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    Crítica | The Homesman

    The Homesman

    Locura en el Far West

    crítica a The Homesman (2014), dirigida por Tommy Lee Jones | ★★★ |

    El western es un género cuya época dorada ha pasado. Parece no estar de moda. Para justificar su calidad se suele recurrir a la muletilla “reinventa el género”. Si no lo hacen, o intentan, están condenadas a la intrascendencia. Sin embargo, en los últimos años se han estrenado películas del lejano oeste de corte clásico con notable resultado, véanse El tren de las 3:10 (2007) o Valor de ley (2010). Ambas sin voluntad de revolucionar nada. Precisamente, en la pasada edición del Festival de Cannes el oscarizado actor Tommy Lee Jones presentó su segunda película como director –The Homesman (2014)–. Un western que no pudo librarse de la socorrida locución. Acogida con gran entusiasmo. La platea ovacionó, creo yo, el recuerdo de su presencia anterior como realizador. Hace nueve años debutaba en el certamen con su ópera prima –Los tres entierros de Melquíades Estrada (2005)–, un “western posmoderno” agasajado en La Croissette con los premios a mejor actor y mejor guion. La sombra de su predecesora es alargada y The Homesman no le da una vuelta de tuerca al género. Absténganse los ávidos de innovación. Lo que sí es verdad es que, en su clasicismo, aflora la singularidad femenina en un mundo predominantemente masculino. Hilary Swank y el propio Jones protagonizan una historia de enajenación y demencia basada en una novela de Glendon Swarthout. Briggs (un viejo solitario) ayuda a Mary Bee Cuddy (una solterona más bruta que un arado) a trasladar a tres mujeres desequilibradas desde Nebraska a Iowa, desde el manicomio de sus hogares hasta un retirado refugio. Una película correcta, con momentos brillantes, que deja escapar el tren de la perfección sin ni siquiera revolverse.

    The Homesman

    Como decía en el párrafo anterior, la tendencia vigente, en lo que a crítica de western se refiere, es la de negar la mayor. Arrastrados por esa vorágine de redefinir lo viejo, para quitarle la caspa, plagamos las reseñas de una idea no siempre acertada: el director juega con los códigos del cine clásico hasta adulterar el género. El mismo realizador tejano afirmaba en una rueda de prensa promocional que The Homesman no era un western. Si no es un western ¿Qué es? Podemos pasarnos horas debatiendo sobre la condición de este filme pero toda sinopsis comenzará con “es un western…”. Porque lo es. Primeramente, porque el paisaje tiene un protagonismo relevante, la esteparia frontera americana luce abrumadora. En segundo lugar, por la (des)mitificación de los orígenes americanos, con esos colonos (la mayoría de los casos, nativos europeos) en busca del “sueño americano” y, por último, la presencia axiomática de la violencia. Lo interesante de la cuestión no es que deje o no de ser una película del Far West americano, sino como juega con las coordenadas del género para oxigenarlo. No reinventarlo. ¿Cómo lo hace? Poniendo en valor el papel femenino en la conquista del territorio (con éxito relativo), dotando a la frontera de un sentido inverso al tratado en la filmografía americana y sazonando la tragedia de la locura con dosis de humor negro. En este último aspecto, es deudora del filme de los Coen Valor de Ley (2010) ¿Acaso no recuerda la escena de Briggs beodo perdido pegando tiros al aire, sin ton ni son, a esa otra de Jeff Bridges interpretando a Rooster Cogburn dando bandazos colt en mano?

    The Homesman

    Una vez hecha la reflexión conceptual, ¿qué nos queda? Pues una película con factura de obra memorable pero que en su conjunto está más cerca de la discreción. Trabajo irregular, plagado de picos. Con soplos de buen cine. Posee momentos de una fuerza visual muy potente, apoyada en la maravillosa fotografía del mexicano Rodrigo Prieto. Hay también un reparto sembrado en sus interpretaciones –aparición efímera de Meryl Streep incluida–. Destaca de manera especial Hilary Swank, cuya actuación eclipsa el trabajo de Lee Jones, un tanto hueco. Lo mejor, sin duda, la idea de frontera: le da la espalda en el plano físico y profundiza en su naturaleza mental; el límite deja de ser un río o unas montañas para convertirse en el desvarío, la demencia y el delirio. Con todo, The Homesman se ve penalizada por su esquizofrenia. Se queda en el paladar un retrogusto suave, apagado para lo que se presagiaba intenso. Ese miedo a consolidarse como una obra descortés le fuerza a hacer concesiones en el plano sentimental. Sobre todo a raíz de un punto de inflexión, brutal e inesperado, que lo cambia todo. Después de ese hecho insospechado, la corteza narrativa se reblandece y se expande un aroma delicado y tierno, susceptible de compasión oficiosa. Incluso la caravana de enfermas mentales, al principio tétrica y angustiosa, se torna entrañable por la mera cordura del afecto. Se le ven las costuras y afloran algunas inconsistencias como el papel de las mujeres de aquel tiempo, una representación en un principio cargada de un simbolismo reivindicativo que termina por desvanecerse. ¿Qué diferencia hubiese habido si en la segunda mitad de la cinta transportasen hombres y no mujeres? En resumidas cuentas, Tommy Lee Jones, tótem de la interpretación americana y mundial, recrea una historia insegura, cambiante, que va de más a menos. Auspiciada por grandes actuaciones y una estructura narrativa de corte clásico que en muchos impasses le sacan las castañas del fuego. Se disfruta. | ★★ |

    Andrés Tallón Castro
    redacción Madrid


    Estados Unidos, 2014, The Homesman. Director: Tommy Lee Jones. Guion: Tommy Lee Jones, Kieran Fitzgerald, Wesley Oliver. Productora: The Javelina Film Company / Ithaca. Fotografía: Rodrigo Prieto. Música: Marco Beltrami. Reparto: Tommy Lee Jones, Hilary Swank, Grace Gummer, Miranda Otto, Sonja Richter, David Dencik, John Lithgow, Tim Blake Nelson, James Spader, William Fichtner, Jesse Plemon, Evan Jones, Hailee Steinfeld, Meryl Streep.


    Póster: The Homesman
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