Introduce tu búsqueda

  • Cómo hilvanar la conexión y la desconexión.
    El hilo invisible, de Paul Thomas Anderson.

    We need to talk about Thelma.
    Thelma, de Joachim Trier.

    Nada dorado puede permanecer.
    Heartstone, de Guðmundur Arnar Guðmundsson.

    El fulgor del melocotón.
    Call me by your name, de Luca Guadagnino.

    10.000 km: La pareja, plano a plano

    10.000 km

    El planteamiento de la película no puede ser más sencillo: una pareja, una separación física por motivos profesionales y su consecuente ruptura sentimental paulatina, y un guión que desplaza a la mínima expresión cualquier atisbo de trama o personaje secundario más allá de la pareja protagonista. Hasta aquí, no parece nada nuevo. Es más, estamos ante una perita en dulce para cualquier director en busca de su ópera prima. Ejemplos, haylos, y no hace falta irse muy lejos para encontrarlos. Stockholm, la sensación del cine independiente español de 2013 de Rodrigo Sorogoyen, tiene muchos puntos en común con la cinta que nos ocupa, el excelente debut de Carlos Marqués-Marcet 10.000 km: primera película, una pareja y el amor de por medio. Pero si bien la cinta de Sorogoyen trata de analizar el amor más bien inmediato, un aquí te pillo aquí te mato sentimental que pretende alcanzar pequeñas conclusiones pseudofilosóficas, Marqués-Marcet se decanta más por un ejercicio de madurez que analiza a golpe de montaje los cimientos de una relación de modernos urbanitas asediada por la modernidad tecnológica que nos rodea. Para entender bien el alcance del filme, debemos analizar su estrategia paso a paso. Solo así conseguiremos descubrir el preciso mecanismo que se esconde tras su aparente sencillez.

    10.000 km abre con un sutil plano secuencia. Una mañana cualquiera, Álex (genial Natalia Tena, dejándose llevar en cada escena) y Sergi (impecable David Verdaguer, aportando las dosis exactas de comicidad a su personaje) hacen el amor apasionadamente antes de empezar el día. Se asean, desayunan, conversan… vemos una pareja que siempre aparece junta, sin cortes ni subrayados: dos personas que se unen en pantalla del modo más orgánico de continuidad cinematográfica. Marqués-Marcet nos muestra la unión del amor en su pura cotidianidad. De este modo, el plano secuencia no se presenta como un artificio ni un as el manga del director novel. Su función viene a precisar el punto de partida de la cinta y de sus protagonistas, y además lo hace de un modo sencillo: se agradece que haya optado por la sutileza frente a la grandilocuencia técnica que estos planos en ocasiones llevan aparejados. Pero una beca de estudios en Los Ángeles rompe estos estrechos lazos no solo en la pareja, sino también en la película: Álex debe mudarse a la ciudad norteamericana y el título de la película nos anuncia la distancia que les separara. A partir de este momento, Marqués-Marcet consigue montar una película redonda que analiza y descompone el plano contra plano, mecanismo clásico de la comunicación en pantalla entre dos personajes, a través de la desviación y la ausencia de su elemento vertebrador: la mirada.

    10.000 km

    10.000 km

    10.000 km

    Desde el cine clásico hasta nuestros días, los amantes han hablando en pantalla a través de sus ojos. Sus miradas (furtivas, intensas, apasionadas, llenas de odio…) han marcado el tiempo del romance. Así, desde las seductoras miradas de Cary Grant y Eve Marie Saint en el vagón del tren de Con la muerte en los talones, del maestro Hitchcock, hasta la delicada mirada de Adèle en su última conversación con Emma en La vida de Adèle, de Kechiche, la expresividad de los ojos ha servido como vehículo de transmisión de las pasiones entre personajes y, por ende, al público. Pero, ¿qué ocurre cuando es imposible establecer algo tan simple como una mirada fija a los ojos de tu compañero? Aquí es donde aparece la paradoja del mundo 2.0: puede parecer que la tecnología nos acerca, pero en realidad nos separa. Y lo hace de manera peligrosa, puesto que nos pilla desprevenidos, dentro de un idea de proximidad infundida por una pantalla de 13 megapíxeles que aceptamos como el cuadro perfecto para nuestras relaciones humanas. Una vez nos adentramos en esa supuesta zona de confort, la naturalidad impostada no tarda en abofetearnos sin piedad. Por todo ello, por mucho que se empeñen Sergi y Álex en intentar neutralizar su impacto y hasta dotar de un toque divertido a su nueva situación, llega un momento en que la incapacidad de restablecer la normalidad se hace insoportable y sus vidas empiezan a descubrir nuevos caminos. Esta línea argumental (que, por otra parte, no viene a aportar nada nuevo a los miles de romances vistos en pantalla grande) está desarrollada de manera magnífica a través, como decíamos, de un plano contra plano que se muestra ausente de alma. La imposibilidad de los protagonistas de compartir el mismo espacio físico les impide compartir el mismo espacio cinematográfico. El plano secuencia inicial se desvanece y la sucesión de planos se encuentra con la barrera de la distancia y, como consecuencia, de la pantalla del ordenador. De este modo, el contra plano se va vaciando cada vez más de elementos humanos y se acerca peligrosamente hacia el vacío: primero se queda sin mirada; luego la incomunicación propia de los fallos de sonido; después su cotidianidad pierde puntos en común y los aleja en su día a día; y, finalmente, solo hay lugar para el reproche. Y, tras ello, solo queda la nada. Dos sillas vacías, una en Barcelona y otra en Los Ángeles, que se “miran” mientras ellos lloran fuera de plano.

