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    The neon demon, de Nicolas Winding Refn.

    ¿Cuántos poetas se necesitan para elogiar a una ciudad?
    Paterson, de Jim Jarmusch.

    El castigo de Hedoné.
    La doncella, de Park Chan-wook.

    Especial Oscar Race 2017.

    Epicedio appassionato.
    Solo el fin del mundo, de Xavier Dolan.

    40 películas para los Oscars 2016

    The Walk

    La carrera al Óscar / Primera estimación
    por Juan Roures (Madrid)

    En cuanto la Academia entregó sus estatuillas a películas como Birdman, Boyhood o Whiplash, comenzó a hablarse de los proyectos que podrían ser galardonados en la próxima edición, que será la número 88. Por supuesto, es pronto para sacar conclusiones, ya que el año pasado a estas alturas Invencible, Interstellar y Perdida parecían serias contrincantes al podio, pero lo cierto es que Hollywood es bastante previsible y algunos talentos nunca decepcionan. Así, los tres filmes recién mencionados terminaron siendo relevantes durante la temporada de premios pese a quedarse fuera de los principales galardones, donde fueron superados por cintas aparentemente menos “oscarizables” como El gran hotel Budapest, estrenada a principios de año. Debido a que los Oscars suelen decantarse por cintas estrenadas en Los Ángeles entre octubre y diciembre, muchas de las obras de esta lista todavía no han desvelado siquiera su tráiler y la mayoría no llegarán a nuestro país hasta el año que viene. Sin embargo, a priori, el equipo involucrado y la temática elegida convierten a estos cuarenta títulos en favoritos de cara a las nominaciones de la 88ª edición de los galardones más codiciados de la industria.

    Beasts of no nation, de Cary Joji Fukunaga. Este duro drama sobre las experiencias de Agu, un niño soldado que participó en una guerra civil africana, es el nuevo trabajo del realizador de Sin nombre (2009) y Jane Eyre (2011) —cinta nominada al Óscar a mejor vestuario—, más conocido por producir y dirigir la aclamada serie True Detective (2014), lo que sin duda dará un empuje a su nuevo largometraje. El reparto incluye al británico Idris Elba, que se quedó con ganas de ser nominado por Mandela: del mito al hombre (2013). La fuente de la historia es la aclamada primera novela de Uzodinma Iweala.

    Brooklyn, de John Crowley. Durante los años 50 Eilis abandona Irlanda para irse a Estados Unidos, pero los problemas familiares la obligan a plantearse cuál es su lugar. Aclamada en Sundance, esta pequeña cinta irlandesa podría llamar la atención de la Academia, aunque sólo sea por el protagonismo de una Saoirse Ronan ya asentada después de sorprender a todos con su prematura nominación por Expiación (2007).

    By the sea, de Angelina Jolie. Aunque Invencible (2014) terminó desinflándose, Angelina Jolie ha probado que su dedicación a la dirección va en serio. En su tercera cinta, una ex-bailarina y su marido escritor recorren Francia durante los años 70 mientras se distancian paulatinamente el uno del otro, hasta llegar a un pueblecito junto al mar y conocer a sus habitantes. Por primera vez, la actriz dirige, no sólo a Brad Pitt, sino también a sí misma. ¿A la tercera va la vencida?

    Carol, Todd Haynes
    Carol.

    Carol, de Todd Haynes. Corren los años 50 y una joven dependienta de unos grandes almacenes se enamora de una mujer mayor casada. Haynes ya reflejó las consecuencias del lesbianismo durante los 50 en Lejos del cielo (2002), nominada a cuatro Oscars. Además, unos años antes trató la homosexualidad durante los 70 en Velvet Goldmine (1998), candidata al mejor vestuario. La protagonista de su nuevo film, la doblemente oscarizada Cate Blanchett, fue aspirante a la estatuilla por su magnífico trabajo en I’m not there (2007), original homenaje del peculiar cineasta a Bob Dylan. Ella compartirá cartel con la popular Rooney Mara, nominada hace unos años por Los hombres que no amaban a las mujeres (2011). Ambas actrices podrían postularse nuevamente. La Academia podría fijarse en el vestuario y la dirección artística. El guion parte de la novela de Patricia Highsmith de 1951, un hito de la literatura LGTB. La cinta ha sido una de las grandes sorpresas del pasado Cannes, donde Mara se alzó como mejor actriz.

