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    52 FICX | Día 8

    Melbourne

    De Rohmer a Farhadi

    Crónica de la octava jornada de la 52ª edición del Festival de Gijón.

    La alargada sombra y la impronta que deja en nosotros lo que admiramos nos lleva muchas veces a la pérdida de identidad propia en un vano intento de no ser lo que somos sino lo que anhelamos, recorriendo el mismo camino iniciado por otros. Pero otras veces, las menos, solo si le damos el espacio justo a ese sentimiento de fascinación para que no amordace nuestro propio instinto, esa huella que los demás dejan en nosotros se convierte en una fuente de inspiración tan válida como cualquiera e incluso en el motor de talentos dormidos. Esta admiración, homenaje personal o fuente de inspiración para Nima Javidi, que presentaba en la Sección Oficial de esta octava jornada de FICX 52 la cinta Melbourne, es además, un ejemplo de buen gusto, ya que son las alargadas sombras de Farhadi o Polanski las que se entreven en su factura final. En Sección Oficial se presentaba también la película coreana Hill of Freedom, de Hong Sang-hoo, un breve y precioso ejercicio romántico, en este caso, bajo la alargada sombra de Rohmer. Aprovechando estos últimos coletazos del festival pudimos ver dentro de la sección DOCUFICX, el documental Evolution of a Criminal, auspiciado por la producción de Spike Lee, en el que su director Darius Clark Monroe cuenta su experiencia en prisión tras atracar una sucursal del Bank of America cuando tenía dieciséis años, buscando solucionar los problemas económicos de su familia. Para ello usa testimonios de sus familiares, de sí mismo y recreaciones de los hechos. Está enfocado también como una historia de superación ya que Darius aprovechó su estancia en prisión para licenciarse en la Universidad.

    Melbourne

    Melbourne (Nima Javidi, Irán, 2014)

    Sara (Negar Javaherian) y Amir (Payman Maadi) son una joven pareja a punto de marcharse a Australia para proseguir sus estudios. Horas antes de su vuelo, la niñera de los vecinos les deja a su cargo el bebé que cuida porque le surge un imprevisto. En medio del caos que supone una mudanza, Amir hace un fatídico descubrimiento. Decía Ignacio de Loyola que 'en tiempo de tribulación, no hacer mudanzas', y, en este cas,o podríamos darle la vuelta: en tiempo de mudanzas, no hacer tribulaciones, ni asumir responsabilidades extra. El propio director, Nima Javidi, decía en la rueda de prensa que lo que quería tratar era la falta de responsabilidad de los seres humanos. Y lo hace de una manera angustiosa, recurriendo a una tensión creciente que recuerda en planteamiento a About Elly de Farhadi, y a Polanski en la presentación casi teatral y claustrofóbica. Toda la acción se desarrolla en el piso que Sara y Amir deben abandonar en pocas horas para coger su vuelo. El sonido constante de los móviles, del timbre, del portero automático y las visitas no hacen más que aumentar la crispación y la tensión en el espectador: cada nueva interacción se ve como una amenaza, como un nuevo frente abierto imposible de procesar en términos de angustia, que ya está al límite. Además, a este punto de pesadumbre se llega después de la toma de las primeras decisiones por parte de los personajes que se ven desde fuera como absurdas o inmaduras y que solo contribuyen a alimentar la inmensa maraña. Ese proceder de toma de determinaciones incomprensibles funciona como combustible a una situación fatídica. Es un buen ejemplo de ese cine iraní que gusta de mostrar realidades apoyándose fundamentalmente en las interpretaciones, que siempre rayan niveles superlativos. En este caso, dada la teatralidad de la puesta en escena el peso de éstas es aún mayor y el resultado brillante. Melbourne no parece una ópera prima. Tiene el poso y la brillantez de los mejores. | ★★ |

    Hill of freedom

    Hill of Freedom (Jayuui eondeok, Hong Sang-soo, Corea del Sur, 2014)

    Mori, un joven profesor japonés, regresa a Corea para buscar a Kwon, antigua colega con quien tuvo un romance dos años atrás. No consigue encontrarla ya que Kwon ha salido de viaje pero Mori le va escribiendo cartas contándole las experiencias de su estancia en Corea, anhelando un reencuentro. Cuando Kwon recoge las cartas en su antiguo puesto de trabajo, se cae en las escaleras desordenándolas todas, que están escritas sin fecha y a modo de diario. Este desorden puede suponer un óbice para una segunda oportunidad entre ambos si Kwon no consigue descifrarlo. Narrada según el orden en que Kwon las va leyendo, la colocación de las piezas del puzle (las cartas) no genera ansiedad pero sí la necesaria participación del espectador para ir dándole un sentido temporal. A medida que se va revelando el contenido de las misivas, vamos conociendo más datos del pasado de ambos. Este planteamiento es lo que resulta original y le aporta un elevado porcentaje de encanto al filme. Es un discurrir tranquilo y tremendamente amable, que recuerda sobre todo a Rohmer y su romanticismo, aunque mucho más ligero. Kwon es el rayo verde que busca Mori. Un Mori que divaga por la ciudad, conociendo personajes que enriquecerán su estancia y espantarán el miedo al rechazo o al fracaso en los momentos más bajos y que además aportan los momentos de humor. Hong Sang-Hooo compone una pequeña pieza que apenas supera los sesenta minutos centrada sencillamente en las relaciones humanas, en las vivencias de Mori en Corea y el devenir de esos días esperando la respuesta que no llega de Kwon. Todo ello para concluir que el romanticismo no ha muerto, solo está desordenado. | ★★ |


    Eva Hernando Romero
    Enviada especial a la 52ª edición del Festival de Gijón
    Feelmakers

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