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    Cine Alemán Siglo XXI

    Crítica | Una vida sencilla

    A Simple Life

    ENSAYO SOBRE EL OCASO DEL EXISTIR

    crítica de Una vida sencilla (A Simple Life)| Tao Jie, Ann Hui, 2011

    Retratar la vejez es, quizás, uno de los más peliagudos enfrentamientos que un director puede tener a la hora de hacer cine, y no porque sea difícil en sí observar el ocaso de la vida de cualquier ser humano, sino por el trasfondo que debe cargar la historia que se cuenta juntando las experiencias alcanzadas de cada individuo y en base a ello conseguir plasmar con atino cómo finaliza el paso de cada persona en este mundo. Y es que hablar de los últimos años de un ser amado es, en muchas ocasiones, difícil pero debería ser todo lo contrario ¿en dónde, entonces, radica el problema? Bueno, es que como seres terrestres temer a lo desconocido es algo casi innato, y la muerte es ese paso final ¿o no? hacia lo desconocido, esa línea tan delgada que separa lo vivo de lo inerte. Los seres humanos nos aferramos desde muy pequeños a la idea de la vida, y no solo a eso, batallamos constantemente por instinto a aferrarnos a este mundo y no dejar que una enfermedad o un destino azaroso nos priven de disfrutar lo que en este universo se cocina. Pero deberíamos estar preparados para la muerte. Es lo normal. Un pasaje bíblico muy conocido (y que coincidentemente se nombra también en la película de la que hoy hago mención) es Eclesiastés 3, dónde el predicador, ferviente e iluminado, hace un examen contemplativo de su vida y escribe la famosa frase “Todo tiene su tiempo: tiempo de nacer y tiempo de morir”. Cuando Salomón escribió esto era ya un anciano, y había gozado y disfrutado de los pequeños placeres de su reino, y la experiencia le daba garantía de lo que escribía no era en vano. De la misma manera, Ann Hui, directora de cine hongkonesa muy prolífica y responsable de esta pequeña pero hermosa cinta ha filmado con el mayor de los detalles una historia basada en hechos reales y que respira, además, sinceridad y honestidad en cada uno de sus minutos; la finalización de la vida de una mujer con el estigma y el placer de haber cumplido todo a su tiempo.

    A Simple Life

    A simple life relata los últimos años de la vida de Ah Tao, una criada que ha trabajado por más de sesenta años para una respetable familia en Hong Kong. Tras sufrir un derrame cerebral confiesa querer jubilarse y retirarse a vivir sus últimos años en una residencia para ancianos. Desde aquel instante nos volcamos a recibir de mano de una directora apasionada en querer transmitir esta historia con mucho acierto, una oleada de emociones simples y cotidianas. A simple life es un honesto, tierno, simpático y emotivo discurso sobre la vida en su etapa final. Revela las manías, los deseos, y los pensamientos de una mujer que vio más de seis décadas trabajar para una honorable familia. Pero ¿por qué vivir sus últimos días en una casa para ancianos? No, nunca lo revela el filme, pero comprendemos que es cuestión de cansancio, o quizás el hecho de saber que por su enfermedad se le planea contratar alguien especial para su cuidado, por eso y para evitar cualquier tipo de “molestias” decide vivir en ese tipo de residencia; entendemos así que Ah Tao no es cualquier tipo de mujer, tiene orgullo pero a la vez humildad y rebosa sobre todo fidelidad. La película se encarga de engrandecer la labor de esta mujer desde muchos sentidos. Al inicio del largometraje contemplamos cómo cuida de Roger, el único miembro de la familia Leung que aún vive en Hong Kong, el cual trabaja en la industria cinematográfica, y tiene sus propios problemas, entre otros, el presupuesto para una próxima creación de la que mucho después descubriremos que no es nada buena; pero centrados en la relación que sostienen ambos percibimos desde ese instante la complicidad que mantienen, cómo ella lo estima y cómo él recibe su afecto. Pronto los papeles cambiarán y será ella quien reciba el cariño y estima de aquel chico que crió con tanto esmero. La idea de la siembra y la cosecha está ligada a la cinta estrechamente; el amor, la atención y el cuidado brindado por la protagonista a lo largo de su vida es retribuida al final de sus días. El enfoque es el preciso a la hora mostrar detalles de la vida de la mujer y escarbar en ellos para presentárselos a la audiencia, uno de ellos es por ejemplo la humildad y sencillez que demuestra, que entendemos, ha sido logrado por el destino que se le forjó desde muy pequeña. Otro aliciente mostrado constantemente es su vasta experiencia en la cocina, otro la capacidad que tiene para ver a los demás felices y haciendo lo que más les gusta. Y mientras ella repasa con ahínco y busca disfrutar a su manera sus últimos años, o instantes, en una escena casi final mientras pasea junto a Roger por las cercanías de un parque y su vida se extingue hay algo que consuela pese a todo, algo que enternece y provoca un sinnúmero de emociones, es la labor cumplida, ese sentimiento de satisfacción al final del recorrido.

    A simple life no engaña, y es como reza su título la muestra de la vida simple de alguien más en este mundo. Es una historia entre un millón, no hay giros inesperados o vueltas de tuerca llamativas, no hay escándalos sensacionalistas o retorcidas ideas para querer vender más. Es fiel a su premisa y mantiene una línea siempre constante, pero que logra emocionar en varios intervalos aun con esa aparente simpleza, y eso debido a la intimidad que profesa la directora hacia su trabajo convirtiéndolo en un recorrido tierno y hasta cierto grado compasivo, aunado, por supuesto, a ese guión exquisito, bien trabajo y pulido, atento a los detalles y sin sobresaltos, pero suave y preciso. Deanie Ip se llevó más de una decena de premios encarnando a la anciana retirada, y no es de extrañarse porque actúa de manera portentosa, mostrando con minuciosidad y a la vez con una gran desenvoltura su personaje ya maduro, sacrificado y casi mitificado por la familia de la que cuidó. Roger es interpretado por Andy Lau, el otro protagonista de la historia, el chico que ahora se encarga de devolver el cariño brindado. Ambos se pasean en un filme acentuado por un despliegue técnico brillante bajo el ojo minimalista de su directora. A simple life es una mirada al interior, una película humana, fiel y centrada. Una cinta interesante tocada y fabricada con el mayor de los cariños. ★★★★★

    Daniel Bermeo.
    crítico de cine.

    Hong Kong, 2011, Tao Jie. Dirección: Ann Hui. Guión: Susan Chan, Roger Lee. Productora: Bona International Film Group / Focus Films / Sil-Metropole Organisation. Música: Law Wing-fai. Fotografía: Nelson Yu Lik-Wai. Intérpretes: Andy Lau, Deanie Ip, Wang Fuli, Qin Hailu, Eman Lam, Anthony Wong Chau-Sang, Hui Pik-Kei, Elena Kong, Chapman To, Sammo Hung Kam-Bo, Tsui Hark, Ning Hao, Raymond Chow, John Sham, Angelababy, Lau Wai Keung (AKA Andrew Lau), Lawrence Ah Mon. Presentación oficial: Venezia 68 (premio a la mejor actriz para Deanie Ip).

    A Simple Life poster
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