    Cenicienta, de Kenneth Branagh. La sorprendente adaptación moderna del famoso cuento lo tiene difícil de cara a las categorías principales (no por la falta de calidad, sino por los prejuicios hacia el género). Sin embargo, la extraordinaria música de Patrick Doyle debería, al menos, ser nominada, mientras que la dirección artística y el vestuario son apuestas seguras. Concretamente, el maravilloso vestuario de Sandy Powell podría suponer la cuarta estatuilla de la aclamada diseñadora tras las obtenidas por Shakespeare in Love (1998), El aviador (2004) y La reina Victoria (2009).

    Del revés (Inside Out), de Pete Docter y Ronaldo Del Carmen. Tras varios fiascos consecutivos, este parece el año del regreso de Pixar, pues la premisa de su nuevo filme no podría ser más atractiva y original: una niña debe acostumbrarse al cambio de hogar guiada por sus emociones: Alegría, Miedo, Ira, Asco y Tristeza (sí, las cinco personajes por sí mismas). Sin duda, se trata de la favorita de cara al Óscar animado, aunque también podría colarse en otras categorías (guion original, banda sonora, sonido, efectos sonoros…) tal y como han hecho otras cintas del estudio. Contar con el codirector (Docter) y el compositor (Michael Giacchino) de la maravillosa Up (2009) —ambos ganadores por la misma— es todo un aliciente. Pese a estrenarse fuera de concurso, la cinta fue una de las más aplaudidas del pasado certamen de Cannes.

    Demolition, de Jean-Marc Vallée. Un joven banquero neoyorquino que trata de superar el trastorno emocional que sufre tras la trágica muerte de su esposa protagoniza el nuevo drama de Vallée, habitual de los Oscars gracias a filmes como La reina Victoria (2009), Dallas Buyers Club (2013) y Alma salvaje (2014). Además, el trío protagonista (Jake Gyllenhaal, Naomi Watts y Chris Cooper, Óscar por El ladrón de orquídeas en 2002) tiene experiencia al respecto.

    Bridge of Spies
    El puente de los espías (The Bridge of Spies).

    El puente de los espías, de Steven Spielberg. Con guion de los hermanos Coen, música de Thomas Newman, fotografía de Janusz Kaminski, protagonismo de Tom Hanks y dirección de Spielberg, este thriller ambientado en la Guerra Fría huele a Óscar por los cuatro costados. Tras renacer con Capitán Phillips y Al encuentro de Mir. Banks en 2013, Hanks interpreta a un abogado de Brooklyn enviado por la CIA a negociar la liberación de un piloto (Austin Stowell) estadounidense capturado por la Unión Soviética; ésta es su gran oportunidad de recibir la nominación que se le negó hace dos años pese a las prometedoras quinielas. Probablemente no gane, pero la colección de nominaciones del filme (en la línea de Lincoln, 2013) está asegurada. 

    En el corazón del mar, de Ron Howard. Pese al inesperado maltrato sufrido por Rush (2012), Howard (indebidamente vencedor por Una mente maravillosa, 2001) suele conectar con la Academia. Precisamente el protagonista de aquella, Chris Hemsworth, encabeza el reparto de su nuevo filme, una aventura marina basada en la historia real que inspiró Moby Dick. Los efectos visuales, el montaje, el sonido y el montaje sonoro son, a priori, sus principales bazas, pero la película podría colarse también en las categorías principales. Algo que alienta el retraso de su estreno a los meses claves; en un principio éste estaba fijado para mediados de marzo.

    Everest, de Baltasar Kormákur. Jake Gyllenhaal, Jason Clarke, Sam Worthington, Keira Knightley, Josh Brolin, John Hawkes, Robin Wright, Clive Standen y Emily Watson forman el espectacular reparto de este thriller de aventuras sobre dos expedicionarios que se enfrentaron a una de las peores tormentas de nieve que se recuerda mientras intentaban alcanzar el pico más alto del mundo. Su presencia en las categorías técnicas está prácticamente asegurada, pero confiemos en que Kormákur sepa confeccionar una obra digna del podio.

