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    Cine Alemán Siglo XXI

    Crítica en Serie | Tan muertos como yo

    Tan muertos como yo

    EL CORAZÓN DE LA CÍNICA

    crítica de Tan muertos como yo (2003-2004) | 10º aniversario

    Showtime / 2 temporadas: 29 capítulos. | EEUU, 2003, 2004. Creador: Bryan Fuller. Directores: Peter Lauer, David Grossman, James Whitmore, Jr., Kevin Dowling, Robert Duncan McNeill, Steve Beers, Sarah Pia Anderson, Scott Winant, James Marshall, David Straiton, Helen Shaver, Jeff Woolnough, Milan Cheylov, Tony Westman, Michael A. Fresco, Brad Turner. Guionistas: Bryan Fuller, Stephen Godchaux, John Masius, Annie Weisman, Karl Gajdusek, Dan Fesman, Harry Victor, Pete Ocko, J.J. Philbin, Tom Spezialy, Paul Lieberstein, Mona Mansour, Anna C. Miller. Reparto: Ellen Muth, Callum Blue, Mandy Patinkin, Cynthia Stevenson, Britt McKillip, Jasmine Guy, Christine Willes, Laura Harris, Greg Kean, Patricia Idlette, Crystal Dahl. Fotografía: Tony Westman, Armin Matter, Danny Nowak. Música: Stewart Copeland.

    Hace unos días se dio a conocer la primera noticia significativa sobre la segunda temporada de Hannibal (2013-). Cynthia Nixon ha fichado por la serie para interpretar a una agente encargada de investigar los sucesos acontecidos durante la primera tanda. Aquellos que llevaron a un personaje a la cárcel, acusado de ser un asesino en serie. La última creación de Bryan Fuller ha llevado al que esto firma a pensar en su primera creación: la grandiosa comedia negra Tan muertos como yo. El 27 de junio se cumplía además el 10º aniversario de su estreno, así que es una gran oportunidad para repasar sus muchos méritos y su afortunado desenlace. La serie fue cancelada por Showtime tras la segunda temporada, pero logró lo que muy pocas consiguen: una oportunidad para concluir la historia en forma de película. Aunque hay que ser justos de entrada y revelar que Fuller abandonó la serie en los primeros capítulos, argumentando problemas irresolubles con la cadena. De hecho, una de las grandes sorpresas que Fuller había pensado no llegó a hacerse: revelar que Clancy se acostaba con uno de sus alumnos, no alumnas. La autoría más rotunda de Tan muertos como yo corresponde entonces a la pareja de showrunners encargada de la serie hasta el final, amén de guionistas de la película: Stephen Godchaux y John Masius.

    La historia comienza con una voz que relata el origen de la Muerte. Ésta pertenece a Georgia Lass (excelente Ellen Muth), una joven de 18 años que muere antes del ecuador del primer capítulo. Tras morir, Georgia permanece en la Tierra bajo otra apariencia y con un nuevo trabajo: Aparecida. Debe recolectar las almas de aquellos que van a morir antes de que suceda el fatídico evento, y así ayudarles a dejar este mundo en paz. La serie organiza su estructura en tres grandes tramas paralelas, magistralmente combinadas y donde nunca está descompensado el interés. La vida de George como aparecida, compartiendo su tiempo con un grupo de carismáticos compañeros de profesión que capitanea Rube (magistral Mandy Patinkin); la vida de George como su álter ego Millie en “Tiempos felices”, una empresa de trabajo temporal y la vida de la familia Lass tras la devastadora pérdida. Sostiene en el tiempo varias ideas: la desobediencia de nuestra protagonista ante Rube; la antipatía natural de Joy y la peculiar manera de lidiar con el luto de Reggie. Y al desarrollar estas tramas la serie demuestra su valentía Cualquier otra serie hubiera cerrado estos conflictos en un par de capítulos para evitar incomodidad al espectador, pero aquí se ofrece con sano cinismo un estado de natural incomprensión. Las cosas no salen como uno quisiera en la vida. Y escapa a nuestro control el poder adocenar las circunstancias. Una gran lección.

    Tan muertos como yo

    Vistas como un conjunto, las dos temporadas de Tan muertos como yo funcionan perfectamente. No hay indecisión ni una progresión de calidad, pues la serie la tuvo desde el principio. Hay una sensación de mayor seguridad, de que una vez las reglas básicas estuvieron asentadas, se pudo empezar a jugar. A pesar de contar con un fuerte elemento episódico en cuanto a que cada semana se presentaba una o varias muertes, y los Aparecidos se encontraban con casos de toda condición, existían unos temas generales y universales que atravesaban los 29 episodios. Las grandes preguntas sobre la existencia, el por qué de nuestra vida y el cómo encajamos en el mundo se discuten con sutileza, humor y profundidad. Los guionistas y su gran elenco dan mucho valor al silencio y lo que expresa. Es una serie a la que no le asusta personificar los puntos suspensivos, ni ofrecer un retrato de la vida como una nada complaciente estación de paso. Que da lecciones sin que suenen a sermones. Especialmente gracias a la constante narración en off de Georgia –magnífico cuando esto se combina con flashbacks de su infancia- y la naturaleza parlanchina del personaje de Rube.

