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    Entrevista: Neus Ballús, directora de «Staff Only»

    Tras la excelente La plaga, Neus Ballús se sumerge en la ficción con Staff Only, un coming-of-age ambientado en la Senegal turística que se presentó en la pasada edición de Panorama de la Berlinale. Aprovechando su visita a la capital teutona, hablamos con la cinesta de Mollet del Vallès sobre los entresijos de su segundo largometraje.


    Entrevista a Neus Ballús, directora de «Staff Only»
    Texto e imagen de Rubén Seca Carol | Berlín.

    En primer lugar, ¿qué has estado haciendo estos seis años que han pasado desde La plaga?

    Hemos estado un buen tiempo preparando este proyecto. Para mí fue todo un reto escribir una ficción al venir del documental. Nos llevó mucho tiempo porque no era nuestro terreno natural, y a la vez al venir del documental éramos muy exigentes con el entorno que queríamos describir, la complejidad de los personajes y conseguir que fueran creíbles, evitar que fueran especialmente simplificados, prototípicos. Ello conllevó a que el proceso creativo fuese largo en la escritura del guion, hecho conjuntamente con Pau Subirós. A su vez, el proceso de financiación fue complicado. Seguramente, si hubiera optado por hacer una cosa más parecida a La plaga hubiera logrado realizar una película de forma más inmediata, pero tenía ganas de hacer un salto mortal y probar algo un poco diferente, a pesar de que en el fondo haya temáticas muy en común.

    ¿Cómo ha sido trabajar en una ficción, en comparación al documental?

    Hay algo muy parecido que es el trabajo con la gente que hay ante la cámara, es decir, dirigir actores y dirigir no actores no me ha parecido que resultara una gran diferencia. Con la ficción hay una preparación, ellos conocen el guion y qué es lo que pasará más adelante; hay un trabajo dijéramos de preparación del proyecto y del personaje, pero la manera de tratarlos, dirigirlos y gestionarlos en el rodaje es muy parecida. Y, en realidad, a nivel técnico tampoco es tan diferente, lo que cambia es que tienes una estructura de producción y un equipo mucho mayor detrás, por lo tanto, es más caro, cuesta dinero y el planning te condiciona y delimita en base a todo ello. Hay menos flexibilidad y esto es a lo que yo no estaba tan habituada. Pero a pesar de todo conseguí encontrar mis espacios de libertad creativa.

    Estos espacios de libertad ¿supongo que surgieron a partir de la cámara de vídeo que hay durante la película?

    Sí, con esta cámara pude filmar yo sola en compañía exclusivamente de la sonidista y de los actores. Hay cosas que filmé yo directamente con ellos o que filmaban incluso los actores mismos, y al estar solo la sonidista y yo, surgían momentos muy íntimos que en el documental son mucho más habituales. Estos espacios más de intimidad y libertad los agradecía mucho. Pero todo este aparato técnico que hay detrás es necesario para que la película se vea y se sienta como se siente, gracias al trabajo de todos los departamentos.

    Todo se siente muy verdadero en esta película. ¿Cómo consigues que actúen con tanta naturalidad los actores?

    Porque ellos son así, es decir, la clave es el casting. Busqué personas a las que no les importara excesivamente la imagen que dieran de sí mismos, que tuvieran una seguridad y una tranquilidad respecto a lo que son en el mundo, y tuve la intuición de que esto funcionaría. Y esta confianza en sí mismos la tenían todos, y ello llevó a que arriesgaran más, que no tuvieran miedo en adentrarse en territorios que ellos no han hecho nunca. Son personas con voluntad de aventura, de cambio y de transformación, muy vitales. Además, lo otro que tengo siempre en cuenta en el casting, es el saber con quién quiero compartir dos meses, día a día, con quién nos pelearemos, tendremos momentos bonitos, tendremos momentos difíciles. Entonces, la gente que me llevo tienen que ser gente a través de quien yo pueda aprender cosas, que nos entendamos, que haya una relación de confianza, porque el trabajo con no actores traspasa completamente el universo profesional, pero también con Sergi era muy importante que hubiera este conexión mucho más allá de la profesionalidad.

    O sea que centraste el casting alrededor de las personas por sus calidades, personalidades y el feeling que te transmitían?

    Absolutamente, sí. De hecho readaptamos los personajes en función de cómo eran las personas que los tenían que interpretar. Yo hice un análisis de guion bastante en profundidad con todos y ellos me hacían propuestas de cambio de diálogo o de reacciones de los personajes que ellos harían de forma distinta, y este trabajo con ellos fue muy interesante, porque aportaron totalmente su perspectiva y su visión del personaje. Surge algo muy intuitivo.

    Respecto al único actor profesional que hay a la película, llegaste a hacer casting por el papel del padre?

