Introduce tu búsqueda

  • In sanguis veritas.
    The neon demon, de Nicolas Winding Refn.

    ¿Cuántos poetas se necesitan para elogiar a una ciudad?
    Paterson, de Jim Jarmusch.

    El castigo de Hedoné.
    La doncella, de Park Chan-wook.

    Especial Oscar Race 2017.

    Epicedio appassionato.
    Solo el fin del mundo, de Xavier Dolan.

    Crítica | El año más violento

    El año más violento (A Most Violent Year, J.C. Chandor, 2014)

    Claroscuros en un Nueva York bajo cero

    crítica a El año más violento (A Most Violent Year, J.C. Chandor, 2014) / ★★★★

    Cuando Francis Ford Coppola presentaba El Padrino, allá por 1972, afirmaba que no era una película sobre la mafia sino una obra sobre la América Corporativa. El año más violento (A Most Violent Year, 2014), nueva obra del realizador y guionista J.C. Chandor, podría considerarse como el anverso de tal afirmación. Sería una cinta sobre el crimen, pero partiendo de la América Corporativa. Aquella donde el poder, el dinero y la capacidad de influencia mueven los hilos. Algunas de las claves que se esconden detrás de ambas son sintomáticas y esconden estrategias empresariales y de liderazgo que enriquecen los subtextos de su discurso. Abel –Oscar Isaac– es un hombre hecho a sí mismo, al igual que Don Vito, Jordan Belfort o Charles Foster Kane. Representantes (cinematográficos) exitosos de un sueño americano entendido como un concepto rico en matices; con su lado amable y su cara B. Entre esas dos aguas se mueve Abel con un storytelling, fundamentado en su éxito profesional, con el que pretende gestionar el talento de sus empleados y el suyo propio. Un hombre, sin formación, contemplado con recelo por sus semejantes. Los mismos que piensan que ha llegado ahí por suerte; lo observan como un nuevo rico sin pedigrí. Ninguneado por sus análogos, acosado por el fiscal del distrito, zancadilleado por su mujer y víctima de asaltos a su flota de camiones, este empresario bracea para que no le lleve la corriente. Mientras tanto los plazos para hacer efectiva una operación inmobiliaria, que le deja en una posición privilegiada en el sector, geoestratégicamente hablando, se van acortando. Todo al tiempo que Chandor pasea la cámara por un Nueva York bajo cero.

    De la mano de la omnipresente Jessica Chastain y de Oscar Isaac el director norteamericano regresa a la gran pantalla con un drama de tintes negros hilvanados con estética conceptual, ritmo y sutileza. A pesar de su indiscutible calidad y de haber sido designada como mejor película del año por la National Board of Review, las apuestas no han fallado y la Academia no ha contado con ella en la recta final. Prescindiendo, incluso, de nominar a la pareja protagonista. Si bien es cierto que está lejos de las favoritas, no lo es menos que es mejor que algunas de las finalistas. Independientemente de la temporada de premios, la cinta que consolida a J.C. Chandor se hace valer por sí misma, sin necesidad de la orfebrería de los galardones. Gran parte del mérito, dejando de lado el buen hacer del autor y el virtuosismo de Bradford Young (director de fotografía en alza tras su excelentes composiciones para Mother of George y En un lugar sin ley), es de Isaac y Chastain. Sus interpretaciones, tan intensas como comedidas, desprenden un soplo de narcisismo que les define. Sus lágrimas, sus bofetadas y sus suspiros desencadenan ritmos narrativos que responden siempre a las necesidades de la trama. Incluso los secundarios nos brindan interpretaciones afiladas, como un irreconocible Albert Brooks en el papel de abogado. Igualmente el rol que juega Abel, funambulista de lo correcto, encaja en el puzle dramático con el de su esposa, una mujer fatal (hija de un gánster) capaz de agitar el alambre para que todo transcurra por el cauce del éxito. No se acopla con tanto éxito el personaje del conductor perseguido por la policía, posiblemente la única limitación narrativa del filme.

    El año más violento (A Most Violent Year, J.C. Chandor, 2014)

