Ahogados en la orilla
Crónica de la quinta jornada de la 71ª edición de la Mostra de Venecia
Hoy se presentaban dos de los platos fuertes de la Mostra. Por temática y por apellidos, eran dos de los títulos subrayados de esta 71ª edición. El resultado, como suele resultar con tantas expectativas de por medio, ha defraudado. Viggo Mortensen y Tahar Rahim encabezan dos dramas con convulso trasfondo histórico que, si bien, rayan el sobresaliente a nivel técnico, no encuentran la tecla para conectar con el espectador debido a historias y personajes demasiado unidimensionales. Entre el bostezo y el silbido más suerte tuvo el filme del magnífico actor americano-danés que narra la epopeya de dos hombres —malhechor y protector— a través del desierto argelino. Loin des hommes, que también podrá verse en Toronto, tiene un excelente punto de partida pero muestra las debilidades de un cineasta, David Oelhoffen, demasiado verde para una empresa de estas lides. Mucho peor, si cabe, fue valorada la esperadísima The Cut, que suponía la vuelta del alemán de origen turco Fatith Akin. Abucheos a este drama sobre el genocidio armenio demasiado pobre en su construcción argumental. El tropiezo de Akin supone un revés inesperado para la organización de una Mostra que anhela ese cisne blanco que se deslice sobre el lodo acanalado.