Melancolía de un contexto bélico convertida en catarsis de una vida entera
Crítica ★★★★★ de En este rincón del mundo (Kono sekai no katasumi ni, この世界の片隅に, Sunao Katabuchi, 2016).
A estas alturas muchos todavía asocian el cine de animación con historias para niños, dibujos que cobran vida para encarnar muñecos, monstruos, mitos y otros seres fantásticos. Suelen ser un valor seguro para los padres que quieren desconectar durante hora y media de su deber educativo y ceder la batuta a los encargados de una industria que, contando así con un público doble, triple o cuádruple del habitual, lanza regularmente este tipo de películas, aprovechando la mercadotecnia y el espíritu de franquicia que marcan los actuales
blockbusters. Algunos hablan a veces de la crisis de un modelo pero los estrenos de animación casi siempre se salvan, porque nunca pierden de vista sus espectadores potenciales, cuya asistencia cubre con creces su elevado coste de producción. Empero esto último supone que las obras de este “género” que huyen de esta pauta son todavía más marginales que las protagonizadas por actores de carne y hueso. En otras palabras el cine independiente a secas siempre tendrá un seguimiento fiel, pero el cine independiente de animación es un producto de alto riesgo. Implica casi siempre años de dedicación con un destino en salas incierto, fuera de los certámenes especializados, si no intervienen distribuidoras aventuradas que recogen y difunden estos filmes con una campaña que, para tener ciertas perspectivas de éxito, por lo dicho hasta ahora requiere salirse de la norma. Esto es lo que ha hecho Selecta Visión con el estreno de
En este rincón del mundo, adaptación de un manga nada menos que sobre la tragedia de Hiroshima, llevándola a nuestra cartelera de forma reducida pero singularizada, incluyendo el detalle tan simple como inédito de entregar un folleto ilustrado a cada espectador que acude a verla.
En dicho cuaderno se nos resume el proceso de realización de esta película, con el dato significativo del récord de recaudación nacional en
crowdfunding, lo cual muestra cuanta gente está dispuesta a apoyar estas cintas sobre todo si es consciente de su potencial desde el inicio del proceso; se incluyen comentarios sobre su trascendencia, llevando a cabo una analogía con otros acontecimientos trágicos que han marcado al país nipón y esbozando un mensaje de esperanza patriótica; y sobre todo se inserta un largo texto explicativo a cargo del crítico Ryûsuke Hikawa, aunque en lugar de hablar de la película que nos ocupa, el mismo se explaya sobre el anterior filme de su director y guionista Sunao Katabuchi,
Mai Mai Miracle (Mai Mai Shinko to Sennen no Maho, 2009). Es un paralelismo común en todo comentario de una filmografía, pero aquí no es tan oportuno si no es para efectuar por nuestra cuenta una contraposición entre las dos cintas en el fondo y la forma. En el primer nivel, ambas tratan a priori de lo que le cuesta crecer a una niña ante los duros obstáculos que debe afrontar, impropios de su edad. Sin embargo, mientras que en el anterior relato estos conflictos aparecían de forma esporádica, imprimiendo un tono algo errático a una narración mucho más enfocada hacia la nostalgia infantil,
En este rincón del mundo se enmarca como decíamos en plena Segunda Guerra Mundial, arrancando el metraje en 1933 y concluyendo poco después de lanzada la bomba atómica. No estamos por tanto ante un recuento circunstancial, sino ante la radiografía de más de una década del sufrimiento que tuvo que padecer la población civil ante las privaciones bélicas y sus efectos directos, aun centrándose en las experiencias de una mujer concreta, de nombre Suzu (con la voz en la versión original de Rena Nōnen).