Las 12 mejores series del 2021
Selección de las mejores ficciones televisivas del 2021.
texto de Nicolás Woszezenczuk.
Buenos Aires, Argentina.
Me quedé mirando los daños, tratando de recordar la dulzura de la vida en la Tierra.
Pero no pude recordar.
Station Eleven, T1 E9.
I. El daño y el individualismo
El 2020 no nos había dado respiro bajo ningún aspecto. No les dio respiro a los médicos, ni a los enfermeros, ni al resto de los trabajadores esenciales, que arriesgaron sus propias vidas para salvar otras y para mantener activos los engranajes de economías golpeadas por una crisis global. Tampoco a los científicos que, a contrarreloj, trataron de desarrollar avances que contribuyeran a paliar los efectos del virus. Y en el medio de todo eso, tantas pérdidas de vidas, de sueños, de oportunidades, de empleos, de espacios de encuentros, de abrazos; en fin, de felicidad. «Lo siento querido, pensé que la locura terminaría el 2020», se lamentaba Diane Lockhart (Christine Baranski) en la quinta temporada de
The good fight, una de las series que junto a
Mr. Corman mejor retrataron el impacto del COVID-19, aunque lo hicieron desde ópticas complementarias. La segunda, guionada, dirigida y protagonizada por el particular Joseph Gordon-Levitt, puso el ojo en los efectos secundarios que podían generar en los ánimos de una persona, el aislamiento, el miedo y la incertidumbre que acompañaron las etapas de cuarentena. En cambio, la serie del matrimonio Robert y Michelle King (
The good wife,
Evil) exhibió el colapso de los sistemas de salud estadounidenses durante los picos en la ola de contagios, la postergación de la atención médica para las poblaciones de color y el auge del extremismo que inauguró el 2021 con la toma del Capitolio de Washington por los partidarios de Donald Trump. A medida que se iban acumulando los daños de la pandemia, el individualismo se reveló como una de sus derivaciones en los grupos antivacunas, en las naciones que acapararon más de las que sus poblaciones necesitaban o estaban dispuestas a aplicarse; en la relegación del continente africano, que recibió cargamentos de suministros vencidos por parte de las potencias internacionales, en el aumento de la desigualdad global según la ONU y en un segmento del sector privado que usufructuó el contexto de excepcionalidad y reportó márgenes de ganancias astronómicos.
II. La polarización
¿Cómo fue que la industria audiovisual seriada, espejo sesgado e imperfecto de nuestras sociedades, reflejó lo que venía sucediendo? Lo primero que podemos decir es que se agudizó un proceso de polarización en las historias que se contaron. En un extremo quedaron agrupados los argumentos centrados en protagonistas de estratos socioeconómicos bajos, que conviven con situaciones de variada marginalidad, como en
Maid, en el policial
Mare of Easttown y en la revelación europea del mismo género, la sueca
Tunna blå linjen (que además aportó la mejor introducción musical de entre las novedades del curso). A estos títulos podrían añadirse el fenómeno de la surcoreana
El juego del calamar o el repaso histórico de la esclavitud afroamericana que Barry Jenkins hizo en
The underground railroad. Casi sin punto intermedio, en el otro vértice de la escala se nuclearon las historias de ricos y afamados; como el thriller psicológico
Nine perfect stranger, la comedia
The White Lotus, el esperado retorno de
Succession, e incluso
And just like that, la secuela de
Sex and the city, en esta oportunidad, sin Kim Cattrall. El renacer de la serie que convirtió a Sarah Jessica Parker y sus compañeras en iconos de la moda neoyorquina, no fue un acontecimiento meramente inconexo del panorama seriado. Si el 2019 había implicado una visita a la década de los 80 desde la miniserie
When they see us sobre el juicio a los cinco de Central Park, la tercera temporada de
Stranger things y la cuestión nuclear revitalizada por
Chernobyl,
Dark y
Counterpart, el 2021 por el contrario, significó un regreso a la transición entre el 90 y los 2000, con la reunión de
Friends, la secuela de
Dexter, la remasterización curada por Netflix de la serie argentina de culto
Okupas, el
reboot de
Gossip Girl y la precuela en formato película de
The Soprano, titulada
The many saints of Newark. Mucho de este refrito tiene que ver con la guerra por el
streaming, los lanzamientos de las plataformas
Star+ y
HBO Max en América Latina y en zonas de Europa Occidental, y su estrategia para atraer a los viejos seriéfilos. Y si bien el contenido de esos productos parece haberse
aggionardo en materia etaria, de género y raza, en algunos como
Sex and the city sobrevivió esa atmósfera de superficialidad y liviandad que la dotaban de sentido en los 90, pero que en vistas por lo que estamos pasando hoy en día, se percibe un poco absurda e insustancial.