    Genius, de Michael Grandage. El galardonado director teatral Michael Grandage se rodea de un reparto de lujo (Colin Firth, Jude Law, Nicole Kidman, Laura Linney, Guy Pearce...) para contar la crónica de Max Perkins, editor en Scribner, donde supervisó obras de famosos autores como Ernest Hemingway y F. Scott Fitzgerald. Esperamos, por tanto, ver a conocidos intérpretes transformados en personalidades de renombre, lo que podría suponer una candidatura a mejor maquillaje. El vestuario y el diseño de producción también tiene serias opciones (a fin de cuentas, Grandage tiene experiencia como director de arte teatral, algo que indudablemente se plasmará en su puesta en escena). La base de filme es la novela biográfica de A. Scott Berg: Max Perkins: Editor of Genius.

    Joy, de David O. Russell. Los tres últimos filmes de O. Russell —The fighter (2010), El lado bueno de las cosas (2012) y La gran estafa americana (2013)— suman 25 merecidas nominaciones, incluyendo once interpretativas, cuatro de las cuales fueron a manos de Bradley Cooper y Jennifer Lawrence, quienes vuelven a compartir cartel en una de las obras más esperadas del año. Lawrence busca su segundo Óscar interpretando a una humilde trabajadora que acabó convirtiéndose en una notable inventora de productos del hogar y también en uno de los rostros más reconocibles de la teletienda americana. Amado por la Academia, O. Russell podría sumar su tercera nominación como guionista y la cuarta como director en sólo seis años, mientras que Cooper podría lograr su cuarta candidatura consecutiva.

    Jurassic World, de Colin Trevorrow. Parque Jurásico (1993) ganó tres Oscars (montaje de sonido, mezcla de sonido y efectos visuales) y El mundo perdido (1997) optó al tercero de ellos, con lo que este reboot debería, al menos, emular a esta última. Por ahora, se ha convertido en el estreno más exitoso de la historia del cine al recaudar 209 millones de dólares en su primer fin de semana.

    La cumbre escarlata (Crimson Peak).

    La cumbre escarlata, de Guillermo del Toro. Conocidos como “los tres mexicanos”, Alfonso Cuarón, Alejandro G. Iñárritu y Guillermo del Toro han desarrollado sus carreras a la par; los dos primeros ya tienen Óscar, así que es el turno del tercero. Y, si bien no parece que este thriller de casas encantadas sea la ocasión, contar con Mia Wasikowska, Tom Hiddleston y Jessica Chastain como protagonistas podría ayudar, al menos, a la dirección artística a lograr una nominación que el tráiler ya vuelve indispensable.

    Lejos del mundanal ruido, de Thomas Vinterberg. La nueva adaptación de la novela de Thomas Hardy es uno de los estrenos veraniegos más atractivos. La popular Carey Mulligan (nominada al Óscar por An education en 2009) se pone a las órdenes del realizador de La caza (nominada al Óscar foráneo en 2013) en la primera incursión cinematográfica de éste fuera de Dinamarca. Por ahora, la crítica ha alabado el maravilloso trabajo de Mulligan y una bella ambientación que podría materializarse en nominaciones visuales como dirección artística, vestuario y fotografía (al estilo de Mr. Turner, 2013). Al menos, la evocadora música de Craig Armstrong merece con creces la candidatura. Por desgracia la irregularidad del guion le dificultará salir de esos apartados.

    Macbeth, de Justin Kurzel. Con Michael Fassbender, Marion Cotillard (Óscar a la mejor actriz por La vida en rosa, 2007) y David Thewlis como protagonistas, la nueva adaptación de la obra de Shakespeare no podría ser más interesante. Si ellos no convencen a la Academia, el plano visual probablemente sí lo hará. Además, el filme comparte productores con El discurso del rey, ganadora del Óscar a mejor película del 2010, y ha formado parte de la Sección Oficial del prestigioso certamen de Cannes, donde ha recibido buenas críticas.

    Mad Max: furia en la carretera, de George Miller. Treinta años después de la tercera entrega de la serie de Mad Max, el australiano George Miller ha confeccionado, no sólo una de las secuelas más sorprendentes de la historia del cine, sino una de las cintas de acción más trepidantes que se recuerdan. ¡Y todo a los 70 años! Este tipo de película lo tiene difícil en los Oscars fuera del plano técnico, pero la apertura de la categoría principal a diez posibles candidatas podría ayudarle a colarse en ella. Sería una buena forma de atraer al público medio a la ceremonia sin alejarse de la crítica, pues la magnífica cinta ha sido recibida con un beneplácito generalizado (y merecidísimo).

