Introduce tu búsqueda

  • Cenotafio faraónico.
    «Blade Runner 2049», de Denis Villeneuve.

    Especial Festival de San Sebastián.
    Cobertura completa de la 65ª edición.

    Sensualidad praxiteliana.
    «Call me by your name», de Luca Guadagnino.

    Insert Coin.
    «Good Time», de los hermanos Safdie.

    Dos ventanas al vacío.
    «A Ghost Story», de David Lowery.

    Palmarés del Festival de Cannes 2016: 'I, Daniel Blake', de Ken Loach, Palma de Oro

    Ken Loach, Palma de Oro 2016

    El héroe que esta sociedad necesita

    Palmarés de la 69ª edición del Festival de Cannes

    El aire de decepción ya campaba horas antes en los alrededores del Gran Teatro Lumière, con las redes sociales como perfecto aspersor de información. Se conocía el listado de invitados de la Ceremonia de Clausura de Cannes, y subrayados aparecían algunos apellidos poco esperados y faltaban los que para la crítica eran favoritos. Pero así son los festivales; así es Cannes. La opinión de la prensa y el público no tiene por qué siempre estar ligada a la deliberación de un jurado compuesto por nueve personas. Ellos son los que dictaminan, aislados de cualquier influencia externa. Justo esta 69ª edición contaba con varios favoritos cercana la resolución de la elección de la Palma de Oro. Unas variantes que, con probabilidad, hayan posibilitado un consenso. Y qué mejor para ello que uno de los grandes luchadores de los derechos sociales de la cinematografía europea. El galardón le llega a Loach cuando parece que definitivamente cuelga la cámara. Y decimos parece porque su anterior película, Jimmy’s Hall (2014), iba a suponer el punto y final a una dilatada carrera. Sorprendió su vuelta al trabajo para abordar I, Daniel Blake, y ahora el golpe es todavía mayor al cerrar con una Palma de Oro, la segunda en su carrera tras la obtenida en 2006 con El viento que agita la cebada. «Estoy sorprendido de estar aquí. Además, no deja de ser irónico que yo me vea en esta situación de lujo y glamour cuando los protagonistas de mi película viven en la más absoluta pobreza», comentaba Loach en la entrada al Lumière. «El cine tiene que mantener una postura de lucha ante el poder. Otro modelo de sociedad es posible y hasta necesario al impuesto estos años por el neoliberalismo», ya en el proscenio, con cara de incredulidad pero con gesto vehemente. I, Daniel Blake no ha sido la mejor cinta de la competición, pero sí una digna contendiente, como nos adelantaba nuestro compañero Alberto Sáez Villarino: «En una época en la que los superhéroes son glorificados y encumbrados en nuestras salas de cine de manera semanal, donde no existe límite terrenal para buscar el lado correcto de la justicia, y las hagiografías de Batman y Superman se amontonan en todos los formatos en los centros comerciales, son más directores como Loach lo que necesitan las audiencias sedientas de justicia poética porque, aunque ésta nunca llegue, aunque haya que conformarse con un simple y amable gesto clemente de alguien que ha entendido y valorado esa lucha sin cuartel, la batalla de unos pocos es lo que hace que nunca lleguemos a ahogarnos del todo. Ken Loach es el héroe que esta sociedad necesita».

    El resto de integrantes del palmarés tampoco fueron bien recibidos. Durante toda la semana se había recalcado que el último trabajo del joven director canadiense Xavier Dolan era el peor de su filmografía. Sólo el fin del mundo, que llegará a España gracias a Avalon en el último tercio del año, obtuvo el Gran Premio del Jurado, mejorando así las prestaciones de su anterior presencia en Cannes con Mommy (2014), donde se hizo con el Premio del Jurado. Precisamente este, fue a parar a Andrea Arnold y su road movie American Honey. Es la tercera vez que la realizadora británica lo consigue tras Red Road (2006) y Fish Tank (2009). Todo un ganador de la Berlinale, el persa Asghar Farhadi, logró la mención al mejor guion con The salesman, la última obra que se incorporó a la sección oficial que, además, sumó un entorchado más con la distinción a la mejor interpretación masculina para Shahab Hosseini. Su homóloga en las féminas fue la actriz filipina Jaclyn Jose, protagonista de Ma’Rosa de Brillante Mendoza. El premio a la mejor dirección fue tan extravagante como el resto del cuadro de honor: victoria compartida para Olivier Assayas (Personal Shopper) y Cristian Mungiu (Bacalaureat), absolutamente incomprensible atendiendo a las exhibiciones de Cristi Puiu, Toni Erdmann, Jim Jarmusch o Nicolas Winding Refn. Los tres primeros, sin duda, con o sin diploma, son los grandes triunfadores de esta edición y, con seguridad, el público les recompensará a lo largo del curso. Se cierra así la 69º certamen cannoise, una de las mejores entregas de la última década que para España será recordada como el espaldarazo para la carrera del gallego Oliver Laxe (Mimosas) y por el meritorio laurel para el cortometrajista Juanjo Giménez. «Yo nací en Cannes con el estreno en 1959 de Los 400 golpes… y todavía me pregunto qué es el cine», citaba Jean-Pierre Léaud, Palma Honorífica. Independientemente de los premios, el Festival de Cannes, una vez más, nos ha procurado un sinfín de horas de vida y sueños.

