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    Heroes Reborn

    Un regreso a medio gas

    crítica de Heroes Reborn.

    NBC | Miniserie de 13 capítulos | EE.UU, 2015, 2016. Creador: Tim Kring. Directores: Allan Arkush, Greg Beeman, Gideon Raff, Jeff Woolnough, Larysa Kondracki, Jon Jones, Matt Shakman. Guionistas: Tim Kring, Peter Elkoff, Holly Harold, Seamus Kevin Fahey, Nevin Densham, Joey Falco, Sharon Hoffman, Adam Lash, Raven Metzner, Marisha Mukerjee, Cori Uchida, Zach Craley. Reparto: Zachary Levi, Robbie Kay, Ryan Guzman, Henry Zebrowski, Jack Coleman, Kiki Sukezane, Rya Kihlstedt, Danika Yarosh, Gatlin Green, Judith Shekoni, Toru Uchikado, Krista Bridges, Aislinn Paul, Clé Bennett, Eve Harlow, Nazneen Contractor, Hiro Kanagawa, Lucius Hoyos, Michael Therriault, Pruitt Taylor Vince, Jimmy Jean-Louis, Sendhil Ramamurthy, Greg Grunberg, Carlos Lacamara, Francesca Eastwood, Dylan Bruce, Richie Lawrence, Noah Gray-Cabey, Nesta Cooper, Jake Manley, Masi Oka, Marianne Farley, Cristine Rose. Productoras: Tailwind Productions / Imperative Entertainment / Universal Television. Fotografía: Alan Caso, Glen Keenan, Itai Ne'eman, Anette Haellmigk. Música: Lisa Coleman & Wendy Melvoin.

    Febrero de 2014, Olimpiadas de Invierno. En medio de una retransmisión televisiva, un simple anuncio de 30 segundos daba la noticia: Héroes (2006-2010) volvía a la televisión cuatro años después de su (comprensible si se miran audiencias y presupuesto, todo hay que decirlo) cancelación. Los fans recibían la buena nueva con la mayor de las ilusiones, y los menos entusiastas con escepticismo, ya que esos 13 capítulos que ahora se aprobaban quizá hubieran funcionado mejor como quinta temporada, y no como esta “décima” –según palabras del propio creador, Tim Kring– que nos lleva adelante en el tiempo como si la historia se hubiera seguido desarrollando. Vista ya la temporada, finalmente una miniserie forzosa porque la recepción ha sido más bien tibia, muchos desearán que se hubiese quedado el proyecto en nada. Kring ha desempolvado el universo de Héroes con ánimo arrollador e ímpetu de renovación, de ahí que recupere hasta ocho personajes de la serie original y mate a la mitad (aunque dos de ellos mueren de tal forma que quizá hubiera podido resultar que no estaban muertos en la hipotética segunda temporada), y use de manera algo deficiente a varios de ellos. Para el nostálgico es una pena, y para el nuevo seguidor puede resultar desconcertante.

    La historia aquí recogida nos lleva a junio de 2015, cumpliéndose el primer aniversario de una catástrofe en la que murió muchísima gente, y que el mundo entero cree fue obra de Mohinder Suresh y un grupo de gente con poderes. En una trama retorcida y cuyas piezas no terminaremos de conectar hasta el final del camino, tenemos un nuevo conjunto de personas con poderes y una presencia conocida para anclar la narración y ser nuestro guía en el nuevo universo: Noah Bennet (el estupendo Jack Coleman), tocado por la desgracia y misteriosamente llamado a investigar el traumático evento. Éste y otros muchos ejemplos sirven para ejemplificar que Kring sigue siendo un buen narrador y profundo conocedor de los recovecos que puede contener un relato, sobre todo si uno está dispuesto a rebuscar en los pliegues convocando múltiples perspectivas del mismo hecho. Casi una veintena de personajes tienen su importancia en Heroes Reborn, y eso sin contar a aquellos a los que se alude pero nunca vemos. La apuesta coral sigue funcionando, aunque el interés de varias de estas criaturas esté peor regulado, problema quizá del tiempo disponible. Como también ha fallado el presupuesto, prueba quizá de que la cadena estaba amortiguando un posible fracaso. De rodar en Estados Unidos se pasó a Canadá, y sorprende que los efectos especiales sean mucho peores en este 2015 que los de 2006, cuando una de las mejores cosas de la serie madre era el enfoque realista del uso de los poderes. Unido esto a un elenco de nuevos fichajes que no cumple demasiado –con Robbie Kay (Tommy) y Judith Shekoni (Joanne), ésta además con nula química con Zachary Levy, como peores casos–, es como contemplar en pantalla una apuesta hecha sin mucha fe. Lo cual es una pena, porque la marca no merece tal tratamiento.