    Madame Bovary, de Sophie Barthes. La nueva traslación de la novela de Gustave Flaubert ha sido definida como “un festín para los sentidos”, con lo que podría sumar un par de candidaturas visuales: fotografía, dirección artística o vestuario, que parece la más segura viendo el tráiler. A la Academia le gusta incluir dramas de época en dicha categoría y el trabajo de Christian Gasc y Valérie Ranchoux promete. La presencia de Mia Wasikowska, Ezra Miller y Paul Giamatti es un aliciente, pero el criticado guion juega en su contra.

    The Martian
    Marte: Operación rescate (The Martian).

    Marte: Operación Rescate, de Ridley Scott. Tras el batacazo que ha supuesto la infravalorada Exodus (2014), Scott vuelve al espacio con esta historia de supervivencia de un astronauta en Marte basada en la popular novela de Andy Weir. Los protagonistas serán Matt Damon y Jessica Chastain (ambos presentes en el principal filme de ciencia-ficción del año pasado, Interstellar, pero doblemente candidatos al Óscar por otros trabajos) y el guion correrá a cargo de Drew Goddard, guionista y director de la aclamada La cabaña en el bosque (2012). Quizá entre los tres ayuden al creador de Alien (1979) y Blade Runner (1982) a recuperar su grandeza.

    Me & Earl & the Dying Girl, de Alfonso Gomez-Rejon. Este drama sobre un joven asocial que encuentra refugio en la creación de películas animadas hasta que su madre le obliga a hacerse amigo de una compañera con leucemia fue el triunfador del pasado festival de Sundance, donde se alzó como mejor película además de llevarse el premio del público. Emuló así el éxito de Whiplash, filme sorpresa de los pasados premios de la Academia, con lo que tiene muchas papeletas de convertirse en la representante del cine independiente en los próximos Oscars. Su reparto desconocido no ayudara, pero su aclamado guion podría colarse en las nominaciones y ayudar al film a entrar en la categoría principal.

    Mr. Holmes, de Bill Condon. Ian McKellen podría optar por tercera vez al Óscar gracias a convertirse en un retirado Sherlock Holmes en una película bien recibida en la pasada Berlinale, donde se presentó fuera de concurso. Condon ya lo dirigió en su primera nominación (Dioses y monstruos, 1998). Además su compañera de reparto, Laura Linney, optó a la estatuilla por otra obra del cineasta: Kinsey (2004). La cinta parte de la novela de Mitch Cullin, originalmente titulada A Slight Trick of the Mind.

    Peter Pan, de Joe Wright. Aunque por ahora Wright sólo ha recibido la atención de la Academia trabajando con Keira Knightley —en Orgullo y prejuicio (2005), Expiación (2007) y Anna Karenina (2012)—, el esplendor visual de su revisión de la historia del niño que no quería crecer podría materializarse en un par de menciones técnicas. Entre ellas, las más factibles son la dirección artística de Aline Bonetto, el vestuario de Jacqueline Durran (triunfadora por Anna Karenina) y la banda sonora de Dario Marianelli (ganador por Expiación).

    Regresión, de Alejandro Amenábar. Con el Óscar más reciente de nuestra cinematografía en su haber, Amenábar podría colar su nueva película en los Oscars gracias a la atractiva presencia de Ethan Hawke y Emma Watson. Que ni Los otros (2001) ni Ágora (2009) lo lograran pese a contar con los mismos factores (lengua inglesa, reparto internacional y reconocimiento crítico) juega en su contra, pero la suma del magnetismo del cine de terror español y el creciente prestigio del realizador (idolatrado por la también intrigante Abre los ojos, 1997) podrían atraer a la Academia. Lo que sí está claro es que nos encontramos ante una candidata segura para los próximos premios Goya.

    Sicario, de Denis Villeneuve. Aunque el Incendies (2010) de Villeneuve fue nominado al Óscar foráneo, ni Enemy ni Prisioneros (ambas del 2013) fueron bien recibidas por la Academia. Empero la segunda dio una de sus once nominaciones infructuosas al director de fotografía Roger Deakins, quien podría sumar su decimosegunda candidatura por su nueva colaboración con el cineasta franco-canadiense, un thriller sobre el narcotráfico. Además la música corre a cuenta del islandés Jóhan Jóhansson, nominado por la maravillosa partitura de La teoría del todo (2013), y el reparto incluye a Emily Blunt, Josh Brolin y Benicio del Toro. Por ahora, cuenta con el beneplácito de Cannes, donde formó parte de la Sección Oficial.

