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    Kevin Pontuti
    Kevin Pontuti
    Onere de Kevin Pontuti

    Kevin Pontuti, director del largometraje North Passage, se presenta en el panorama artístico con un proyecto ambicioso, titulado The Poetry of Penance —La poesía de la penitencia—, y compuesto por una serie de cortometrajes, fotografías y objetos destinados a la representación artística del amor, el pecado, el remordimiento y la redención en la Europa medieval. El primero de esos cortometrajes corresponde a Onere, un abstracto relato metafórico sobre la travesía penitente de una joven hacia un profundo bosque conceptual de aceptación. La primera secuencia que somos capaces de contemplar muestra a una mujer durmiendo junto a una gran carga, de aspecto antropomorfo, cubierta por unos trapos y atada con cuerdas. Esta imagen sugiere una inexorable sensación de continuidad, de extenuación y esfuerzo. Desconocemos el tiempo que la protagonista lleva arrastrando esta gran peso, pero por su estado podemos intuir que no se trata de la etapa inicial de su empresa. Un viaje de irremediable carácter iniciático, expiatorio o incriminador pues, pese a que la tarea representada exige un gran sacrificio asumido de forma voluntaria —presuntamente—, no somos capaces de discernir si dicho empeño pretende ocultar una previa acción condenable, enmendar otra lamentable, o iniciar un proceso de cambio introspectivo. El director nos aísla del contexto por completo, nos priva de cualquier dato o vestigio anterior al presente fílmico que pueda facilitar nuestra tarea exegética. Sabemos que estamos atendiendo a un capítulo trascendental en la vida de la joven, pero no llegaremos a conocer ni el pecado cometido, si es que se dio tal situación, ni tampoco las consecuencias de su determinación interrumpida. Porque una vez se desvele el contenido de ese fardo, y el espectador entienda que, en efecto, el tormentoso camino componía más un ritual penitente y compensatorio que un arrepentimiento propiamente dicho, se producirá el giro inesperado de los acontecimientos, provocado por una renuncia en el ánimo y la incapacidad de proseguir con ese viaje mutacional para el que no estaba preparada.

    por Alberto Sáez Villarino
    noviembre 17, 2016

    Crítica | Onere

    por Alberto Sáez Villarino | noviembre 17, 2016
    North Passage

    Apocalipsis externo, trauma interno

    crítica a North Passage (2014), dirigida por Kevin Pontuti. | ★★★ |

    North Passage comienza su escueto metraje reflejando la calma antes de la tormenta. Lanza al espectador a un desconcertante paraje lleno de serenidad antes de llevarnos a un presente caótico. Una familia monoparental prepara su equipación de montaña mientras las noticias hablan de un accidente a gran escala, un colapso en off (cosas del low-cost) que propicia un éxodo de la humanidad a volver a la naturaleza. El abuelo estaba preparado, y junto a un pequeño grupo y su familia, sobrevive sin tensiones. Tras pasar de paranoia esquizoide a cruda realidad, nuestros protagonistas se adaptan a su nuevo mundo. La primera parte del metraje nos da un contexto antes de centrar la cámara en la reseñable mirada de una de las hijas, nuestro interés a partir de ahora. La chica guarda un trauma que la hace impotente. Como todo Apocalipsis propicia un renacimiento interior, el destino le dará la oportunidad de enmendar su error con una situación convenientemente similar.

    El mayor riesgo de la apuesta de Kevin Pontuti, que parte de un guión de Charis Collins, urdido por ambos y Mimi French, es la idea de sostener los casi 60 minutos de metraje con apenas diálogos, confiando en el poder expresivo del reparto y las hermosas localizaciones, como creando una suerte de espiritualidad en una historia sin giros enrevesados ni sorpresas. El entendimiento entre los elementos presentes es más sensorial que de otro tipo, y la retraída mirada protagonista, femenina y adolescente, guía nuestro camino hacia su madurez. El tiempo que pasamos solos con Ella nos ayuda a comprenderla mejor, aunque la cinta se pierda a veces en una contemplación morosa del paisaje (se podría recortar su paseo con el perro) buscando una trascendencia que no llega. El recurso del momento musical que rompe la lógica de la narración es demasiado artificioso, y está tan visto que acaba resultando contraproducente.

    por Anónimo
    octubre 29, 2014

    Crítica | North Passage

    por Anónimo | octubre 29, 2014

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