MÁS ESTRELLAS QUE EN EL OLIMPO
Furia de Titanes (Clash of the Titans, Desmond Davis, 1981)
La memoria cinéfila de todo seguidor del cine fantástico está forjada por inolvidables escenas donde la fantasía se hace realidad gracias a la magia del séptimo arte. Los efectos especiales, hoy tan dependientes de las últimas tecnologías informáticas, han conseguido desde los tiempos de La Luna a un metro (1898) de George Méliès, que el espectador se vea transportado a mundos o situaciones imposibles. Uno de los mayores maestros en convertir estos sueños en realidad fue, sin duda, Ray Harryhausen. Sus aportaciones con la técnica del stop motion en películas tan inolvidables como Simbad y la princesa (1958), La Isla Misteriosa (1961), Jason y los Argonautas (1963) o Hace un millón de años (1966) han marcado un antes y un después en la historia de los efectos especiales. Hoy revisamos su último trabajo: Furia de Titanes (1981), que contiene algunas de sus más celebradas creaciones.