La historia siempre se repite
Crónica de la quinta jornada de la 66ª edición de la Berlinale.
Llegados al ecuador del certamen berlinés, ya tenemos un puñado de nombres que suenan para el palmarés final que tendrán que decidir Meryl Streep, Colin Firth y Alba Rohrwacher, entre otros. Puede que la película que mejores sensaciones haya dejado a día de hoy sea L’avenir, de Mia Hansen-Love. Su retrato certero de los vaivenes en la vida de la intelectual Nathalie es la obra más madura y redonda de la directora francesa hasta la fecha, y tanto ella como su protagonista, Isabelle Huppert, están en todas las quinielas para alzarse con los grandes premios. Gianfranco Rosi no se lo pondrá fácil, y su documental Fuocoammare sobre la tragedia de Lampedusa también tiene todos los números para llevarse alguna mención. Puede que su planteamiento despierte algunas dudas, pero dejar pasar la oportunidad de premiar a un documental que agita la conciencia europea sobre uno de los dramas humanitarios actuales se antoja harto complicado. ¿El resto? Un buen puñado de películas correctas plagadas de buenas intenciones pero que, de un modo u otro, se quedan a medias. La valentía de Anne Zohra Berrached a la hora de tratar el tema del aborto en 24 Wochen podría verse recompensada de algún modo, aunque bien es cierto que ha gustado más a la prensa local que a la internacional. Denis Côté podría conformarse con el premio a mejor guión por su notable Boris sans Béatrice, aunque también suenan fuerte Céline Sciamma y André Techiné por Quand on a 17 ans. Es justo en esta película donde encontramos las interpretaciones masculinas más aplaudidas en lo que llevamos de festival. Los jóvenes actores Kacey Mottet Klein y Corentin Fila verían justamente reconocido su excelente trabajo compartiendo el premio. La tibieza con la que se recibió lo último de Ivo M. Ferreira, Cartas da guerra, no auguran nada bueno, aunque podría arañar la mención a la contribución artística por su fotografía o recibir el Oso de Plata Alfred Bauer, que reconoce cada año una película que abre nuevas perspectivas en el arte cinematográfico. Y luego está Hedi, que nos cuenta una historia que ya hemos visto en otras ocasiones, pero cuya corrección y buen hacer la colocan como la tapada de este año.
Hoy tres nuevos largometrajes se han sumado a la carrera por los grandes premios. Denis Tanović vuelve a la Berlinale con Mort à Sarajevo, una fábula política que ha levantado aplausos en su pase de prensa. Alone in Berlin, de Vincent Perez, reúne en su reparto a dos estrellas como Brendan Gleeson y Emma Thompson, pero el resultado de este drama histórico nazi es bastante convencional y decepcionante. Por último, la única película China en competición, Crosscurrent, languidece entre lo romántico y lo espiritual en sus cerca de dos horas de duración. Pero todavía es pronto para echar las campanas al vuelo. Quedan por ver grandes nombres en la sección oficial (Lav Díaz, Thomas Vinterberg) y otros que nos pueden sorprender (Rafi Pitts, Tomasz Wasilewski).