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    Recap | Hannibal (2x12)

    Hannibal (2x12)

    De locos

    críticas de Tome-wan (2x12) | Hannibal (Temporada 2)

    NBC | EEUU, 2014. Director: Michael Rymer. Guión: Chris Brancato & Bryan Fuller & Scott Nimerfro. Creador: Bryan Fuller. Reparto: Hugh Dancy, Mads Mikkelsen, Laurence Fishburne, Katharine Isabelle, Michael Pitt, Daniel Kash, Gillian Anderson. Fotografía: James Hawkison. Música: Brian Reitzell.

    Will revela a Hannibal que Mason planea matarle. Jack necesita pruebas para arrestar al doctor. Bedelia Du Maurier regresa con una sorprendente confesión.



    Quizá el entusiasmo despertado por esta estupenda temporada hacía que uno se esperara demasiado, pero este Tome-wan, penúltimo episodio de la segunda tanda de Hannibal, ha resultado algo cargante y excesivo. Cargante porque Bryan Fuller y sus guionistas han convocado en demasía algunos de los aspectos menos brillantes de la serie y porque se nota que la acción está deliberadamente alargada para cerrar el episodio de la manera en que se cierra. En algunas de las reseñas de la primera temporada, este crítico atacaba la artificialidad de unos diálogos a veces muy relamidos, dichos además con una cadencia casi molesta por Hugh Dancy. Los guionistas han trabajado mejor ese aspecto de la serie en los nuevos episodios, de manera que las reflexiones sobre los grandes temas eran interesantes y plausibles, acordes al ánimo de los protagonistas. Desde que Will salió de la cárcel, las sesiones de terapia con el caníbal han sido escenario de este tipo de charlas, pero en este episodio, quizá porque se le dedicó más tiempo de lo normal, la conversación ha estado excesivamente “escrita”, en el sentido de que es difícil imaginar que tales reflexiones salieran de los personajes de forma natural, un juego de réplica y contrarréplica lleno de referencias a Grecia, a Dios, y al aislamiento. El sistema de primeros planos que usa Michael Rymer no ayuda, ya que la pretendida intimidad pone distancia a la soltura de una charla.

    Además, en este punto es un fallo de los responsables de la serie el querer seguir jugando con la idea de que Will puede estar influido por el doctor, aunque sepamos que Jack y él esperan el momento adecuado para capturarlo. La utilidad de los Verger era presentar esa trama como una posibilidad sólida, al implicar a Will emocionalmente con Margot y hacer que Hannibal despreciara a Mason por ser grosero. El rico heredero comienza el capítulo con una divertida sesión de terapia donde acuchilla el sillón del caníbal, para luego enviar a sus secuaces a capturarlo –un momento tan dinámico como humorístico– y después tratar de alimentar a sus cerdos con él. Will, por supuesto, tiene otros planes, y recibe un conveniente golpe en la cabeza que deja gran parte del momento en off tras liberar al doctor. ¿Lo quiere matar con sus propias manos? ¿Quieres que sea detenido en lugar de asesinado? El exceso vuelve a adueñarse del final de esta trama, donde Hannibal hace lo que sabíamos que iba a hacer: droga a Mason hasta conducirle a un estado de tal euforia que decide, sí, cortarse la cara salvajemente con el cuchillo de Papá. La variación de esta versión televisiva de la historia es que Mason se corta en casa de Will y alimenta a sus perros con su carne, además de probar su propia nariz. La oscuridad es la mejor amiga de la serie para poder mostrar este demencial momento, con Will y Hannibal de exasperantemente tranquilos testigos y Mason de embriagado sujeto. El remate del momento es que Hannibal le parte el cuello sin llegar a matarlo. Entendiendo la fuerza narrativa del momento, que convierte a Mason en un indefenso monstruo al cuidado de su hermana, recordemos mutilada por orden del dueño de los cerdos, se nos pide creer algo demasiado difícil de creer solo porque sirve un propósito argumental.

    Hannibal (2x12)

    Esto se une de forma paralela a la vuelta de la doctora Bedelia Du Maurier, que accede a contar su historia tras haber firmado una inmunidad. Una jugada inteligente porque resulta que ella fue la que mató a su paciente, aunque en defensa propia. Hannibal creó una situación similar a la que hizo con Will y Randall Tier, y así tener a la psiquiatra en deuda. La charla, donde Gillian Anderson sigue sin oxigenar su constreñido registro, es reveladora en tanto que poner de relieve la superioridad del caníbal. Atraparlo será (im)posible, ya que pone trampas allá por donde va. Jack está escuchando esta conversación, y quizá eso le lleve a cenar con Lecter horas más tarde. En esta cena, donde se sirve un plato ucraniano que convenientemente apodan “la eterna persecución”, el agente Crawford tiende (o trata de tender) una trampa para el Destripador de Chesapeake, su amigo y secreto castigador. Una trampa que el doctor se huele, y es que cierra el capítulo hablando de exponerse al fin ante el jefe de la unidad de Ciencia del Comportamiento del FBI. Recordemos la pelea que abrió la temporada, y que volveremos a ver en pantalla, o al menos su desenlace, en unos días. La ausencia de Alana y de Freddie Lounds añade más dilatación del momento a un capítulo notable pero algo errático, empeñados como están los responsables en cerrar, esperemos por el momento y no definitivamente, la trama de los Verger y despejar el camino para resolver el cuadrilátero de amistades, manipulaciones, traiciones y muerte de Will, Hannibal, Jack y Alana. | ★★★ |

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

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