    No, Sergi López no hizo casting. Lo vimos trabajar al rodaje de Marc Recha, Un día perfecto para volar, que estábamos con el hijo de Marc. Yo no tenía claro todavía si quería trabajar con actores o no. Pero el Pau que trabajaba en esta película, me dijo: ostras, es que igual es el personaje que buscamos. En aquel momento todavía estábamos en un punto del guion donde podíamos hacer cosas para adaptarlo a lo que Sergi nos podía dar. Y yo creo que fue un gran acierto. No solo por el que aporta a la película sino por cómo ha sido la experiencia, por cómo ha estado, por cómo es Sergi, por cómo entra en una realidad de no ficción tal y como es él.

    ¿Por qué elegisteis Senegal como país donde desarrollar la historia?

    Durante mi juventud hice varios viajes que me marcaron y donde descubrí esta dificultad de relacionarme en ciertas situaciones. Cuando fui a Senegal descubrí este entorno similar al de la película donde el turismo funciona de este modo. Me pareció tan extrema la experiencia que pensé que debía plasmarlo en la ficción, dado que ayudaría a que el espectador pudiera percibir la diferencia y el contraste de esta división de espacios de una forma visual. Y a partir también de la diferencia de idiomas reforzar el mostrar que Marta está fuera de su zona de confort a pesar de que intenta hacer como si estuviera en Barcelona y se comporta como si no hubiera salido de sus fronteras, y finalmente esto la lleva a realizar acciones de cierta irresponsabilidad.

    En qué momento te surgió la necesidad de explicar esta historia?

    Es curioso porque al inicio me interesó mucho este tipo de espacio y recuperar el tipo de relaciones entre trabajadores y turistas que se desarrolla en él, y tenía claro que tenía que ser alguien joven, porque quería que fuese un personaje que lo aprende todo de primera mano y por primera vez, porque es una desilusión descubrir una realidad de estas características. Por ello este espacio y este tema fue el núcleo de la película, pero pienso que finalmente hay una parte de motivación o diríamos, de motor que nos ha guiado después a lo largo del rodaje que es revisitar la adolescencia, revisitar estos primeros años donde tomas conciencia de cómo funciona el mundo. A pesar de que inicialmente no me lo había planteado de esta manera, finalmente sí que he hecho una relectura de cómo formas tus ideas políticas, ideológicas, la manera de cómo te relacionas con la gente y cómo te das cuenta que esto viene de alguna experiencia.

    ¿Cómo fue filmar allí? ¿Qué dificultades encontrasteis?

    Lo cierto es que fue extremadamente fácil. Tengo la suerte que Edmon Roch nos acompañó, que no es solo un Productor Ejecutivo que se limita a financiar películas, sino que es también un Director de Producción de terreno, de campo, con una gran experiencia acumulada, -gestionó el rodaje de El perfume en Barcelona para darte un ejemplo-, es decir, es alguien que está acostumbrado a planificar cosas logísticamente complicadas y fuera de aquí. Ha filmado varías películas en África. Cuando encontró los acompañantes senegaleses adecuados fue todo rodado. Y realmente el entendimiento entre el equipo senegalés, catalán, francés, chileno, madrileño y gallego fue muy natural.

    Una pregunta más técnica: ¿cómo escoges dónde colocar la cámara y qué dinámica de cámara hacer?

    No está planificado de una manera muy diferente a lo que hacía con La plaga. Quizás hay situaciones con más personajes con las que no me había enfrentado nunca, pero realmente tiene una planificación muy sencilla. No es una película de grandes virguerías de planificación ni de puesta en escena, porque yo sabía que lo que debía hacer era encontrar el valor documental en el rostro de los personajes. Rodé cubriéndome mucho, filmando las situaciones de una manera más clásica de plano-contraplano, y cubriéndome con planos generales, y con una cámara a veces más en movimiento, y otros con menos, pero después en el montaje me he dado cuenta que la base de la película es el primer plano de Marta y que esto fue lo que nos fue guiando inconscientemente.

    Una última para acabar: he visto que ya estáis preparando un nuevo proyecto…

    Sí, en cierta forma ha ido cogiendo forma de forma paralela a Staff Only. Como el proceso de escritura y financiación de Staff Only ha sido bastante dilatado y había épocas en que estábamos con una versión de guion con la que nos sentíamos contentos y estábamos a la espera de respuestas de instituciones. Entonces tenía fases donde tenía bastante tiempo libre, y, como no puedo estar quieta sin hacer nada, ni sabíamos tampoco a ciencia cierta si Staff Only se acabaría haciendo nunca, empecé a buscar un entorno donde investigar, relacionarme, entender, y empecé a moverme en el mundo de los lampistas, dado que mi padre es lampista. Entonces empecé a hacer casting, a acompañar a trabajadores al trabajo y con todo esto fui construyendo este proyecto simultáneamente. Y la verdad es que se ha financiado bastante rápido y lo rodaré este mismo año ya. Será una especie de híbrido, a nivel de género estará más próxima a La plaga, pero más ligera, con elementos de comedia muy claros y cambiando un poco el estilo.


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