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    Crítica | Coraline, de Henry Selick

    Coraline
    crítica de Coraline | Henry Selick, Estados Unidos, 2009.
    mejor película de animación en Festival de Animación de Annecy 2009, ex aequo con ‘Mary and Max’.

    Henry Selick ha sido uno de los autores de cine de animación más destacados de los últimos años desde que en el año de 1993, con la ayuda de Tim Burton (productor del filme), estrenara su primer largometraje animado “Pesadilla antes de navidad”. A partir de ese momento, las comparaciones entre ambos autores se convirtieron en inevitables. Si bien hay que aceptar que la ópera prima de Selick tiene parte de la esencia del mismo Burton, ya que éste como productor influyó mucho en detalles del filme, también hay que reconocer que Selick ya venía trabajando el surrealismo y terror en su versión animada. Muestra de ello es un cortometraje anterior titulado: “Slow Bob in the Low Dimensions” (1991), donde incluso ya empezaría a abordar los temas de mundos paralelos. Tal vez, estos antecedentes fueron los que llamaron la atención de Burton. Y el resultado, el evidente: una película de culto fruto de la colaboración de dos genios con ciertas afinidades. Un hito que provocó un empujón a la carrera de Selick que tres años más tarde nos presentaría la curiosa “James y el melocotón gigante”, su primer trabajo bajo la producción de Walt Disney Pictures. La cinta fue bien recibida y fue galardonada con numerosos premios, entre ellos el máximo premio en el prestigioso Festival de Cine de Animación de Annecy. En este filme continuaría con el mismo estilo de su anterior obra y trabajando con la técnica de animación de stop motion. Posteriormente, Selick abriría el nuevo milenio con trabajos que no tuvieron demasiada relevancia, hasta que en 2009 presentó su mejor creación lejos de la influencia burtoniana: “Coraline” (En España, "Los mundos de Coraline").

    Con "Coraline", Selick adapta los mundos fantásticos descritos en la novelas de Neil Gaiman. Y lo hace repitiendo técnica, pero acomodándola al formato tridimensional. Selick produce, dirige y reescribe convirtiéndose en un auteur independiente y enfocando toda su imaginación al universo Gaiman, el icono del nuevo milenio en la literatura de género. La historia de Coraline, que según el mismo escritor, tiene algunas similitudes con la Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll, cuenta las aventuras de una niña bastante particular. Coraline se muda con sus padres y llegan a una nueva casa que tiene más de 100 años de antigüedad, en donde también vemos que tiene una problemática relación con sus padres, quienes se dedican a escribir libros sobre jardines y nunca tienen tiempo para ella. Ella decide ir a inspeccionar el lugar dentro de la casa y fuera de esta, donde conoce a sus extraños vecinos y descubre una enigmática puerta en una pared que le llama la atención. Sólo después en sueños, se da cuenta de que tras esa pequeña puerta tiene acceso a otro lugar muy parecido a su casa en donde se encuentran una mejor versión de sus padres, que pasan tiempo con ella y le dedican muchas atenciones. Con la única característica diferente de que estos tienen en lugar de ojos un par de botones. Coraline queda encantada con el sitio y no le da la mayor relevancia, hasta que poco a poco pasa de la alegría a enfrentarse a uno de sus mayores temores. Siguiendo la descripción de la película quedan clara sus influencias. Sin embargo, el filme de Selick es mucho más que eso gracias a la pericia e clarividencia de su creador.

    “Coraline” es un viaje inolvidable. Una bella y oscura pesadilla con una estética notablemente lograda. Selick construye un ambiente sombrío y estrambótico, complementado por buenos personajes secundarios y una música que se adapta y ayuda a generar más tensión. Selick demuestra su capacidad narrativa con un guión sobresaliente en el que poco importan las libertades que se tomó con respecto al libro de Gaiman. Una trama que resulta fascinante y que mezcla lo fantasioso con lo terrorífico como si de la mejor versión de Burton se tratara. Selick deja fluir su imaginación para que todas las piezas de esta gran estructura encajen para el deleite de los espectadores. La ambientación es magistral, aprovechando todos los recursos oníricos posibles. Recursos que se acentúan en los momentos de terror, que impresionan y aturden. Aunque en esencia y fondo sea una historia con moraleja, Selick te lleva hasta lo más profundo de tus anhelos, sueños y pesadillas, al tiempo que los destruye y los oscurece con la realidad de golpe. Una realidad, donde se haya soterrada una evidente crítica a la sociedad actual. Todos estos elementos, son los que engrandecen y elevan a esta historia, que al igual que la Alicia de Carroll, posee, demás de la magia y la inocencia, una complejidad en los pequeños detalles y símbolos que siempre te llevan a ver más allá de las imágenes presentadas. ★★★★

    Alejandro Salgado Baldovino.
    animatic.

    Estados Unidos, 2009, Coraline. Director: Henry Selick. Guión: Henry Selick (Novela: Neil Gaiman). Productora: Focus Features / Laika Entertainment / Pandemonium. Fotografía: Paul Gentry, Pete Kozachik. Música: Bruno Coulais, They Might Be Giants.

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