    por Anónimo
    enero 25, 2016

    Crítica en serie | Heroes Reborn

    por Anónimo | enero 25, 2016
    Show me a hero

    La cara humana de la política local

    crítica a Show me a hero (2015).

    HBO | Miniserie de 6 capítulos | EE.UU, 2015. Dirección: Paul Haggis. Guionistas: William F. Zorzi, David Simon, basados en el libro de Lisa Belkin. Reparto: Oscar Isaac, Carla Quevedo, Natalie Paul, Ilfenesh Hadera, LaTanya Richardson Jackson, Josh Salatin, Alfred Molina, Peter Riegert, Michael Stahl-David, Danny Mastrogiorgio, Saverio Guerra, Jim Bracchitta, Catherine Keener, Laura Gómez, Bob Balaban, Jon Bernthal, Stephen Gevedon, Dominique Fishback, Winona Ryder, Kyanna Simone, Jeff Lima, James Belushi, Dan Ziskie, Melanie Nichols-King, Alan Steele. Productoras: Blown Deadline Productions / Pretty Pictures / HBO Miniseries. Fotografía: Andrij Parekh. Música: Nathan Larson.

    Se requiere un talento especial para ser capaz de convertir el argumento de base de esa extraordinaria miniserie en eso, un producto de alta calidad e interés constante. Pero si alguien puede hacerlo es David Simon, superdotado narrador capaz de hacer historias corales rebosantes de humanidad para tratar sobre un tema que en realidad es muchos temas. Aquí un asunto de política local que empezó en 1987 y se selló ¡en 2007! y que sirve a Simon y William F. Zorzi –partiendo de un libro de Lisa Belkin que data de 1999 y más de una década de datos posteriores– para armar un impresionante fresco sobre el estado socio-político, armando una conclusión algo desalentadora porque todo suena dolorosamente cercano y real para haber pasado casi treinta años. A saber, la historia sigue la progresión profesional y personal de Nick Wasicsko (espléndido Oscar Isaac), el alcalde más joven de la historia en 1987, que se vio ante la dura problemática de enfrentarse no sólo a los ciudadanos sino a sus rivales políticos para llevar la justicia a la gente de Yonkers, barrio pobre de Nueva York, donde se vivieron los efectos de la construcción de 200 viviendas sociales por orden de los tribunales federales, con el fin de resolver la intencionada segregación ilegal que se había impuesto. Teniendo todos los datos y la perspectiva del tiempo, los guionistas plantean la cuestión desde el arranque y la siguen a lo largo de seis entregas que culminan de manera cortante en 1993, con un clásico montaje musical donde múltiples letreros nos indican el destino de muchos de los personajes que hemos seguido durante este viaje. Y vaya viaje.

    Hay que decir, sin embargo, pero sin que sirva para restar méritos a nadie, que Simon se subió a un tren que Zorzi llevaba armando desde 2002, y que aun así tuvo que esperar años y años para ver la luz tras su trabajo juntos en la magna The wire (2002-2008), en la que Zorzi escribió dos episodios de la cuarta y quinta temporada e hizo de sí mismo en nueve a lo largo de toda la serie. Y es pertinente nombrar The wire porque la pareja de guionistas es capaz de conjurar una sensación similar –que no repetitiva– al de uno de los seriales insignia de HBO, la misma cadena que ha apostado por un proyecto como éste por enésima vez, atrayendo a un reparto magnífico (Winona Ryder, Catherine Keener, Alfred Molina, Jim Belushi, Michael Stahl-David, Clarke Peters –colaborador fetiche de Simon–, Saverio Guerra, Bob Balaban, Jon Bernthal) y descubriendo un puñado de estupendas actrices en las figuras de Carla Quevedo (Nay), Natalie Paul (Doreen), Ilfenesh Hadera (Carmen) o Dominique Fishback (Billie). Amén del prestigio y talento del oscarizado Paul Haggis, cineasta capaz de grandeza –En el valle de Elah (In the valley of Elah, 2007)– y mediocridad –(Crash, 2004)– pero al que no se le puede negar la buena mano para las narraciones corales y los aspectos más emotivos de una historia. Mejor director que guionista, Haggis resuelve su labor con brillantez y humildad, sin alardes innecesarios para transmitir algo más que lo se requiere: una sensación de humanidad y credibilidad constante, y una economía visual que ahorre verbalizar obviedades.

