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    La Aventura
    La Aventura

    Edición de La Aventura. Máster restaurado por Spirit Datacine a partir de una copia en positivo de 35mm.
    Audio: DTS 2.0 Mono a partir de una copia en magnético de 35mm.
    Imagen: 1.33:1. 1080p.

    “Soy Abraham Lincoln, sin más”, comienza su discurso como representante político del pequeño pueblo de New Salem, Illinois, en los Estados Unidos de 1832, un joven de gestos tímidos que lo primero que hace, antes de comenzar a hablar, es introducir sus manos en los bolsillos del pantalón, un hombre común pero con pensamientos y convicciones firmes según nos va mostrando el desgranar de sus palabras. Ideas elevadas de libertad e igualdad expresadas de manera sencilla en un plano medio frontal con un leve contrapicado muy sutil que pone al espectador ante Lincoln como si estuviera allí, escuchando su discurso con cercanía pero también con veneración. Un contraplano mostrando a una niña y a un niño, el futuro de la nación, que asienten y sonríen con lo que ese joven simpático les cuenta les sirve a Lamar Trotti, guionista, y John Ford, director, para reforzar las nociones de inocencia y pureza que subyacen en el mensaje de Abe. Porque en esta fantástica película de Ford, El joven Lincoln (Young Mr. Lincoln, 1939), aquel que con el tiempo se convertirá en el presidente de la nación será más Abe que el señor Lincoln del título original. Ya desde los títulos de crédito se juega con estas representaciones de los grandes valores con la utilización de la canción Glory, Glory, Aleluya, con fuertes referencias a la libertad como principio fundamental de un país que tenía reciente su independencia del Reino de Gran Bretaña. Y al mismo tiempo con la sencillez reflejada en el poema de Rosemary Benét que da fin a esta introducción en el que leemos las palabras de la madre de Lincoln dirigidas a su hijo. Patria, madre (como representación de la familia bajo el código fordiano) y libertad son los grandes conceptos que sustentan el credo de esta joven nación que tendrá en Abraham Lincoln a uno de su más míticos líderes. Apenas cinco minutos de metraje y en nuestra mente todo este aluvión ideológico está ya más que claro y comprendido.

    Las bucólicas imágenes de Abe en el campo, tumbado sobre la hierba al pie de un árbol, leyendo un libro de leyes nos transmiten a través del contacto y la identificación con la naturaleza las mentadas sencillez y pureza que son un espejo del carácter del protagonista. En todo momento El joven Lincoln sabe fundir con una perfección modélica su contenido conceptual con una narrativa fluida y elegante. También el uso de la música ayudará a remarcar los sentimientos creando el estado determinado a cada tramo del filme preparando el camino al espectador, abriendo sus emociones a lo que las imágenes colmarán. Así en el paseo de Abe con su enamorada Ann Rutledge por la ribera del río, donde la música sentimental compuesta por Alfred Newman para esa secuencia acompañará su conversación de sueños de futuro y amor incipiente con gran emotividad. O más oscura cuando contemplemos junto a Abe, casi tocando su hombro con el nuestro, la tumba de Ann mientras deposita unas flores sobre ella y le habla acerca de sus dudas y temores, de qué hacer con su vida, como si la joven estuviera aún viva. El mismo río que vio nacer su idilio corre ahora cargado de trozos de hielo entre el paisaje nevado. Esa fidelidad y ese recuerdo constantes hacia las figuras no solo de Ann, el amor puro de juventud, sino también hacia su madre, el lazo familiar, serán recurrentes a lo largo de toda la película. La figura mítica también tuvo sus momentos de indecisión y dolor, pero serán superados con fuerza y convicción gracias a esos fuertes ideales son los de los propios Estados Unidos, los de cada uno de sus ciudadanos libres, construyendo la historia de una nación al estilo de Hollywood. El mismo Hollywood que apenas cinco años hubo de ser reprimido sin piedad por el contundente Código Hays por reflejar con verdadera libertad los Estados Unidos de su época.

    por José Luis Forte
    septiembre 10, 2017

    The Collection: El joven Lincoln (1939)

    por José Luis Forte | septiembre 10, 2017
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