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    SEFF 2014 (IV) | Críticas: Cavalo dinheiro, Incompresa & Las altas presiones

    Incompresa

    El cine como camino para materializar lo intangible

    Crónica de la cuarta jornada en el XI Festival de Cine Europeo de Sevilla.

    La cuarta jornada del festival se ha caracterizado por un cine de percepciones muy personales, con historias puramente cinematográficas que se manifiestan en pantalla de formas opuestas. Arrancó el día con todo un acontecimiento, la nueva película de Pedro Costa y su posterior rueda de prensa. Cavalo dinheiro, título que viene del caballo del protagonista, picoteado por los buitres y de nombre Dinero, es una cinta hecha a la resistencia, con espíritu de lucha y una producción de lo más dificultosa. La Revolución de los Claveles y Ventura como nuestro guía por Fontainhas son el obsesivo tema de interés de Costa, que ha puesto en pie una obra necesaria pero difícil, de esas que espantan de entrada al público pero son generosas si se entra en su juego.

    Respecto a la rueda de prensa, ésta merece unas líneas propias. Pedro Costa respondió tres preguntas en 40 minutos, con la sala casi llena y al final muchos periodistas rendidos ante el palpable desencanto de un hombre que hace cine al margen de cualquier tendencia, luchando por cada escena (la mitad del tiempo lo pasó hablando del proceso de producción, “más importante que el arte”) y escuchando a sus actores, poseedores para él de una verdad incuestionable. Un país sumido en el limbo tras el 25 de abril de 1974, y Cavalo dinheiro como un intento –“fracasado, como es el cine”– de que nadie se olvide, lo cual es complicado porque nadie lo ve. Fue un rato intenso, donde el cineasta se explicó en muy buen español, llamó a la política algo perverso, declaró su amor incondicional por su equipo técnico y artístico y reivindicó sin quererlo la importancia de un cine que mire hacia atrás de esta forma, materializando los fantasmas de una sociedad sumida en la oscuridad, en la que “todos se despiertan gritando”.

    Incompresa fue el antítodo perfecto al triste humor que portaba el personal, ya que Asia Argento ofrece una colorista revisión de su infancia, narrando el agitado 1984 de una niña sin el amor de sus padres (unos irresistiblemente payasos Charlotte Gainsbourg y Gabriel Garko), y con una voluntad admirable de ser diferente. Imaginativa, efervescente y muy divertida, es la segunda película como directora al frente que concursa en la Sección Oficial, y ha traído un rato estupendo y un regusto agridulce al Festival en su cuarto día. Para cerrar la jornada, cine español con Las altas presiones, y no solo eso, sino cine dentro del cine con el regreso a su tierra de un joven en busca de localizaciones para un rodaje. Con el protagonismo de Andrés Gertrudix (presente el año pasado con su gran trabajo en 10.000 noches en ninguna parte), el filme documenta la apatía de una generación sin objetivos sólidos, muy jóvenes para seguir identificándose como tal pero no tanto como para sentir que ya no pueden lograr nada. El problema es que la desidia del protagonista contagia el tono de una cinta cuyo recuerdo se evapora tras sus 84 minutos.

    Cavalo dinheiro

    Cavalo dinheiro

    Dirigida por Pedro Costa.
    Reparto: Docudrama de ficción.
    Portugal, 2014.
    Sección Oficial.

    Con el flamante premio al Mejor director en el pasado festival de Locarno bajo el brazo, Pedro Costa regresa a la dirección tras cinco años de silencio. ¿O no? Dos de esos años han sido el periodo de rodaje de esta notable Cavalo dinheiro, hecha con unos míseros 100.000 € en las ruinas de la ciudad portuguesa de Fontainhas. La cinta retoma al personaje de Ventura y hace un recorrido en el limbo de una zona todavía marcada por la Revolución de los Claveles de 1974. Buena parte del metraje recoge los paseos de sus entumecidos personajes, condenados a revivir sus dramas ante la cámara de Costa y Leonardo Simões, ambos directores de fotografía. Estamos pues ante un docudrama de ficción, ya que nadie está acreditado como guionista pero hay evidentes intenciones de ficcionar/recrear hechos.

