Cine a ritmo de jazz
Crónica de la segunda jornada de la 59ª edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid
Inmersión completa en el festival, primeras ojeras que empiezan a vislumbrarse entre los peatones que madrugadores se acercan venciendo a Morfeo hasta el Teatro Calderón. Por lo menos no hace frío, dice uno, y tiene razón. Gracias cambio climático. Este verano que está durando más de la cuenta deja opción de manga corta y terracita. Porque solo así se luce bien el perfil intelectual que todos tenemos oculto y algunos parecen llevar tatuado, ya saben: tabaco de liar, cañita recién puesta (susceptible de cambio por un cortado dependiendo de la hora) y la guía de programación del festival apropiadamente subrayada. La magia que hace que durante una semana todo el mundo haga cola y hable de una película que el resto del año permanecería invisible. Y ahora tiremos de tópicos, porque los señores programadores no son tontos, y digamos que para empezar el primer domingo sin que nadie se duerma en la butaca con la resaca del día anterior es mejor una cinta americana que un drama kazajo. Objetivo cumplido por la primera proyección del día, la excelente Whiplash. ¿El resto? La croata Kauboji, las francesas Marie Heurtin y Diplomatie, y la australiana Galore. Vamos con las reseñas.