Introduce tu búsqueda

  • Dos ventanas al vacío.
    A Ghost Story, de David Lowery.

    Cock-a-Doodle Dandy.
    Free Fire, de Ben Wheatley.

    En la sombra de la Bohemia.
    Especial 52º Festival de Karlovy Vary.

    Feminismo bizarro.
    Love Witch, de Anna Biller.

    Crítica | Lasa y Zabala

    Lasa y Zabala

    Juicio morales

    crítica de Lasa y Zabala (Lasa eta Zabala, España, 2014), dirigida por Pablo Malo. | ★ |

    En octubre de 1983 dos jóvenes etarras fueron secuestrados y asesinados por orden del Grupo Antiterroristas de Liberación, una organización policial, activa sobre todo en la década de los 80, que dio lugar a lo que se conocería como “guerra sucia”, actos de dudosa legalidad aprobados por el estado como forma de luchar contra la banda de ETA. El caso de Lasa y Zabala supone un ejemplo escalofriante de la impunidad del gobierno, y ya forma parte de los anaqueles de nuestra historia reciente. Es un grupo sobre el que nuestro cine ya ha hablado con anterioridad, con discutidas incursiones como la de Miguel Courtois con GAL (2006), testigo que ahora coge Pablo Malo en Lasa y Zabala (2014), un retrato bastante parcial de los hechos que, no obstante, deja bastante clara su naturaleza en los créditos de apertura. Un montaje de títulos efectista que da entrada a la declaración en la radio de los familiares de los dos asesinados. Un comienzo que ya sitúa su punto de vista, cerrando cualquier vía alternativa para que el espectador pueda juzgar a los personajes por sí mismos, pues la película ya encargará de decirte la opinión que debes tener.

    Es un filme de trazo grueso y que se sale de los márgenes en su torpeza, pero que se beneficia de un ritmo muy ágil que, a pesar de todo, consigue mantener la atención sin que uno se desespere demasiado, alternando el relato en primera persona de los jóvenes etarras, con la posterior investigación llevada a cabo. Punto en el que se comenten algunos fallos de montaje que llevan al socorrido recurso de etiquetar la fecha en pantalla, fruto de una confusión de saltos temporales que, por momentos, parecen responder a una incapacidad de síntesis narrativa más que a una lógica interna. No le ayuda tampoco el retrato de personajes, de un maniqueísmo incuestionable, amén de tener una carencia grave de carisma, por lo menos en su protagonista, el ancla a la que se agarra el público. La frialdad de análisis se complica cuando estas ante una obra que carece de objetividad en su tratamiento, a pesar de que Malo se refugia en las declaraciones oficiales para intentar mantenerse neutral. La propia crónica del crimen ya resulta tramposa en su frialdad, apoyando el antagonismo en las autoridades que permitieron el hecho, a las que no se les otorga concesión alguna. Lasa y Zabala utiliza su ideología como arma, y es fácil empatizar con ella si juegas de su parte. De lo contrario, estas fuera, pues no se admiten matices de ningún tipo. Tampoco es que el reflejo que contiene sea dañino en exceso, más allá de dejar en evidencia la corrupción de un sistema que ya conocemos, y las dobleces morales de una justicia poco clara.

    Lasa y Zabala

    En el extrarradio de las cuestiones políticas, nos encontramos con una cinta criminal que apoya parte de su interés en la truculencia (muy consciente de sí misma) de sus escenas más violentas, alternadas a lo largo del metraje para llegar a un final que sitúa su clímax de forma muy estratégica para provocar sensaciones claras. Eso sí, la agilidad con la que el director se mueve no oculta unos dejes algo televisivos en su realización, cercanos al de un capítulo de alto presupuesto de un prime time de lujo, con un casting solvente, aunque sin momentos brillantes. Formalmente es un filme bastante discreto y que se ve sin molestia pero que busca un público muy concreto, que ratifique sus opiniones a través de la visión sesgada que se ofrece. Podríamos nombrar referencias a otras cinematografías que han sabido tratar delicados temas históricos con cierta capacidad analítica pero tampoco sería justo y teniendo en cuenta los tics efectistas de los que hace gala Lasa y Zabala (de nuevo debemos mencionar su apertura) en el fondo no es del todo seguro que se pretenda sentar cátedra, y no sólo porque todavía nos falte mucha perspectiva, sino porque en un filme que despierta risas involuntarias uno no se puede tomar nada demasiado en serio. | ★★★ |

    Gonzalo Hernández
    Enviado especial a la 62ª edición del Festival de San Sebastián


    España, 2014. Título original: Lasa eta Zabala. Director: Pablo Malo. Guión: Joanes Urkixo. Intérpretes: Unax Ugalde, Oriol Vila, Ricard Sales, Pep Tosar, Aitor Mazo, Javier Mora, Francesc Orella, Román Reyes, Itziar Ituño, Sergi Calleja, Iñigo Gastesi, David Pinilla, Xavier Ortúzar, Jon Anza, Pedro Morales, Cristian Mercha, Aitor Koteron, Iñaki Ricarte. Montaje: Raúl Gómez. Fotografía: Aitor Mantxola. Música: Pascal Gaigne. Productoras: Abra Producciones, Audiovisual Aval SGR, Departamento de Cultura del Gobierno Vasco, Etb (Euskal Telebista), Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales. Presentación oficial: Festival de San Sebastián 2014 (Fuera de concurso).


    Cartel Lasa y Zabala
    Feelmakers

    0 comentarios:

    Publicar un comentario

    "Sueñen. Vean cine."

    Críticas

    Festivales

    • El cine de Olivier Assayas. Una mirada a su filmografía

      Por Ignacio Navarro / «Todo lo que se necesita para hacer una película es una mujer y una pistola. Esta frase un tanto discutible (por lo sexista) la pronunció Jean-Luc Godard, nada menos que el estandarte de esa corriente tan identificable del cine como fue la Nouvelle Vague...».
    • Las 10 mejores películas de Luis Buñuel

      Por Alberto Sáez Villarino. «A pesar de lo que pudiéramos imaginar, movidos por la falta de preocupación de unos medios de comunicación con cierta tendencia a la holgazanería a la hora de catalogar los estilos y movimientos artísticos, el período surrealista de Buñuel fue considerablemente breve. En realidad, sólo dos películas entran dentro de los esquemas político-estéticos propuestos por André Breton: Un perro andaluz y La edad de oro...».
    • Monstruos que huyen, monstruos que persiguen, monstruos que observan: M, el vampiro de Düsseldorf

      Por Elisenda N. Frisach. «Fue a mediados del siglo pasado, cuando Europa se recuperaba de la Segunda Guerra Mundial mientras se encaminaba a una tercera contienda de alcance planetario –aunque esta vez marcada por un equilibrio del terror conocido como «Guerra Fría»–, que el historiador francés Daniel Halévy publicó su libro Ensayo sobre la aceleración de la historia (1948), donde, entre otras cosas, determinaba el espíritu de nuestra época; un zeitgeist marcado por la constante transitoriedad tecnológica y científica...».

    Classics

    [12][Trailers][slider3top]