    La música de Stewart Copeland hacía maravillas para transmitir el difícil tono logrado en una serie imaginativa, llena de simbolismos, retorcida e inteligente. Usaba los acelerados como legítima opción visual —algo que incluso pocas películas pueden decir— y perfilaba con carisma a sus personajes, como la maravillosa Delores que sirve una impecable Christine Willes. En su corta vida, avanzó con paso seguro creando un catálogo de situaciones memorables. Y una legión de fans que posibilitaron en gran medida la resurrección vía largometraje. Hablar en profundidad de ella implicaría desvelar sus muchos secretos y sorpresas, lo cual nunca es justo. Merece ser descubierta, disfrutada de principio a fin. Admirar su cadencia, la ternura escondida bajo toneladas de vitriolo, su ánimo de entretener sin recursos facilones. Y enamorarse de sus personajes, porque son una joya. ★★★★

    Tan muertos como yo

    Tan muertos como yo - La película (2009)

    crítica Dead like Me - Life After Death

    De alguna forma muy estimulante, la continuación de Tan muertos como yo en forma de este delicioso largometraje de 84 minutos es una ruptura respecto a la serie. El director Stephen Herek —que estuvo entre los candidatos a dirigir el piloto— se enfrenta a esta historia con aires de cambio. De hecho, de las señas de identidad estilísticas de la serie sólo han sobrevivido los acelerados. Han rodado cine, y no televisión cara. Existe una gran idea de entrada (usar el formato cómic para repasar a grandes rasgos los hechos acontecidos en la serie) y el hecho de que hasta las localizaciones sean distintas (la serie se rodaba en Vancouver y la película lo hizo en Montreal) ayuda a ver esta historia de cierre como algo distinto. Porque lo es. Han pasado cinco años y encontramos a los Aparecidos, que continúan con su trabajo. Georgia sigue trabajando en Tiempos Felices, que ha sido absorbida por una compañía más grande y su familia en la Tierra ha evolucionado. Joy escribe libros sobre cómo lidiar con la pérdida, Clancy ha rehecho su vida fuera de la ciudad y Reggie está empezando a vivir la edad adulta. Pero las cosas cambian desde el comienzo, cuando el habitual lugar de reunión de nuestros protagonistas —Der Waffle House— explote y Rube desaparezca. Entra en escena un nuevo jefe, Cameron Kane, que sacude los cimientos de lo que Georgia y sus compañeros de trabajo llevan años haciendo.

    Ellen Muth —que amplía el registro de la serie con nuevos niveles de profundidad emocional—, Callum Blue, Jasmine Guy, Britt McKillip. Christine Willes y Cynthia Stevenson vuelven a ponerse en la piel de los personajes sin esfuerzo. Se echa de menos el gran talento de Mandy Patinkin y una eficaz Sarah Wynter da un enfoque distinto a Daisy. No hay rastro de la trágica historia que contaban los ojos de la estupenda Laura Harris —que no pudo participar en la película por problemas de agenda—, sino un lado más abiertamente cómico. Wynter repite algunos manierismos de la Daisy de siempre, pero donde antes había gravedad, ahora reina la ligereza. El guión de los showrunners Stephen Godchaux y John Masius avanza en tricéfala unión: algunas tramas se intuye que podrían haber formado parte de una hipotética tercera temporada, otras funcionan en la dimensión fílmica y el desenlace parece aquel que quizá pensaron para concluir la propia serie.

    Tan muertos como yo

    La película funciona en cuanto que no se asemeja a un capítulo alargado, lo que sucede en ocasiones al trasladar a la gran pantalla series de televisión, pero aún así no deja de estar perdida en algunos momentos. El ritmo sosegado que las tramas tenían en su versión catódica aquí se antoja aturullado, sin el suficiente tiempo para respirar y cobrar vida. El nuevo jefe propone una manera distinta de trabajar, y la trama sigue la obvia metáfora del “Ten cuidado con lo que deseas”. El problema es que ni Cameron ni Henry Ian Cusick tienen el suficiente carisma para que caigamos en su mefistofélica oferta. Por esto, toda la parte que cubre las consecuencias del cambio de gestión es mecánica, siguiendo una evidente estructura de manual de guionista. Se resuelve porque sí para intentar cubrir un enorme agujero de guión.

    La otra gran trama que ocupa la película remite con mayor claridad a la serie, y es que en su frenesí de desafiar las normas, Georgia va más allá de lo que nunca fue y revela su verdadera identidad a su hermana Reggie. Una serie de coincidencias y errores de juicio bien trazados lleva a las hermanas a encontrarse en una situación incómoda. Quizá el conflicto fuera demasiado grande para ser resuelto de una tacada, y por eso no termina de transmitir una sensación de fin de etapa. Pero la trama funciona con la suficiente entidad. Se centran en lo esencial del asunto y no sobrecargan de información las escenas. En sabia conexión con el arranque de la serie, es la muerte de un ser querido lo que funciona como propulsor para que la vida pueda continuar. Y así la conclusión de la trama es hermosa e inteligente. La mejor solución posible, de hecho. En oposición al cierre de la otra trama, bastante pobre. Respecto al desenlace, empiezan a sonar las primeras notas de la preciosa Boom Boom Da, usada en el piloto de la serie, y se materializa una imagen poderosa. Una misteriosa lluvia que dice sin necesidad de decirlo que nuestros protagonistas van a estar bien. Que todo va a funcionar. Aunque estemos todos bien jodidos en la vida. Y después de la muerte. ★★★★

    Estados Unidos, 2009. Director: Stephen Herek. Guión: Stephen Godchaux & John Masius, en base a personajes creados por Bryan Fuller. Música: Richard Marvin & Kevin Kiner. Fotografía: Bruce Chun. Reparto: Ellen Muth, Callum Blue, Jasmine Guy, Britt McKillip, Cynthia Stevenson, Christine Willes, Sarah Wynter, Henry Ian Cusick, Crystal Dahl, Jordan Hudyma. Productora: DLM Productions / Metro Goldwyn Mayer.

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