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    La 52 edición del Festival de Karlovy Vary rendirá tributo a Kenji Mizoguchi


    Fotograma de «El intendente Sansho» (1954, Sanshô dayû).

    Siguiendo con su tradición de retrospectivas homenajeadoras de grandes maestros del cine, el festival de Karlovy Vary se consagra este año a la figura de Kenji Mizoguchi. Una selección de diez largometrajes realizada por el crítico Tony Rains que se plantea como un simple ejercicio de tributo al realizador japonés, una ocasión para descubrir o redescubrir su cine en las pantallas adecuadas. Así, la selección de películas es más que nada un compendio de grandes éxitos: no falta ninguna de las tradicionalmente consideradas “grandes” de su filmografía, incluida la trinidad que forman Cuentos de la luna pálida, La vida de Oharu, mujer galante y El intendente Sansho. La selección menos canónica la constituye Osen de las cigüeñas, única representante escogida de la etapa muda del director y, asimismo, una de sus primeras incursiones en el mundo de la prostitución en las grandes urbes del Japón contemporáneo. Un tema que también conduce a las más conocidas Elegía de Naniwa y La calle de la vergüenza (su testamento fílmico), ambas presentes en la programación. Además, la parrilla se completa con Kenji Mizoguchi, la vida de un director, un documental de corte divulgativo y testimonios múltiples sobre su obra dirigido por Kaneto Shindo.

    Se trata, por tanto, de un programa destinado a mantener viva la llama de uno de los cineastas japoneses más influyentes en Occidente y, junto a Akira Kurosawa, el primero que se dio a conocer y fue celebrado como gran autor. Entre otras cosas, gracias a las alabanzas que le dedicaron los críticos de Cahiers du Cinéma, que vieron en el virtuoso uso del plano-secuencia de Mizoguchi una perfecta encarnación de sus ideas sobre el lenguaje fílmico basado en el montaje invisible. También cineastas como Tarkovsky o Welles, que se declararon fascinados por el japonés, contribuyeron a engrandecer su leyenda. Esta recepción de Mizoguchi como maestro del cine mundial, pues, parece ser la faceta dominante de la retrospectiva sobre otras visiones más críticas del director que han ido emergiendo durante las últimas décadas, basadas más que nada en su habitual tratamiento de la mujer como figura destinada al sacrificio personal. El refinamiento estético que enmarca este tratamiento ocultaba, según estos estudios, un conservadurismo social extremo: como si no concibiera otra salida para la situación de sus protagonistas femeninas que la abnegación trágica. Y es que, para bien o para mal, nadie ha sacado tanto partido melodramático del sufrimiento de las mujeres japonesas como Mizoguchi.

    Retrospectiva

    Osen de las cigüeñas (1935, Orizuru osen)
    Elegía de Naniwa (1936, Naniwa ereji)
    Historia del último crisantemo (1939, Zangiku monogatari)
    Amor en llamas (1949, Waga koi wa moenu)
    La señorita Oyu (1951, Oyû-sama)
    La vida de Oharu, mujer galante (1952, Saikaku ichidai onna)
    Cuentos de la luna pálida (1953, Ugetsu monogatari)
    El intendente Sansho (1954, Sanshô dayû).
    El héroe sacrílego (1955, Shin Heike monogatari)
    La calle de la vergüenza (1956, Akasen chitai)
    Kenji Mizoguchi, la vida de un director (1975, Kaneto Shindo, Aru eiga-kantoku no shogai)
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