III. La salvación
«La polarización es el gran problema de nuestra época», afirmaba Hugh Grant en
Death to 2020, un falso documental creado por Charlie Brooker (el ideólogo de
Black mirror) que, en clave de humor y de modo irregular, intentaba recapitular los sucesos sociopolíticos más salientes del primer año de la pandemia. Esa polarización a la que hacía referencia el falso historiador personificado por Grant, era ya una tendencia consolidada anteriormente, la cual que se exacerbó con la irrupción del virus en nuestras vidas y dio lugar a respuestas individualistas para superarlo. La búsqueda de la salvación fue, justamente, el gran tema que atravesó todas las producciones del 2021, adquiriendo distintas manifestaciones en cada una de ellas, tanto sobrenaturales como terrenales. Por un lado, estuvo presente en las series de corte religioso o sobrehumano como
El reino,
Midnight mass y la referida
Nine perfect strangers, puesto que en las dos primeras, lo celestial y lo espiritual aparecían como un vehículo para la exculpación de los crímenes de sus personajes, mientras que en la tercera, lo metafísico y la autoexploración trazaban el camino para la sanación y la reconciliación de uno mismo. La expiación de los pecados también subyace en
Time, miniserie de la BBC para la cual Sean Bean se puso en la piel de un profesor que debe cumplir condena en la cárcel por haber atropellado con su coche a un ciclista. Las adicciones, otra vía para aliviar los dolores físicos y emocionales, fueron el eje de
Dopesick, la serie de Hulu que se aproximó a los estragos ocasionados por la epidemia de los opiáceos en Estados Unidos desde hace veinte años. Otra fracción de la población mundial está asolada por deudas financieras de las cuales no pueden librarse y eso es precisamente lo que moviliza el argumento de
El juego del calamar, que entre el thriller de escape y el género de acción, hace una crítica a la Corea del Sur moderna. Sin un dólar tampoco en sus bolsillos, la salvación adquiría estatus de supervivencia y emancipación para Alex Russell (Margaret Qualley) y su pequeña hija, para quienes la violencia doméstica suponía un peligro cotidiano en la serie
Maid, así como también para la esclava Cora de
The underground railroad, que anhelaba dejar atrás las vejaciones padecidas en una plantación algodonera de Georgia en el período previo a la Guerra de Secesión.
Otros que también buscaron la salvación fueron los protagonistas de las sagas postapocalípticas. Si alguien suponía que la prolongación de la pandemia iba a desalentar la producción y el visionado de historias en los que una porción del planeta queda desbastada, no fue así. El género tuvo varios estrenos, abriendo el 2022 con la fallida adaptación de la novela
The Stand de Stephen King (fue una temporada desafortunada para el maestro del terror, ya que la tarea que el director chileno Pablo Larraín hizo con
Lisey's Story tampoco fue descollante), siguiendo con la colosal
Foundation de Isaac Asimov, la cuarta entrega de
The handmaid’s tale y la muy buena segunda de
See (la cual imagina un futuro donde todos sus habitantes viven congregados en tribus y han perdido la vista, dejándonos además uno de los mejores season finale del año, con una conflagración digna del Asedio a París de
Vikingos o de la Batalla de los Bastardos de
Juego de tronos), para finalmente cerrar en diciembre con la sorpresiva
Station Eleven de Emily St. John Mandel. La innecesariamente alargada
The walking dead, por su parte, tenía el desafío de despedirse de sus seguidores con una mitad de temporada que remontara el declive que venía arrastrando desde hace tiempo, pero a fuerza de unos primeros episodios potentes y, bajo la pericia de la
showrunner Angela Kang, devolvió uno de los mayores repuntes que se recuerden.