    por Anónimo
    septiembre 09, 2015

    Crítica en serie | Show me a hero

    por Anónimo | septiembre 09, 2015

    Ciencia-ficción de personajes

    crítica a Refugiados (2015).

    La Sexta, BBC | The Refugees | Miniserie de 8 capítulos | España, Reino Unido, 2015. Creadores: Ramón Campos & Gema R. Neira & Cristóbal Garrido & Adolfo Valor. Directores: David Pinillos, Elías León. Argumentistas: Ramón Campos, Gema R. Neira, Cristóbal Garrido, Adolfo Valor. Dialoguistas: Gema R. Neira, Adolfo Valor, Ramón Campos, Cristóbal Garrido, María José Rustarazo. Reparto: Natalia Tena, Will Keen, David Leon, Dafne Keen, Jonathan D. Mellor, Ken Appledorn, Charlotte Vega, Gillian Apter, Brendan Price, Benjamin Nathan-Serio, Gary Piquer, Morgan Symes, Nick Devlin, Reg Wilson. Productoras: Bambú Producciones, Atresmedia Televisión, BBC Worldwide. Fotografía: Jacobo Martínez. Música: Federico Jusid.

    Rodeada de un bombo mediático considerable y con promesas de cambio llegaba a las pantallas españolas Refugiados, una de las mayores apuestas de la ficción de nuestro país. Una apuesta cuyos resultados han sido a la vez irregulares y estimulantes, que parecía destinada a no poder ser todo lo que se nos vendió que era, pero que demuestra que existe la capacidad y talento para hacer cosas diferentes. Esta miniserie, creada por Ramón Campos, Gema R. Neira, Cristóbal Garrido y Adolfo Valor, fue anunciada enfatizando sus aspectos de ciencia-ficción, aunque el posterior desarrollo ha sido más el de un drama de personajes. La interesante premisa, el viaje en el tiempo de un gigantesco grupo de personas para escapar de un virus mortal en 2064, se ha vivido a través de las consecuencias de este suceso en un pequeño pueblo, y más específicamente en dos familias y algunos hombres del lugar (dos policías y el dueño de un tienda de armas). Una de esas familias, formada por Sam, Emma y la joven Annie, ha sido la fuente de la mayoría de las tramas. En medio de la noche, el misterioso Álex llega a su puerta, enviado por la Annie de 2064 para evitar un suceso traumático. Aunque cualquiera sabe, como pura matemática de la ciencia-ficción en particular y la televisión en general, que no se puede cambiar el pasado sin consecuencias, y las de su intervención serán rotundas. Si Refugiados es un producto tan especial es porque es una co-producción entre Atresmedia y la BBC, hecha más que nada para poder sacar estructuralmente adelante una idea tan arriesgada para nuestra industria. De los ingleses hemos heredado el idioma, parte del reparto y la duración (50 minutos por entrega frente a los 70/90 de nuestro país), y se diría que los creadores han trabajado con gran libertad porque la miniserie está repleta de hallazgos de guión que escasean en la producción propia, como el uso de las elipsis o las acciones fuera de campo para hacer avanzar la trama.

