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    Crítica | Viaje a Sils Maria

    Sils Maria, Olivier Assayas

    Bipolaridad interpretativa

    crítica de Sils Maria | Clouds of Sils Maria, Olivier Assayas, 2014.

    Desde el año 2000, Assayas ha estrenado en Cannes cuatro veces y siempre en Sección Oficial. Sus filmes suelen ofrecer discursos muy interesantes, con un estilo bastante heterogéneo que se aleja de corrientes mayoritarias. En su carrera ha abordado desde la globalización de internet y su submundo —la reivindicable Demonlover—, hasta una valiente relectura del serial Les Vampires de Louis Feuillade que ya se ha convertido en parada obligatoria de su filmografía. Junto a Los destinos sentimentales, son tres obras que han marcado un devenir apoyado en apuestas formales que, aunque no del todo brillantes, sí ofrecen un discurso muy interesante y rico. El mayor problema es que sus desarrollos no terminan de redondearse —normalmente por guiones que suelen fallar en algún punto de la segunda mitad— o que apuestan por unos caminos a veces poco ortodoxos. Le ocurrió en Demonlover —y su mirada al mundo sexual del anime— y ahora también en Sils Maria, un relato con un punto de partida muy clásico: una veterana actriz de 40 años que necesita un revulsivo que reavive su carrera. Frente a ella, una joven ayudante que se convierte en el reflejo de sí misma. El desdoblamiento físico de una personalidad de fuertes contrastes. Una tiene el rostro de la santificada Juliette Binoche y la otra la de una estrella que conoce la vertiente más frívola de Hollywood: Kristen Stewart.

    El juego de espejos que establece Assayas le sirve para ahondar en la psicología del actor, en su método de trabajo y en la percepción interior de ese mundo que los periodistas y el público ven como un espectáculo de flashes y portadas. En mitad de un montaje que no sabe presentar el contenido —destroza el buen material que tiene a base de unos fundidos que, en su abuso, acaban emborronando cada escena—, el director hace un juego de metacine que no resulta nuevo, por lo que habrá quien lo encuentre redundante. Maria Enders (Juliette Binoche) vive su retiro en los Alpes Suizos cuando le llega la noticia de que uno de sus directores teatrales fetiche acaba de morir, dejando en el aire una secuela del personaje que a la actriz le dio más éxito, Sigrid, que interpretó a la edad de 20 años. Un joven y prometedor cineasta se hará con el proyecto, ofreciéndole a Maria el papel antagónico, el de Helena, una actriz que, en la ficción, ronda la cuarentena y tiene una ambigua relación con su secretaria, la citada Sigrid. El fantasma de Mankiewicz sobrevuela los Alpes y Assayas lo invoca en un subtexto en el que también se masca la presencia de Ingmar Bergman y su Persona. Binoche podría ser Liv Ullman y Stewart, Bibi Andersson. Reflexiones sobre el cine y la bipolaridad de la mente en un contexto natural que gana muchísima presencia, convirtiéndose en la metáfora clave de la película —y con alusión al título— a través de la imagen de un efecto climático en el que un mar de nubes va recorriendo el interior del valle, conocido como “la serpiente de Maloja”.

    Sils Maria, Olivier Assayas

    En la estructura, separada en tres actos —como la propia obra de teatro que María interpreta en el filme—, la parte más importante la ocupa el segundo, donde la actriz, ya mentalizada para interpretar un papel que odió en su juventud, repasa las líneas con su ayudante mientras, en las pausas, ambas hablan del cine como fenómeno de masas, dejando caer ideas tan interesantes como problemáticas. La profundidad del discurso ya no se encuentra sólo en una obra intelectual anclada en el realismo. El blockbuster de arte y ensayo ha comenzado a asentar un público —principalmente joven—, que ve filosofía de vida en los argumentos excéntricos de estas obras. Una profundidad que a la veterana crítica le resulta ridícula —como lo son para el personaje de Binoche los estrenos de las nuevas estrellas juveniles en torno a vampiros y superhéroes—, y que el guion aborda de manera inmejorable a través de unos diálogos que invitan a la reflexión. Conversaciones que enfrentan las viejas y nuevas percepciones del cine con inteligencia y hasta cierto humor, siendo consciente el cineasta del mundo en el que se mueve y con unas autorreferencias que hacían necesario un casting como ese. Kristen Stewart no tiene cuestionamiento. El director le ha dado un personaje que es ella misma, poniendo en su boca defensas en torno a las grandes producciones que resultan irónicas y ofrecen una doble lectura que añaden gran parte de la gracia al visionado. En su vis a vis con Binoche es obvio que la actriz francesa sale ganando pero, ojo, huyamos de fanatismos. Su trabajo es algo débil y está un poco de falto de la intensidad de otros como Copia certificada.

    Sin duda, el duelo entre estas dos mujeres funciona y es el mayor logro de Assayas. Aunque está lejos de los hitos que marcaron Anne Baxter y Bette Davis en Eva al desnudo; los registros en los que se mueven son similares, ya que se repiten los juegos de discusiones y conversaciones de alcoba entre actrices que hacen que cada una (pero sobre todo Binoche/Enders) se cuestione sus principios. Una lástima, eso sí, que la precipitación o falta de criterio hayan lastrado la presentación en el Festival. Como señalábamos más arriba —y nos vemos en la obligación de reiterarlo—, la edición es muy desacertada, ya que no deja respirar ninguna escena, cortándola en mitad de la acción. Algo debió suceder en la postproducción que ha hecho que la película se estrene en Cannes con deficiencias que hacen pensar que las tijeras de los productores han estado afanadas haciendo su trabajo. Son cosas que deben destacarse porque marcan el visionado muy negativamente. Si algo merece Sils Maria es el reconocimiento de su libreto, aunque éste no haya sido trasladado con la potencia que requería. Tiene un contenido realmente estimulante que gustará, especialmente, a aquellos a los que amen el cine dentro del cine —o el cine hablando de sí mismo— Curiosamente, encontró a su alma gemela en la programación del certamen galo: Maps to the Stars de David Cronenberg, muy cercana a la filosofía de Assayas. Ambas ahondan en un psicoanálisis de la decadencia de Hollywood, ofreciendo visiones con tonos muy diferentes. Donde uno es más visceral y dañino, el otro tira de razón e intelecto puro. En su contraste, las dos forman un dúo que, a un servidor, le parece inseparable y muy recomendable. | ★★ |

    Gonzalo Hernández
    Enviado especial al Festival de Cannes 2014


    Ficha técnica
    Suiza. Alemania. Francia. 2014. Título original: Clouds of Sils Maria. Director: Olivier Assayas. Guión: Olivier Assayas. Intérpretes: Juliette Binoche, Kristen Stewart, Chloe Grace Moretz, Lars Eidinger, Johnny Flynn, Angela Winkler, Hanns Zischler, Nora von Waldstätten, Brady Corbet. Fotografía: Yorick Le Saux. Montaje: Marion Monnier. Productoras: CG Cinéma, Pallas Film, CAB Productions, Vortex Sutra, arte France Cinéma, ZDF/Arte, Orange Studio, Radio Télévision Suisse. Fecha de estreno oficial: 23 de Mayo 2014. Francia (Festival Internacional de Cine de Cannes).


    Póster Sils Maria, Olivier Assayas
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