    España, 2014, 10.000 km. Director: Carlos Marques-Marcet. Guión: Carlos Marques-Marcet, Clara Roquet. Fotografía: Dagmar Weaver-Madsen. Reparto: Natalia Tena, David Verdaguer. Productora: Lastor Media / La Panda. / ★★★★★

    Se trata, pues, de un viaje sentimental, pero también del viaje de la imagen. Conseguir construir un discurso a través de la elección de las imágenes y de la composición del montaje es un elemento clave que consigue trascender la simple narración de un argumento para llegar a entender el cine como un conjunto mucho más complejo de relaciones entre todos los niveles significativos. Marqués-Marcet, con la ayuda de la guionista Clara Roquet, lo consigue en su ópera prima. Y así, con este razonamiento, la única manera de restablecer el orden de las cosas una vez todo está roto y el vacío ha impuesto su ley es volver a colocar a los personajes en el mismo espacio físico para que así el plano contra plano, poco a poco, vaya recuperando sus elementos básicos. Cuando la mirada vuelve a entrar en juego será el momento de volver a ser uno en pantalla. Sin embargo, puede que llegados a ese punto los 10.000 kilómetros que antes separaban a los personajes físicamente ahora lo hagan a nivel sentimental.


    Víctor Blanes
    Barcelona



    Clermont

    0 comentarios:

    Publicar un comentario

    "Sueñen. Vean cine."

    Estrenos

    Inéditas

    • Anuario 2017. Una recopilación de lo mejor del curso cinematográfico

      «El 2017 se nos ha hecho viejo y, como cada año, toca volver la vista atrás y echar un vistazo a todo lo que nos ha regalado desde un punto de vista cinematográfico. Es el momento de las siempre controvertidas listas de lo mejor del año. Controvertidas porque nunca llueve a gusto de todos, pero también porque, al fin y al cabo, estamos hablando de consideraciones que, aunque no lo parezcan, se hacen en caliente, bajo el influjo del calor cercano de la sala de cine y las sensaciones que nos ha producido...».
    • Mindhunter: Sympathy for the devil

      «Celebérrimo es el aforismo 149 que Frederich Nietzsche formuló en el capítulo IV de su libro Más allá del bien y del mal (1886): «El que lucha con monstruos debe ir con cuidado para no resultar él mismo un monstruo. Pues si miras mucho a un abismo, el abismo acabará por mirar dentro de ti». A buen seguro, los creadores de Mindhunter tuvieron muy presente esta idea del filósofo alemán a la hora de decidirse a adaptar el libro de John E. Douglas y Mark Olshaker, Cazador de mentes: Dentro de la unidad de élite de crímenes en serie del FBI (1995)...».
    • Cuaderno de viaje: análisis visual y narrativo de Twin Peaks

      «Aviso al lector: este texto, como la anterior entrega que publicamos, está plagado de spoilers que detallan información de los capítulos reseñados. Está concebido con la esperanza de ser un acompañamiento a las experiencias de visionado previas de cada uno, y como tal asume la incompletitud de su análisis. Ni ofrece, ni lo pretende, una lectura totalizadora de la serie. Sino una serie de fragmentos rescatados, puestos en una relación más o menos arbitraria y leídos bajo una serie de constantes que se adivinan en Lynch, pero que quizá tengan mucho de las propias inquietudes de quien escribe...».

    Premios

    Festivales

    [12][Trailers][slider3top]