    Rodada en España y con equipo técnico patrio, Refugiados empieza con mucha garra y personalidad, con un doble episodio (decisión enteramente de la cadena) que aúna tensión, misterio y una ambientación de primera. Los múltiples enigmas que su argumento despertaban, así como las esquivas intenciones de los refugiados, crearon unas expectativas que en perspectiva han quedado algo infundadas. Y es que pasados unos capítulos lo macro se hizo micro y todo se encalló en una fórmula de repetición (el discurso de Óscar de Ellos contra Nosotros, la enemistad de los padres de Sophie contra Christian) y se tomó una decisión muy discutible al convertir el drama en casa de la familia protagonista en un triángulo amoroso de trágicas consecuencias. Al final reinaba una cierta indefinición argumental, y la jugosa premisa ha quedado desaprovechada. Se comienza documentando con fuerza las circunstancias y consecuencias de un acontecimiento así, la llegada súbita y masiva de millones de personas del futuro, pero siete semanas después quedan demasiadas preguntas en el aire y subtramas desatendidas como para quedar satisfecho, como para no pensar que hay otra historia (mejor) que podría haberse contado. La abundancia de parches (una madre muere y otra la sustituye) y puntos suspensivos hacen mella en la calidad global del proyecto, y es una pena que se diluya un punto de partida tan prometedor por no administrar mejor el tiempo y no equilibrar las subtramas.

    por Anónimo
    junio 18, 2015

    Crítica en serie | Refugiados

    por Anónimo | junio 18, 2015
    The Casual Vacancy

    De puertas para fuera

    crítica a Una vacante imprevista

    BBC, HBO | Miniserie de 3 capítulos | Reino Unido, 2015, The Casual Vacancy. Dirección: Jonny Campbell. Guión: Sarah Phelps, basada en la novela homónima de J.K. Rowling. Reparto: Michael Gambon, Julia McKenzie, Abigail Lawrie, Joe Hurst, Brian Vernel, Rory Kinnear, Keeley Forsyth, Rufus Jones, Keeley Hawes, Lolita Chakrabarti, Monica Dolan, Simon McBurney, Richard Glover, Marie Critchley, Michelle Austin. Productora: Brontë Film and TV. Fotografía: Tony Slater Ling. Música: Solomon Grey.

    Apenas tres años ha tardado el engranaje del mundo del espectáculo en volver a adaptar una obra de la escritora J.K. Rowling, madre del fenómeno superventas Harry Potter. En 2012 publicó la novela que da base a ésta algo decepcionante miniserie, que ha contado con la supervisión de la mujer en su faceta de productora. Rodada el verano pasado, llega a nuestras pantallas Una vacante imprevista, co-producción de la BBC y HBO que se ha emitido primero en Reino Unido. Al canal estrella de cable de Estados Unidos llegará el 29 de abril. Nos encontramos con casi 180 minutos de metraje, dividos en tres partes, para una obra de más de 600 páginas, lo que ha obligado a la guionista Sarah Phelps a condensar elementos, eliminar subtramas y quedarse con lo que ha considerado esencial. Pero también, y esto es lo más sorprendente, se han eliminado personajes importantes, se han inventado parentescos y cambiado la personalidad y destino de otros tantos. Esto llama poderosamente la atención a cualquier lector, pero la miniserie, como cualquier adaptación de un formato previo (libro, cine, teatro, etc) debería ser valorada como una entidad independiente, como una historia que nunca hemos oído (o leído).

    Una historia que comienza con la decisión que debe tomar el consejo parroquial de un pequeño pueblo inglés sobre qué hacer con su zona más conflictiva, un grupo de viviendas lleno de drogas y pobreza. Cuando uno de los mayores defensores de mantener Los Prados, Barry Fairbrother, muere súbitamente, se abre un puesto en el consejo que desencadena una batalla local de posturas enfrentadas. Surge así un proceso que expondrá lo peor de los personajes y dejará sus miserias al descubierto. Directa o indirectamente, porque la historia es lo suficientemente amplia como para tener distintos personajes en las áreas afectadas por esta crucial decisión, así que la intención es mostrarnos múltiples perspectivas. Una vacante imprevista es eficaz como mosaico de personajes cruzados porque entendemos los problemas que cada uno tiene, pero también es insuficiente para el tiempo del que dispone. Tres entregas no son suficientes si se están observando hasta siete núcleos familiares de varios miembros, cuando existe un intento de análisis penetrante de las cosas más vergonzosas que cada familia tiene, y que tratan de ocultar de cara al exterior. Convocadas prácticamente todas las edades, queda más bien un recorrido superficial por una serie de elementos que hemos visto ya en otras ocasiones.

    por Anónimo
    marzo 07, 2015

    Crítica en serie | Una vacante imprevista

    por Anónimo | marzo 07, 2015
    Olive Kitteridge. Imagen promocional.

