TERROR SUBREPTICIO
crítica de Harmony Lessons | Uroki garmonii, Emir Baigazin, 201348º Festival de Karlovy Vary | Horizons
El abuso escolar revela lo peor de la naturaleza humana, un comportamiento desarrollado a una temprana edad que por tanto no puede explicarse racionalmente pero que surge por una necesidad inconsciente y animalesca de supervivencia y superación. Varias son las películas que en los últimos años han mostrado la cara más oscura e indignante de este censurable fenómeno, destacando por ejemplo Después de Lucía (Michel Franco, 2012), un turbio y pausado retrato sobre las penurias de una adolescente que ha perdido a su madre. Harmony Lessons (Uroki garmonii, 2013), el debut del kazajo Emir Baigazin, recuerda en algo a aquella película, pero más en la superficie y en la técnica que en los temas que verdaderamente toca. La historia se inicia efectivamente desde el punto de vista de un adolescente huérfano, sin problemas aparentes en su colegio, hasta que un suceso concreto vuelve a sus compañeros en su contra. Además, ello está narrado con una depuración similar a la de Franco, constituyendo una sorprendente muestra de madurez estilística y estética por parte de Baigazin. Sin embargo, como hemos adelantado, a partir de ahí la historia toma otros derroteros: el protagonista no sufre las vejaciones que se espera y son otros de los alumnos los que son realmente abusados, ampliándose ese tema inicial casi hasta dar lugar a una trama criminal que afecta a toda una sociedad. De hecho, esta película le da un giro a casi todos los tópicos que se han podido ir formando recientemente en torno a tal fenómeno, de tal forma que los acosadores son acosados y los personajes aparentemente fuertes acaban siendo los débiles, pero sin mostrarlo de una manera consecuente y didáctica, sino desviando la narración hacia otro tipo de horror.
por Ignacio Navarro
junio 30, 2013
junio 30, 2013
Crítica | Harmony Lessons
por Ignacio Navarro | junio 30, 2013







