|| Críticas | Berlinale 2026 | ★★★★☆ |
Salvation
Emin Alper
Una febril parábola sufí
Carlos Ibarra Grau
ficha técnica:
Turquía, Francia, Países Bajos, Grecia, Suecia, Arabia Saudí, 2026. Título original: «Kurtuluş» (Salvation). Dirección y guion: Emin Alper. Compañías: Liman Film, Nadir Öperli, Gloria Films, Horsefly Films, Lemming Film, Enigma Film. Festival de presentación: 76.º Festival Internacional de Cine de Berlín (Sección Oficial - Oso de Plata a la mejor dirección). Distribución en España: Elástica Films. Fotografía: Barış Aygen, Ahmet Sesigurgil. Montaje: Özcan Vardar. Música: Christiaan Verbeek. Reparto: Caner Cindoruk, Berkay Ateş, Feyyaz Duman, Naz Göktan, Özlem Taş, Eren Demir, Selim Akgül, Hichi Demi, Nazmi Karaman. Duración: 120 minutos.
Turquía, Francia, Países Bajos, Grecia, Suecia, Arabia Saudí, 2026. Título original: «Kurtuluş» (Salvation). Dirección y guion: Emin Alper. Compañías: Liman Film, Nadir Öperli, Gloria Films, Horsefly Films, Lemming Film, Enigma Film. Festival de presentación: 76.º Festival Internacional de Cine de Berlín (Sección Oficial - Oso de Plata a la mejor dirección). Distribución en España: Elástica Films. Fotografía: Barış Aygen, Ahmet Sesigurgil. Montaje: Özcan Vardar. Música: Christiaan Verbeek. Reparto: Caner Cindoruk, Berkay Ateş, Feyyaz Duman, Naz Göktan, Özlem Taş, Eren Demir, Selim Akgül, Hichi Demi, Nazmi Karaman. Duración: 120 minutos.
Una neurosis que el realizador Emin Alper trabaja a menudo en su cine mediante visiones febriles y desasosegantes secuencias oníricas. Estas suelen reflejar la paranoia y los miedos de sus personajes. Así sucede en Salvation con el hermano del sheik, nuestro protagonista Mesut –excepcionalmente interpretado por el actor Caner Cindoruk – quien comienza a sufrir sueños inquietantes. Interpretados éstos como órdenes divinas, comienza a desafiar el liderazgo de su hermano: las convicciones religiosas, las luchas de poder y las tensiones aumentan en la comunidad por el miedo a sufrir la invasión de la otra aldea. La de Caín y Abel es la disputa entre hermanos más antigua de todas. De hecho, en su anterior filme Burning Days (Kurak günler, 2022) la aparente relación homoerótica del protagonista con un periodista podría ser leída, en realidad, en clave fraternal ante un mundo dominado por hombres entregados al mal y habitados por el miedo. Si Mary Bronstein arriesgaba en su reciente Si pudiera te daría una patada (If I had legs i'd kick you, 2024) a que el espectador perdiera el contacto con la película a medida que su protagonista lo pierde con la realidad, el director turco eleva la apuesta cuando las experiencias extracorporales de Mesut se extienden al resto de aldeanos a modo de visiones pesadillescas. Un pensamiento grupal sin sentido, absurdo, que caracteriza a tantas sociedades hoy en día. No solo son fratricidas unos pocos individuos que controlan algunas de nuestras naciones, sino también las masas de poblaciones que, iracundas, los secundan, autoconvencidos de no desfilar hacia el abismo.
A diferencia de la cinta de Bronstein, que llevaba al extremo el estilo “Dardenne” en su seguimiento del protagonista con cerrados primeros planos y cámara en mano, Alper introduce por primera vez en su cine el uso de planos cenitales mediante el uso de drones, ofreciéndonos en zooms perspectivas de la región y de las dos aldeas. Este recurso resulta tan artificial como en los habituales telefilmes y teleseries dirigidas a un gran público, un ejercicio de montaje que muestra el escenario en el que se desarrollará la acción. Lastrando un tanto el ritmo de la película, se advierte la inclinación del realizador por las imágenes bellas, que sin embargo ralentizan la narrativa.