    “Oh, por el amor de Dios”, dijo Olive mientras ponía los ojos en blanco

    crítica a Olive Kitteridge (2014).

    HBO | Miniserie de 4 capítulos | EE.UU, 2014. Dirección: Lisa Cholodenko. Guión: Jane Anderson, basada en la novela homónima de Elizabeth Strout. Reparto: Frances McDormand, Richard Jenkins, Martha Wainwright, Ann Dowd, Ken Chesseman, John Gallagher Jr., Peter Mullan, Devin Druid, Zoe Kazan, Jesse Plemons, Rosemarie DeWitt, Bill Murray. Productora: Play Tone / As Is / HBO Miniseries. Fotografía: Frederick Elmess. Música: Carter Burwell.

    Mientras promocionaban esta magnífica miniserie, sus responsables dijeron que dudaron si HBO estaría interesada en comprar un formato así, ya que no había sexo, sangre ni nada que los pudiera calificar de osados o atrevidos por levantar esta adaptación del Premio Pulitzer de Elisabeth Strout. Vista Olive Kitteridge, está claro que su lugar era HBO. La conocida apuesta de la cadena por invertir en que sus series luzcan como cine la distancia de otras cadenas de premium cable, y la libertad de ese tipo de ente es el lugar ideal para conjurar el complicadísimo tono, tan complejo como lo es la vida. Aunque la cadena también se merece un tirón de orejas por el maltrato en la emisión de sus cuatro partes (“Pharmacy”, “Incoming tide”, “A different road”, “Security”), relegadas al 2 y 3 de noviembre, domingo y lunes. Su primera miniserie desde la notable Mildred Pierce (2011) y recibe un trato tan cargado de desdén. Toda una pena. Con una protagonista deprimida y pasivo-agresiva, cuyo humor contagia estos 233 minutos de televisión, se erige como un producto estupendo y muy particular.

    Afortunadamente, el espectador sin HBO puede elegir cómo consumir Olive Kitteridge, de manera que la narrativa elegida (cubrir 25 años en la vida de una profesora de Maine) puede funcionar como debe, dejando que sea el paso de tiempo el que marque los ritmos de esta historia. Una historia que se abre mal, con la sobada idea de comenzar con una breve escena del futuro para dejar al espectador intrigado, y que puede parecer insignificante a muchos, pero que en realidad está hablando, con desbordante humanidad, de todos los temas importantes. Eso la hace puro HBO. El grandioso talento de la dramaturga Jane Anderson para trasladar el libro a la página de guión y la dirección de Lisa Cholodenko, sensible y madura, se han puesto al servicio del gran placer de Olive Kitteridge: el inconmensurable trabajo de la extraordinaria Frances McDormand, verdadera impulsora del proyecto desde hace años y cuerpo y alma de Olive. Y se entiende que le atrajera el personaje, pues la protagonista es interesantísima, todo un bombón para una actriz que siempre ha reivindicado la necesidad de tener personajes femeninos complejos en nuestras pantallas. Solo basta recordar su gran discurso de aceptación del Óscar cuando ganó por Fargo (Joel Coen, 1996). Junto a McDormand, un reparto perfecto y muy variado para dar vida a la fauna de personajes que cruzan sus vidas con la señora Kitteridge a lo largo de este cuarto de siglo. A su lado, otro actor estupendo y, como la propia McDormand, capaz de insuflar vida a cualquier rol: Richard Jenkins. Y es que el matrimonio entre Olive y Henry está trenzado con tanto mimo y detalle que verlo suceder es todo un espectáculo. Las interacciones, peleas, personalidades contrastadas y química visible conforman una relación absolutamente creíble, a veces difícil de ver pero en el fondo muy humana. Un trabajo, el de humanizar los dramas de sus personajes, que todo el reparto cumple sin tacha. Sin embargo, merecen ser destacadas las memorables composiciones de Cory Michael Smith y Bill Murray, que con apenas media docena de escenas se graban en la memoria.

    por Anónimo
    noviembre 17, 2014

    Crítica en serie | Olive Kitteridge

    por Anónimo | noviembre 17, 2014

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