    Cavalo dinheiro tiene una pelea dentro, porque la emoción es palmaria –el sobrecogedor viaje en ascensor a ninguna parte de Ventura– pero las formas son tan poco naturales que a uno le cuesta implicarse en lo contado. Lo curioso es que las formas potencian lo abundantemente metafórico (una iluminación que deja siempre claroscuros, unas apariciones fantasmales desde lo terrenal), pero ahogan sin querer el potente mensaje de base. Los caboverdianos siguen teniendo miedo, la política es opaca y la supervivencia –tanto de los personajes como de un cine así– es muy complicada. Costa está rendido ante sus protagonistas, y se nota, pero todo suena a distanciado, atemporal, y, por ello, se hace una experiencia cuesta arriba. Ahora, llegar a la cima recompensa. 70/100.

    Incompresa

    Incompresa

    Dirigida por Asia Argento.
    Reparto: Giulia Salerno, Charlotte Gainsbourg, Gabriel Garko, Gianmarco Tognazzi, Anna Lou Castoldi, Carolina Poccioni.
    Francia, Italia, 2014.
    Sección Oficial.

    Asia Argento se sirve en su cuarto largometraje de evidentes experiencias personales –la protagonista se llama Aria, nombre de la directora en el registro oficial; su padre es un famoso actor y su madre cantante– para contar la difícil situación de su protagonista, que con 9 años vive a caballo entre las casas de sus padres, sufre por un amor no correspondido y se siente con toda la razón como la pieza que no encaja en su familia. La estupenda Giulia Salerno da vida a Aria, que vivirá un auténtico rosario de desgracias que en pantalla se combaten con vitalismo y energía. En una estrategia similar a la de Girlhood, la directora imprime mucha luz, color y humor medularmente italiano a las andanzas de Aria, con el ocasional viraje sórdido para no huir de lo más difícil de la trama.

    Con su gato negro Dac y su fértil imaginación, Aria plantará cara a múltiples dificultades, probando siempre que la inocencia de un niño es muy fuerte... aunque no irrompible. El ángel de la película es su encanto y arriesgada combinación, que no ofrece nada nuevo pero deja la mejor de las sensaciones. El retrato de esta “incomprendida” se siente personal, así como la tumultuosa descripción de una época, mediados de los 80, tan inconsistente como divertida. Hay brocha gorda en la visión de los padres, pura caricatura, pero se entiende al comprender que solo tenemos el punto de vista de Aria, que la película es sus ojos y que a esa edad, todo se vive con intensidad y cada decepción parece el fin del mundo. La originalidad de esto es que, con ese entorno tan tóxico, sí que puede ser el fin de su mundo. 75/100.

    Las altas presiones

    Las altas presiones

    Dirigida por Ángel Santos.
    Reparto: Andrés Gertrúdix, Itsaso Arana, Diana Gómez, Juan Blanco.
    España, 2014.
    Las Nuevas Olas.

    Este largo de Ángel Santos nos lleva a zonas no urbanas de Galicia y, con ello, al viaje (físico y emocional) de su protagonista, un hombre apático, desencantado. Es una película de manual en cuanto a este subgénero de “vuelta a casa” se refiere, y aunque su viaje tiene fecha de caducidad, no faltan ninguno de los tópicos de este tipo de creaciones (reencuentros, comparaciones de los objetivos vitales, ínfulas de diferencia, la posibilidad del amor). Las altas presiones, título muy eficaz, invierte toda su energía en lograr que la encrucijada vital de Miguel nos importe, pero me temo que la conseguida espontaneidad funciona en su contra. El reparto clava sin mucho esfuerzo la naturalidad de sus personajes, pero apenas hay esbozos en la descripción de los mismos.

    No hay nada de épica del día a día en su historia, solo pleno reconocimiento de lo que los personajes hacen y dicen, sin que nada de esto apasione. Si un espectador está pasando por circunstancias similares puede que la película le cale hondo, pero a los que no, esta colección de momentos contemplativos y las historias de amor y desamor que puntúan el metraje nos producen más bien tedio. Eso sí, la cinta contiene un número de teatro con marionetas precioso, unas localizaciones reseñables y un final capaz de dejar algo de huella. Que apunta la posibilidad, o no, de cambio. 55/100.

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla


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