IV. La sordera
No solo eso, sino que más allá de que hubo mucho terror en las pantallas de los hogares, el capítulo más espeluznante le correspondió a la mismísima
TWD, la cual si bien coquetea con el género, uno no podría colocarla como un exponente puro del mismo. Paralelamente también se emitió la segunda temporada de su prima lejana,
Black Summer (otra de zombies, en Netflix) y otras dos con conexiones innegables a dos de los directores contemporáneos más personales:
Servant, con la producción de M. Night Shyamalan (
El protegido,
El sexto sentido,
El bosque) y
Them, de la que no se pueden soslayar las influencias
peeleanas. Aun así lo más terrorífico fue
On the inside, el sexto episodio de TWD que comentamos, el cual supuso además una creativa resolución formal, porque está filmado prácticamente sin sonido para que experimentemos de primera mano el pavor de su protagonista sordomuda, Connie. Al personaje de la actriz Lauren Ridloff le tocaba refugiarse una noche lluviosa dentro de una cabaña aislada en el medio de un bosque. A medida que la interminable noche transcurría, lo que aparentaba ser una edificación abandonada comenzaba a dar indicios de albergar criaturas horripilantes.
Acá nos detenemos para comentar una curiosidad que pasó este año. Casi como si fuese una metáfora de las sociedades polares que hemos estado moldeando, donde está devaluada la capacidad de tender el diálogo y escuchar al otro, no hubo un capítulo relativo a la sordera sino tres, con el mismo tipo de resolución formal que mencionamos. Al de TWD deberíamos sumarle el séptimo de
Only murders in the building (
The boy from 6B) y el tercero de
Hawkeye (
Echoes), la producción navideña de Marvel dedicada al héroe del arco y las flechas. Sin embargo, de las cuatro series con las que Marvel desembarcó en 2022 en la plataforma Disney+, la más ambiciosa fue
WandaVision, un creativo homenaje a todas las décadas de la televisión desplegado a través de cada uno de sus episodios.
V. La atomización
Como otra tendencia consistente de los próximos años venideros, es previsible que nos topemos con un incremento de los contenidos franquiciados, ya sean de superhéroes o fantásticos, al mismo tiempo que una extinción de las vacas sagradas de la seriefilia, como consecuencia de la diversificación y la ampliación del mercado. Un dato para resaltar es que de las doce mejores series que elegimos del 2021, solo dos tienen más de una temporada en el aire (
Succession y
Ted Lasso), y ninguna sobrepasa las tres. El resto son miniseries o nuevos lanzamientos. La proliferación de plataformas tracciona la multiplicación de contenidos dirigidos a públicos cada vez más específicos y atomiza la oferta disponible ¿Volveremos a presenciar productos que acaparen la agenda y susciten verdaderos fenómenos socioculturales y de audiencias como
Juego de tronos y
Lost, u otras que despierten el reconocimiento unánime de crítica y espectadores, como
Breaking bad,
Mad men,
The wire y
Los Soprano? No lo sabemos, en la categoría de fantasía, por ejemplos, parece difícil volver a forjar la hegemonía que supo ostentar en solitario la producción de HBO inspirada en (por ahora) la pentalogía de George R. R. Martin, ya que actualmente sus principales competidoras avanzan con sus respectivos estandartes para disputarle el territorio. Amazon Prime Video lanzó
The wheel of time y tiene agendado para septiembre la ansiada precuela de
El señor de los anillos; Netflix emitió la segunda temporada de
The witcher y tiene programado el
reboot de
Las crónicas de Narnia. Inclusive la BBC hizo su intento con
His dark materials y HBO, que no está dispuesta a entregar la corona, ya tiene lista la precuela de
GOT,
House of the dragón. La disputa está en marcha, y dentro de esta propensión al recambio incesante, la única certeza que tenemos es que este 2022 dirán adiós otros pesos pesados de la parrilla como
The walking dead,
Ozark,
Peaky Blinders,
Better call saul,
This is us y
Better things. Pero eso será motivo para otro ranking, por lo pronto les dejamos este, esperando que lo disfruten.