Pero debemos entender que el turco, con un relato complejo y heterogéneo que desafía el tamaño un tanto simplista de los cuentos sufíes, opta por algún recurso sobreexplicativo al dirigirse a un público occidental que suele desconocer las tensiones específicas de la Anatolia Oriental. Una región donde residen muchos kurdos y tienen una relación cambiante y difícil tanto con los extremistas armados de su entorno como con la policía estatal. Salvation parece ofrecer la instantánea de un momento en el que el terrorismo kurdo está en declive y la población local ayuda activamente a la policía como "guardianes" del territorio. Porque, en la apertura del filme, un grupo de hombres armados ha matado a dos supuestos terroristas en las colinas, cargando los cuerpos en un camión de policía como si fuera una expedición de caza. Tras felicitarse por una buena noche de trabajo, se dirigen al sermón exhaustivo y expositivo del sheik, quién explica la historia de las tensiones de los dos clanes, remontándose a generaciones atrás. Todo esto resulta, sin duda, útil para el espectador para entender un contexto ajeno.
Alper está construyendo una filmografía en la que, más allá de la notable calidad de sus películas, su gran mérito radica en la habilidad de repetir una numerosa lista de elementos, géneros, temáticas y recursos sin que ello resulte en una sensación de algo ya visto. El turco es suficientemente inteligente para dibujar en cada obra unos protagonistas totalmente distintos a los que les mueve distintas motivaciones, con distintas respuestas al miedo que se terminará apoderando de ellos.
Un giro ahora de tuerca en Salvation sobre su metáfora del enemigo invisible, pues cada vez que alguien muere, nunca queda del todo claro quién ha sido. Su debut, Beyond the Hill (Tepenin ardi, 2012), donde un viejo guardabosques y su familia se enfrentaban - presuntamente - a un enemigo que nunca vemos y que se esconde tras la colina, era un relato asomado al western y un suspense con tintes paranoides. Un filme pequeño, efectivo y muy compacto. Salvation no nos presenta a un anciano con dos hijos ante un enemigo fantasma, sino a todo a un pueblo que se entrega por completo al odio frente a los terroristas, al pueblo vecino y con la guarda militar de por medio. Visto ya como una especie de mesías por sus premoniciones, el insomne Mesut deambula por la aldea de noche, vagando por callejones y escaleras sinuosas por los que figuras sombrías pasan constantemente, como secuencias de terror, con ecos a la Viena de El tercer hombre (The Third Man, Carol Reed, 1950), uno de los clásicos de la paranoia por excelencia.
En Alper hablamos de un director ávido en distintas representaciones de la imagen que introduce el elemento sobrenatural en la trama, no solo rompiendo la lógica como predica la mística sufí sino también el punto de vista de Mesut, al extenderse al de todos, lo que convierte el cuento en una suerte de inconsciente esquizoide colectivo donde las partes resultan indivisibles del todo. Un todo atravesado por la misoginia de los celos de Mesut respecto a rumores sobre su esposa. A los hombres, en realidad, no les preocupa proteger a sus mujeres e hijos, sino solo justificar su odio ciego contra la aldea enemiga.
Un juego lúgubre de confusión febril tan alejado de la hermosísima A tale of three sisters (Kız Kardeşler, 2019), con la que Alper ya participó en la Competencia de la Berlinale. Aquella cinta es lo más cercano que ha estado de Nuri Bilge Ceylan ningún cineasta turco. Las tres hermanas del título habitaban un hogar al cobijo de un fuego que nunca se apagaba. Sus confidencias y sororidad, que emanaban de la dominación esclavista de los esposos, eran conversaciones que ahondaban con cautivadora atmósfera intimista en profundas tribulaciones humanas. Éstas se alternaban con planos exteriores de la cabaña entre las cumbres rocosas, filmados de forma impresionante en formato panorámico con la llegada de la nieve. Un bonito y triste cuento. Todo ello traía indefectiblemente al recuerdo a Winter Sleep (Kis Uykusu, 2014), con los diálogos existenciales entre el actor jubilado Aydin y su hermana y la sugestiva belleza con la que Ceylan filmó Anatolia, el escenario del que Alper es natal y ha rodado todas sus películas. Si aquello era un sueño de invierno, Salvation es una pesadilla, una que promete la destrucción a cambio de sumergirnos en el fanatismo místico. A manos de la imponente presencia y actuación de Caner Cindoruk, con su poblada barba a modo de profeta, la narración parabólica en torno a la instrumentalización de la religión y al odio heredado de generación en generación son un claro paralelismo del conflicto interminable en el Oriente Medio. ♦










