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    Recap | The Walking Dead (4x10)

    The Walking Dead (4x10)

    Adiós a las dudas

    crítica de Inmates (4x10) | The Walking Dead (Temporada 4)

    AMC | EEUU, 2014. Directora: Tricia Brock, Guión: Matthew Negrete y Channing Powell, Creador: Frank Darabont, Reparto: Andrew Lincoln, Lauren Cohan, Chandler Riggs, Norman Reedus, Steven Yeun, Danai Gurira, Melissa McBride, Scott Wilson, Sunkrish Bala, David Morrissey, Fotografía: Michael Satrazemis, Música: Bear McCreary.

    Después del ataque del Gobernador, Rick y los suyos deben abandonar la prisión. Cada quien lo hace como puede, algunos debilitados por el virus y otros por el enfrentamiento. Daryl debe proteger a Beth, Tyreese a Lizzie y Mika, Glen a Tara, mientras Maggie, Sasha y Bob buscan desesperados a los otros. Carol aparecer para continuar camino con Tyreese y las chicas.


    Michonne, Rick y Carl viven. Era la única certeza después de After (4.09), capítulo que inició las emisiones en The Walking Dead tras la habitual pausa de mitad de temporada. Del resto nada se sabía. Muchos habían muerto o al menos podrían estar deambulando en prisión bajo una nueva condición. A otros se les vio intentar salir, pero siempre con la duda de si la ida terminó siendo efectiva. De ahí que las principales expectativas para este episodio estuvieran claras: saber a quién sumar o a quién restar en la nueva lista de sobrevivientes. Y así fue, Inmates (4.10) parece de esos capítulos de trámite, complaciente para los que tenían sus dudas pero poco sugestivo para los que esperan lo inesperado. Daryl, Beth, Maggie, Sasha, Bob, Glenn, Tara, Tyreese, Lizzie, Mika y Carol viven, aunque cada quien bajo circunstancias diferentes. Para este episodio los guionistas acudieron a la construcción tradicional de múltiples protagonistas e historias alternadas. Daryl (Norman Reedus) y Beth (Emily Kinney) deben sobrevivir en el bosque a pesar de sus opuestos caracteres. Maggie (Lauren Cohan) junto a Sasha (Sonequa Martin-Green) y Bob (Lawrence Gilliard Jr.) salen en buscan del autobús donde pudiera estar Glen (Steven Yeun), sin embargo, una vez encontrado todos dentro han muerto. Afortunadamente, Glen se ha quedado en prisión buscando a Maggie y debilitado por el virus que acaba de pillar. Allí intenta sobrevivir y rescatar a Tara (Alanna Masterson), que ha quedado traumatizada tras el ataque. Mientras, Tyreese (Chad L. Coleman), a cargo de Lizzie (Brighton Sharbino), Mika (Kyla Kenedy) y su pequeña hermana, buscan terreno seguro en medio de la nada. Casualmente Carol (Melissa McBride) aparece en uno de los momentos más tensos del capítulo para salvar a las chicas sin explicar aún a Tyreese que las verdaderas causas de su desaparición tienen que ver con la muerte de Karen.

    The Walking Dead (4x10)

    Inmates no parece de los capítulos más memorables de la serie. Salvo el momento en que Maggie debe ir matando a cada uno de los zombies que salen del autobús con el temor de encontrar a Glen entre ellos (recordando al escalofriante episodio de la segunda temporada –Pretty Much Dead Already, 2.07- en que aparece en el granero Sophia, la hija de Carol), pocas emociones parece despertar este episodio. No obstante, dos elementos resultan destacables, por un lado Lizzie y esa personalidad siniestra que ha ido desarrollando, que la lleva incluso a dudar si matar a su hermana o no para sobrevivir; y por otro el regreso de Carol y las consecuencias éticas que ello pudiera traer. Todo está por ver. El final resulta prometedor, como ya tiene nos acostumbrados la serie. Ahora un nuevo grupo de sobrevivientes esperan a Glen y a Tara, quedando la duda de sus verdaderas intenciones con ellos, y la posibilidad de conducir la trama a otro camino. Indiscutible resulta la calidad técnica de la serie. El diseño de producción está hecho con esmero, con un trabajo encomiable de maquillaje y de dirección de extras. Este episodio no descuida ninguno de estos detalles. La historia coral de Inmates no pierde, a pesar de variar constantemente las locaciones, el cuidado estético de la imagen, con decorados derruidos que atestiguan lo que hace mucho tiempo fue y ya dejo de ser. A diferencia del episodio anterior, mucho más reflexivo, con montaje pausado y más centrado en los diálogos, éste apuesta por mayor agilidad en la articulación de las imágenes, pone el foco en las acciones y desarrolla así un ritmo narrativo acelerado. No implica ello que uno sea mejor que otro, cada cual responde a una intencionalidad diferente. Sin embargo, una mirada de conjunto a la serie revela otro de sus grandes méritos, no perder su sello y a la vez combinar estructuras dramatúrgicas diferentes que complazcan a todos. | ★★

    Alain Arias
    Redacción Buenos Aires


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