    Silence
    Silence.

    Silence, de Martin Scorsese. Aunque por ahora su estreno está previsto para el 2016, es muy probable que se adelante a finales del 2015 para competir por las codiciadas estatuillas. Con la excepción de Shutter Island (2010), todas las obras estrenadas por Scorsese a lo largo del siglo XXI han optado a los galardones de mejor película y director (recibidos por Infiltrados, 2006). En este drama histórico, ambientado en el siglo XVII, dos jesuitas portugueses viajan a Japón para localizar a su mentor y propagar el cristianismo. Basada en la novela de Shusaku Endo, la película supone la oportunidad del gran Liam Neeson de alejarse del thriller y volver a probar su valía dramática: ¡no opta al Óscar desde La lista de Schindler (1993)! 

    Snowden, de Oliver Stone. Aunque Stone, antaño galardonado por Platoon (1986) y Nacido el cuatro de julio (1989), lleva tiempo sin conectar con la Academia, su nuevo thriller, basado en la reciente novela de Luke Harding The Snowden Files, no podría pintar mejor. Protagonizado por Joseph Gordon-Levitt y Shailene Woodley (ambos con ganas de estrenarse en los Oscars), el filme narra los acontecimientos que acompañaron al estudio de The Guardian sobre el programa de vigilancia secreto de la NSA en 2013, plasmados recientemente en el oscarizado documental Citizenfour (2014). La única pega es que, premios aparte, el cineasta no brilla desde hace dos décadas.

    Spectre, de Sam Mendes. Aunque los filmes de James Bond nunca se ganaron el interés de los Oscars, Mendes logró cinco nominaciones y dos estatuillas para Skyfall, con lo que la vigésimo cuarta entrega de la saga podría repetir en esas categorías: fotografía, banda sonora, sonido, montaje de sonido y canción. Thomas Newman repite al mando de la música, pero Roger Deakins da paso a Hoyte van Hoytema en la fotografía. Daniel Craig se rodea de un reparto de secundarios excepcional que incluye a Monica Bellucci, Léa Seydoux, Ralph Fiennes y el doblemente ganador del Óscar Christoph Waltz como el nuevo villano.

    Star Wars: el despertar de la fuerza, de J. J. Abrams. Hasta ahora, las seis películas de la saga galáctica se han colado en las nominaciones de la Academia, con lo que no hay motivo para pensar que la esperada séptima entrega no hará lo mismo. Si Disney juega bien sus cartas, la película puede sumar un buen puñado de nominaciones técnicas (efectos visuales, sonido y efectos sonoros con seguridad; banda sonora, dirección artística, vestuario y maquillaje con probabilidad) y, por qué no, colarse en la categoría principal (aunque, desgraciadamente, la ciencia-ficción lo tiene difícil en ese campo). Hace unos años, el Star Trek (2009) de Abrams obtuvo cuatro nominaciones y un premio (maquillaje).

    Steve Jobs, de Danny Boyle. Mucho se ha hablado del biopic del creador de Apple; tanto, que resulta difícil augurar su calidad. Trance (2013) pasó justamente desapercibida, pero los dos filmes anteriores de Boyle —Slumdog Millionaire (2008) y 127 horas (2010)— dominaron las nominaciones (y, en el caso de la primera, también los premios), con lo que ésta parece una ocasión perfecta de volver a conquistar a la Academia. Desde luego, Kate Winslet (ganadora por The reader, 2008) y Michael Fassbender (nominado por 12 años de esclavitud, 2013) suponen calidad interpretativa asegurada. Además el guion es de Aaron Sorkin, que tiene un entorchado por un trabajo muy similar: La red social (2010), quien parte de la biografía de Walter Isaacson.

    Suffragette, de Sarah Gavron. Centrada en los primeros integrantes del movimiento británico defensor del sufragio femenino de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, esta obra británica podría beneficiarse de su potente reparto (Carey Mulligan, Meryl Streep, Helena Bonham Carter, Brendan Gleeson…) para recibir la atención de la Academia. Apostar por Streep es fácil, lo difícil es elegir hacerlo por este filme o por Ricki and the flash, de Jonathan Demme.

