme estadounidense independiente del pasado 2012, que desde el género dramático y con pinceladas de sarcástico humor negro y un formato estético realista, aborda el tema del incesto, esa palabra que resulta un tabú común para todos, hasta para titular una película. La premisa básica que sustenta el largometraje es sencilla: Jackie Kimball es una adolescente común, de unos 16 años, introvertida, aguda y mordaz, de hobbies normales, que lleva toda la vida enamorada de su hermano mayor Matthew, tan solo un año mayor que ella. Jackie y Matthew tienen una relación estrecha y absolutamente dependiente desde niños, plasmada en la convulsión emocional y las dificultades sociales que acarrea la llegada de la adolescencia, sobre todo para Jackie, que idolatra y adora su figura. Ambos viven en el seno de una familia americana corriente; su madre pasa el día leyendo y escribiendo, viven del subsidio gubernamental a raíz de la muerte del padre hace muchos años, Will, el mayor de los hermanos, ultima sus estudios europeos en París, y Jessie, la restante, pasa el día entretenida en su cuarto. La cinta da comienzo con una escena corriente, cuando Matthew lleva a cenar a su casa a su nueva novia, una joven dulce, alegre y charlatana que agrada a todos los miembros de la familia. A excepción de Jackie, por supuesto, la cual se encuentra absolutamente desolada ante la idea de que su hermano tenga pareja, a causa del vínculo “indestructible”, de esos cimientos secretos de “lo que no debe ser nombrado” que la atan a él de manera irremediable y enfermiza.

    por Anónimo
    noviembre 27, 2013

    Crítica | The Unspeakable Act

    por Anónimo | noviembre 27, 2013
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