    Volviendo a una contraposición, en exceso esquemática, se puede afirmar que El año más violento es la antítesis de la reciente La gran estafa americana (2013), tanto en el tono como en la estética. La sobriedad de una tiene su contrapunto en el aire hortera de la otra, la pausada prisa de Chandor contrasta con el ritmo delirante de David O. Russell… Nada tienen que ver, salvo el escenario, y ese antagonismo las define. Sus influencias son varias y uno puede encontrar reminiscencias de películas sobre la mafia, del cine de James Gray, de Coppola, de The Wire (en lo que al politiqueo se refiere) y del cine negro. De hecho, las mejores puntadas de El año más violento recuerdan al buen cine negro, sobre todo en esa ambición por recobrar el inseparable vínculo, moral y estético, que los viejos clásicos del género mantenían. Son muchas las evidencias. Algunas de las escenas de violencia están respaldadas por una construcción formal sombría –el sacrificio del ciervo atropellado o la entrada en la casa de un intruso–, la fotografía plomiza (de herencia expresionista) ayuda a fundamentar la ambigüedad entre el bien y el mal y refuerza las características interiores del elenco actoral. Detalles que engrandecen al trabajo de Chandor, una odisea premeditadamente lenta, filmada con clasicismo y con una fotografía poderosa sustentada en habitaciones oscuras y en una urbe tapizada de blanco y gris.

    El año más violento (A Most Violent Year, J.C. Chandor, 2014)

    Piezas (de un engranaje) al servicio de una idea que funciona a la perfección: un hombre huyendo de una espiral de violencia, que sin darse cuenta le atrapa. Imagen que podemos capturar en una escena en la que Abel dice algo así como que pasó toda su vida evitando ser un gánster. Casi claudicando. Y el destino parece depararle otra cosa. Toda una declaración de intenciones. Afirmación que además supone un posicionamiento ideológico, pues se aleja de ese cine que enaltecía y todavía glorifica a la mafia, dotándola de un hálito glamuroso; a la altura de las propias estrellas de Hollywood. El personaje de Oscar Isaac, siguiendo con los antagonismos, podría ser el adverso del interpretado por Ray Liotta en Goodfellas (1990). Además reniega de la corrupción y del crimen como quien se repite una mentira una y otra vez para auto convencerse. Un mantra de fe. Se ratifica constantemente: impidiendo que su flota de camiones lleve armas, enfrentándose a su esposa que le reta por no saber proteger a los suyos, intentando demostrarle al fiscal que juega limpio. Pero en el fondo sabe que tendrá que sucumbir. Marcando sobre el tapete una última reflexión, esa que pone al éxito en el sistema capitalista en estrecha relación con la capacidad que uno tenga para infligir las normas. El precio moral de tener el skyline de Nueva York a tus pies. | |

    Andrés Tallón Castro
    Redacción Madrid


    Ficha técnica
    Estados Unidos, 2014, A Most Violent Year (El año más violento). Director: J. C. Chandor. Guion: J. C. Chandor. Productora: A24 Films / Before The Door Pictures / Washington Square Films / FilmNation Entertainment / Old Bull Pictures. Fotografía: Bradford Young. Música: Alex Ebert. Reparto: Oscar Isaac, Jessica Chastain, David Oyelowo, Christopher Abbott, Peter Gerety, Elyes Gabel, Catalina Sandino Moreno, Alessandro Nivola, Albert Brooks, Ashley Williams, John Procaccino.


    Póster: A Most Violent Year
    Feelmakers

    0 comentarios:

    Publicar un comentario en la entrada

    "Sueñen. Vean cine."

    Críticas

    Classics

    • Retrospectiva de Jacques Becker

      Por José Luis Forte / «A golpe de escoplo y martillo un hombre perfora el suelo de hormigón de una celda. Cada impacto hace saltar esquirlas y polvo de cemento en una tarea que se nos antoja imposible. Hay poco tiempo, el ruido es infernal, los guardias de la prisión pueden pasar en cualquier momento y solo la casualidad de que haya obras en el edificio permite que los golpes no llamen la atención. Como un péndulo que marca los segundos con una perfección milimétrica, como gotas de agua que fueran cayendo de un grifo inagotable, la secuencia del trabajo se desarrolla maquinalmente, pero es un hombre quien incansable mantiene el hipnótico ritmo».
    • El cine de Hou Hsiao-Hsien, un espacio para habitar. Apuntes sobre The Assassin

      Por Miguel Muñoz Garnica. «Estamos en el sur de Taiwán, a principios de los años cincuenta. Un pueblecito rural de calles sin pavimentar y casas humildes donde las duchas con agua caliente se dan calentando un barreño de agua sobre una hoguera. Un grupo de niños, descalzos y vestidos de blanco, juega con peonzas en la plaza del pueblo».
    • Las 10 mejores películas de Akira Kurosawa

      Por José Luis Forte. «De nuevo el juego está en marcha, como diría nuestro adorado Sherlock Holmes: destacar las diez mejores obras de un director de cine. En esta ocasión es el gran Akira Kurosawa el elegido, quizá el autor japonés más popular y con más merecido prestigio de la lejana isla. Y otra vez nos encontramos con la habitual problemática: dejar fuera películas que deberían incluirse en la lista».

    Premios

    Festivales

    [12][Trailers][slider3top]