    That’s what I’m talking about, de Richard Linklater. La Academia debe una compensación a Linklater tras la triste derrota final de Boyhood. No parece, no obstante, que su retrato de la vida personal y profesional de unos jugadores de beisbol le lleve a la cima, pero el cineasta tejano podría, al menos, ser nuevamente nominado como guionista, algo que logró por los excelentes libretos de Antes del atardecer (2004), Antes del anochecer (2013) y, por supuesto, Boyhood (2014).

    The Danish girl
    The Danish Girl.

    The danish girl, de Tom Hooper. Las imágenes promocionales de Eddie Redmayne vestido de mujer bastan para que el actor repita en los Oscars un año después de alzarse con la estatuilla por La teoría del todo. La novela de David Ebershoff (basada a su vez en una historia real) dará pie a un intenso drama sobre la experimentación con la pintura… y la sexualidad. Tanto El discurso del rey (2010) como Los miserables (2012) recibieron una mirada excesiva por parte de la Academia, con lo que no hay motivos para creer que esta cinta no hará lo mismo.

    The finest hours, de Craig Gillespie. En febrero de 1952 cuatro miembros de la Guardia Costera intentaron rescatar a 30 marineros atrapados en un buque destrozado por una terrible tormenta. Gillespie (cuya original Lars y una chica de verdad fue nominada al Óscar a mejor guion original en 2007) vuelve a trabajar para Disney tras El chico del millón de dólares, su mayor producción hasta la fecha. Chris Pine, Eric Bana y Casey Affleck forman parte del reparto, pero, de cara a los Oscars, las categorías sonoras son la principal meta del filme. 

    The Good Dinosaur, de Peter Sohn. ¿Qué habría sido de la Tierra si los dinosaurios nunca se hubieran extinguido? Lo descubriremos en el primer largometraje del director del aclamado corto Parcialmente nublado (2009). Se trata de la segunda baza de Pixar de cara a los Oscars junto a Inside Out y, al igual que ésta, tiene grandes posibilidades, no sólo de cara a la estatuilla a mejor cinta de animación, sino también fuera de ella. Thomas Newman, nominado por la Academia en 12 ocasiones, pondrá la banda sonora.

    The hateful eight, de Quentin Tarantino. La nueva cinta de Tarantino se centra en las tensiones surgidas entre los variopintos personajes de una caravana desviada a causa de la nieve, resultando imposible no acordarse de La diligencia (1939), obra maestra de John Ford. Cuando el guion de la cinta se filtró, el cineasta decidió cancelar el proyecto, pero por suerte terminó cambiando de idea. Su nueva incursión en el western tras la excelente Django desencadenado (2012) podría repetir las nominaciones de su predecesora (película, actor secundario —Kurt Russell, Samuel L. Jackson, Demian Bichir, Tim Roth, Bruce Dern, Channing Tatum…, desde luego hay donde elegir—, guion original, fotografía y montaje de sonido) y convertirse en la cuarta cinta del realizador nominada en la categoría principal. A priori, la dirección, la interpretación femenina de reparto (Jennifer Jason Leigh), el montaje y la mezcla de sonido también tiene papeletas. Además ya sabemos que el productor Harvey Weinstein hará lo que sea por colarse en los Oscars.

    The light between oceans, de Derek Cianfrance. Aislado en una remota isla australiana, un matrimonio encuentra un bote con un cadáver y un bebé al que decide criar como suyo. Se trata de la esperada adaptación de la novela de M. L. Stedman. Cianfrance tiene experiencia con el lado oscuro de la vida matrimonial gracias a Blue Valentine y sin duda extraerá grandes interpretaciones de Rachel Weisz, ganadora por El jardinero fiel (2005), y Michael Fassbender, quien cuenta con tres títulos en este listado (¿garantía de nominación o peligrosa división de votos?). Si logra confeccionar bien la atmósfera del libro, puede lograr él mismo la nominación. Además, el recién oscarizado Alexandre Desplat (El gran hotel Budapest, 2014) pone la banda sonora, al igual que hará con Suffragette y The Danish Girl: la única duda es cuál de las tres composiciones preferirá la Academia.

