Edición de A contracorriente Films. Máster restaurado & nuevo tránsfer digital por StudioCanal.
Audio: DTS HD 2.0 Mono.
Imagen: 4/3 – 1.37:1. 1080p.
La productora británica Ealing Studios realizó entre los años 1947 a 1957 una serie de comedias que a día de hoy constituyen todo un ciclo mítico del cine clásico inglés. Recordadas y admiradas, estas dieciséis películas (diecisiete según las fuentes que consideran
Davy, dirigida por Michael Relph en 1958, la última de ellas) tienen en común su forma de abordar el sentido del humor de una manera amable pero jamás exenta de cierta ironía al mostrar la forma de ser de los habitantes de las islas y su peculiar idiosincrasia, siempre teñidas de una melancólica añoranza por un tiempo pasado arrollado por un presente que deja atrás un estilo de vida más humano anclado en la tradición. Producidas por Michael Balcon y con un equipo técnico, entre los que comenzaron a brillar directores como Alexander Mackendrick y Charles Crichton, y otro artístico, con figuras como Alec Guinness y Stanley Holloway, que se repetían de una película a otra ayudaron a consolidar un estilo elegante y tradicional que, sumado a la originalidad de sus guiones, conformaron una manera única y característica de abordar el género de la comedia.
Ocho sentencias de muerte (
Kind Hearts and Coronets, 1949), dirigida por Robert Hamer, supuso uno de sus primeros éxitos importantes, pese a que en un principio Balcon no estaba muy convencido de la conveniencia de un libreto a todas luces vitriólico basado en una novela de Roy Horniman (
Israel Rank: The Autobiography of a Criminal, 1907) muy influida por la obra de Oscar Wilde.
La noche antes de su ejecución pública, en la celda en la que se halla confinado, el joven Louis Mazzini escribe sus memorias. Con una tranquilidad impropia de su situación, vestido con un elegante batín y dando muestras de unos exquisitos modales, Louis es el reflejo perfecto de la clase a la que pertenece, un noble de alta cuna que espera con dignidad la hora de su muerte. El mismo verdugo que lo ejecutará se muestra orgulloso de su tarea: ahorcará, como manda la tradición, a un duque con una soga de seda, lo que será tal vez el fin de su carrera pues ya no podrá volver, como confiesa al director de la prisión, a usar una cuerda de cáñamo. Observa a su futura víctima desde la mirilla de la puerta del calabozo y Hamer introduce un plano de la nuca de Louis, ante lo cual el verdugo asiente como si diera por buenas las medidas que ha tomado para su tarea. Así queda dibujado el tono de humor negro que dominará toda la película. Louis está sentado ante los papeles donde está detallando su vida y de manera sutil se nos sumerge en un largo flashback, la historia de Louis desde su nacimiento al momento actual. La voz en off del protagonista nos acompañará en una travesía que ya en su inicio nos muestra por qué su destino estará marcado por la venganza y el odio a los de su propia clase. Su madre era un miembro de los D’Ascoyne, familia de rancio abolengo de la cual es repudiada al casarse con un cantante de ópera italiano de pobres recursos. Al morir este, ella buscará reconciliarse con sus familiares, pero estos la rechazan sin miramientos. Así, el niño Louis crecerá obsesionado por la genealogía y el puesto que le corresponde en el árbol de sucesión. Los sufrimientos de su madre por subsistir y los esfuerzos de esta para que no olvide su origen noble lo harán vivir en un sueño de grandeza del que se verá privado al tener que ganarse el pan trabajando como dependiente en una tienda de ropa femenina. Jamás un posible heredero de un título nobiliario se vio sometido a tal humillación. La negativa familiar a que su madre sea enterrada en el castillo de Chalfont, el hogar ancestral de los D’Ascoyne según su deseo confesado a Louis en el lecho de muerte, hará germinar la semilla criminal en el corazón de este. Fantasea con la muerte de todos los miembros de la familia que lo anteceden en la línea sucesoria, y en ocasiones las esquelas necrológicas de los periódicos que no deja jamás de consultar le dan una buena noticia: poco a poco se ve más cerca de su herencia mientras va tachando los nombres que le anteceden en el árbol genealógico. El hecho de ser repudiado entre risas por la joven de la que se ha enamorado debido a su pobreza será la gota final que colmará su vaso repleto de sed de venganza. Hay ocho personas entre el ducado y él, y las eliminará a todas una por una hasta recuperar lo que le pertenece. Con una paciencia y frialdad estremecedoras Louis pondrá en marcha su plan.