    Palma de Oro a la mejor película: I, Daniel Blake de Ken Loach (Reino Unido).
    Gran Premio del Jurado: Sólo el fin del mundo (Juste la fin du monde) de Xavier Dolan (Canadá).
    Premio a la mejor dirección ex aequo: Olivier Assayas por Personal Shopper (Francia) & Cristian Mungiu por Bacalaureat (Rumanía).
    Premio a la mejor interpretación masculina: Shahab Hosseini por The salesman (Forushande) (Irán).
    Premio a la mejor interpretación femenina: Jaclyn Jose por Ma'Rosa (Filipinas).
    Premio del jurado: American Honey de Andrea Arnold (Reino Unido).
    Premio al mejor guion: Asghar Farhadi por The salesman (Forushande) (Irán).
    Camèra D'or a la mejor ópera prima: Divines de Houda Benyamina (Israel), proyectada en la Quincena de Realizadores.
    Premio del jurado al mejor cortometraje: Timecode de Juanjo Giménez (España).
    Mención especial en la sección de cortometrajes: A moça que dançou com o diabo de João Paulo Miranda Maria (Brasil).
    Palma de Oro de Honor: al actor francés Jean-Pierre Léaud.

    GALERÍA / De izqda a dcha: Xavier Dolan (1, 2). Andrea Arnold (3,4). Shabab Hosseini y Asghar Farhadi (5). Ken Loach (6,7,8). Cristian Mungiu (9). Jaclyn Jose (10). Jean-Pierre Léaud (11). Juanjo Giménez (12).

    En cuerpo y alma

    0 comentarios:

    Publicar un comentario

    "Sueñen. Vean cine."

    Estrenos

    Festivales

    • Cuaderno de viaje: análisis visual y narrativo de Twin Peaks

      «Aviso al lector: este texto, como la anterior entrega que publicamos, está plagado de spoilers que detallan información de los capítulos reseñados. Está concebido con la esperanza de ser un acompañamiento a las experiencias de visionado previas de cada uno, y como tal asume la incompletitud de su análisis. Ni ofrece, ni lo pretende, una lectura totalizadora de la serie. Sino una serie de fragmentos rescatados, puestos en una relación más o menos arbitraria y leídos bajo una serie de constantes que se adivinan en Lynch, pero que quizá tengan mucho de las propias inquietudes de quien escribe...».
    • El cine de Maya Deren. Una mirada a su filmografía

      «La consolidación de la mujer en la industria del cine es algo tan reciente y, por desgracia, tan condenado a un inevitable período de reafirmación presumiblemente extenso, que resulta muy difícil establecer una lectura del papel femenino en el cine y, mucho menos, en el cine de vanguardia, pues su relación parece más coincidente que desencadenante. Sólo en las últimas entregas de los grandes festivales, ha sido motivo de indignación y debate la ausencia de una participación femenina más cuantiosa...».
    • El tedio según Sofia Coppola

      «Si nos detenemos a analizar la filmografía de Sofía Coppola, encontramos un denominador común en todas sus historias. Los personajes que retrata la realizadora neoyorquina están embriagados por el aburrimiento, por una sensación de pesadumbre que les arrastra y que, de un modo u otro, actúa como catalizador de sus actos. Puede ser un elemento impuesto, como ocurre en Las vírgenes suicidas, y del que solo hay una manera de escapar; que viene dado por el entorno, como en Lost in translation, donde se materializa en un sentimiento de extrañeza que acaba por unir a dos almas solitarias...».

    Extras

    Premios

    [12][Trailers][slider3top]