    The program, de Stephen Frears. Un periodista deportivo irlandés decide investigar al ciclista Lance Armstrong tras sospechar que sus victorias en el Tour de France se deben al dopaje en el nuevo drama del director de Mrs. Henderson presenta (2005) —2 nominaciones al Óscar—, The Queen (2006) —Óscar para Helen Mirren y 5 nominaciones— y Philomena (2013) —4 nominaciones—. Por si el aclamado realizador británico no fuera suficiente imán para la Academia, la cinta cuenta con dos de los productores de La teoría del todo: Tim Bevan y Eric Fellner. Tan sólo juega en su contra el relativamente desconocido reparto encabezado por Ben Foster y Chris O'Dowd.

    The revenant
    The Revenant.

    The revenant, de Alejandro G. Iñárritu. La sexta película de Iñárritu se basa en la novela de Michael Punke, inspirada a su vez en el explorador Hugh Glass, quien, tras ser abandonado en el bosque por sus compañeros, logró sobrevivir con la venganza en la cabeza. Se trata de una nueva oportunidad de Leonardo DiCaprio de alzarse con el Óscar y de la ocasión perfecta de nominar a Tom Hardy, ya que Iñárritu ya ha llevado a ocho intérpretes a las puertas de la estatuilla (aunque ninguno la ha ganado). Sumando el reciente triunfo de Birdman al hecho de que todas las cintas anteriores del cineasta mexicano recibieron la atención de la Academia, tenemos una candidata segura.

    The Walk, de Robert Zemeckis. Basada en los acontecimientos retratados en el oscarizado documental Man on Wire (2008), la nueva cinta del irregular Zemeckis convierte a Joseph Gordon-Levitt en el funambulista francés Philippe Petit, quien en 1974 caminó sobre un alambre tendido entre las Torres Gemelas, provocando “el crimen artístico del siglo”. Si el realizador no se deja cegar por la tecnología (como le sucedió en Cuento de Navidad, 2009), podríamos hallarnos ante uno de los films más espectaculares del año y en la opción popular de la Academia. Los efectos visuales, el sonido y el montaje sonoro son sus mayores bazas, pero, si cuida el guion, podría entrar en la categoría principal. 

    Trumbo, de Jay Roach. El premiado protagonista de la serie Breaking Bad obtiene su primer papel cinematográfico protagónico como el guionista Dalton Trumbo, obligado a trabajar en el anonimato tras ser acusado de comunista (lo que no le impidió ganar sendos Oscars por Vacaciones en Roma, 1953, y El bravo, 1956). Se trata, por tanto, de una oportunidad única para Bryan Cranston de evitar encasillarse y, por qué no, optar a la estatuilla dorada. El reparto se completa con Diane Lane (nominada por Infiel, 2003), Helen Mirren (oscarizada por The Queen, 2006), John Goodman y Elle Fanning, todos ellos en buena forma.

    Además de los cuarenta títulos mencionados, hay otros muchos que podrían dar la campanada y colarse en la emocionante carrera hacia los Oscars. Entre ellos, destacan: Black Mass, de Scott Cooper; Irrational man, de Woody Allen; Freeheld, de Peter Sollett; Icon, de Stephen Frears, Los juegos del hambre: Sinsajo II, de Francis Lawrence; Los vengadores: la era de Ultron, de Joss Whedon; Pixels, de Chris Columbus; Ricki and the flash, de Jonathan Demme; Southpaw, de Antoine Fuqua; The Last Face, de Sean Penn; The Whole Truth, de Courtney Hunt; Tomorrowland, de Brad Bird, y Truth, de James Vanderbilt. Aunque la Academia no siempre acierta en sus decisiones, el empuje que una mera nominación al Óscar tiene en las ganancias de una película es impresionante. Por eso, es comprensible que las productoras luchen con uñas y dientes por convertir a sus obras en candidatas. Empero de poco sirve un productor luchador, un director de renombre, un reparto de lujo, una ambientación majestuosa, un sonido envolvente y una premisa irresistible sin un guion de calidad… Y eso es todavía difícil de percibir. Probablemente, varios de los filmes mencionados a lo largo de este artículo terminen derrumbándose por su propio peso, pero todos lucharán duro por el podio. A partir de octubre, darán comienzo las quinielas. Hasta entonces, los productores de Hollywood tienen unos meses para planear sus estrategias de marketing. Los demás estaremos ocupados disfrutando del cine.
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