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    ANGELS' SHARE (KEN LOACH, 2012)

    Crítica de "La parte de los ángeles" - Angels' Share review
    LA OPORTUNIDAD
    La parte de los ángeles (Angels’ Share, Ken Loach, 2012)

    Abogado de las causas perdidas, Ken Loach lleva mimando a la clase proletaria británica durante más de cuarenta años. Este autor, natural de la capital del condado de Warwickshire, Nuneaton, no engaña a nadie. Cuatro décadas de carrera como expresión de sus ideas socialistas han forjado a este portaestandarte de la guardia del débil. Loach escenifica el realismo más crudo de la sociedad industrializada. Esa que en pleno siglo XXI sigue entendiendo de estratos y muestra un mapa humano balcanizado por la ambición y la desidia. Militante activo del trotskismo y defensor a ultranza de la IV Internacional, su cine ha sido, salvo aisladas excepciones, el páramo de comodidad del sostén de este invento llamado estado del bienestar. Entendiendo por comodidad un vano reivindicativo a la cotidianidad de millones de ciudadanos que siempre viven al límite, predestinados desde su nacimiento, marcados por el desamparo y la pobreza sin posibilidad de elección. Un estigma recurrente en su filmografía y que ya tenía en su primer largometraje, ‘Poor Cow’ (1967), la definición de un estilo, de un mensaje. Allí, desde lo más profundo– la cárcel– partían ilusiones de perfil bajo. Sobrevivir, amar y sobrevivir. Tras veintiséis películas nada ha cambiado. O quizá sí, viendo su último trabajo titulado ‘La parte de los ángeles’ (Angels’ Share, 2012). Los estilemas, los mismos, el poso, muy diferente.

    Angels' Share
    Siobhan Reilly & Roger Allam en 'La parte de los ángeles', de Ken Loach
    El público de la pasada edición del Festival de Cannes– donde obtuvo el Premio Especial del Jurado– asistía con aires resignados a la que era otra aparente muestra de esa etiqueta vinculada a Loach llamada ‘british social realism’. Su salida de la sala, en cambio, fue muy distinta, con sonrisas de oreja a oreja como denominador común. ‘La parte de los ángeles’ no es ni de lejos el mejor filme del cineasta inglés pero casa a la perfección con el ánimo de una platea resignada a los sombríos tiempos actuales. Una situación que parece irreversible, como la mayoría de historias que articulan la narrativa de Loach, pero que en este caso particular desemboca en la inherente búsqueda de la fe. Por una vez, no importa la descripción de esa deprimida zona de Glasgow o la tesitura de un pobre diablo que tropieza de manera ilimitada en la misma piedra. El campo semántico que trasciende de ‘La parte de los ángeles’ es la bondad. Propia o ajena. No importan qué caminos se tomen o cuáles sean los mecanismos para llegar a ellos. Ese menudo escocés llamado Robbie busca ser alguien mejor porque ya fue alguien peor y de nada le sirvió en su vida. Ser todo lo mejor que puedas ser sin concernir en el cómo, si el por qué. Y este ‘por qué’ tiene un pequeño tamaño y destila toda la esencia del filme.

    Este cuento de aire bucólico con el whisky como eje mira atrás con orgullo a la obra de su creador situándonos en su nombrada primera película. En ambas se presentan dos carreteras que conducen a la muerte terrenal o la heroicidad más anónima dentro de la supervivencia. En el caso de ‘La parte de los ángeles’ Loach se queda con esto último, invisibles titanes que eligen lo difícil. Todo mostrado con mucho cariño y apego. El propio Loach así lo determina, con un personaje que pudiera ser él mismo representado en ese terco amante del whisky que sirve como improvisado ángel de la guarda– Harry– de ese descarriado y pintoresco grupo de aspirantes a sumilleres de la malta fermentada. Puede que parezca inverosímil o edulcorado este retrato de la juventud anglosajona coronado con un happy-ending al estilo de las fábulas de la Ealing, pero se trata de una tregua, de un ¡Qué bello es vivir! a la escocesa, de un guiño a las víctimas del sistema. Para aquellos que parecen avocados a no tener un mañana pero siguen luchando por su presente. Nunca faltan motivos.

    Puntuación: 6.5 | 10.

    Emilio Luna.

    Reino Unido, Francia, Bélgica, Italia, 2012. ‘The Angels’ Share’. Director: Ken Loach. Guión: Paul Laverty. Productora: Entertainment One / Sixteen Films / Why Not Productions / Wild Bunch. Localizaciones: Glasgow, Edimburgo, Highlands y Arrochar, Escocia. Técnica: Arricam LT, Zeiss Master Prime Lenses-35mm. Fotografía: Robbie Ryan. Música: George Fenton. Intérpretes: Roger Allam, John Henshaw, William Ruane, Daniel Portman, Paul Donnelly, Lorne MacFadyen, John Joe Hay, Siobhan Reilly, Barrie Hunter, David Goodall, Jim Sweeney, Gary Maitland, Lynsey-Anne Moffat, Finlay Harris, Nick Farr, Scott Kyle, Jasmine Riggins, Gordon Taylor, David Graham, Roderick Cowie, Fernando Velasquez, Robert J. Goodwin.

    Angels' Share poster
    Tierra de Dios

    8 comentarios:

    1. Sea agradable o desagradable todas las películas de Loach me parecen las mismas. Ya agotan para realismo ya tenemos el actual.

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    2. No me gustó demasiado. Es muy poco creíble y de crítica social tiene poco. Peli pequeña de ideas aún más pequeñas.

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    3. No soy muy seguidor de Loach. Desde "Mi nombre es Joe" por ejemplo, sus películas me parecen un poco repetitivas y ésta tiene pinta de ser un poco lo mismo. De todas maneras, buen comentario, Emilio. Un abrazo!

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    4. Me aburrió muchisimo, el titulo por lo menos es bonito aunque aqui lo pongais en ingles

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    5.  En parte puedo estar de acuerdo pero 'La parte de los ángeles' tiene una parte final excelente que conjuga varios géneros y te deja un gran sabor de boca. Me gusta este Loach.

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    6.  Siento que no te gustara. No es un gran película pero tiene cosas muy buenas. Creo que de ideas va sobrada aunque no sean muy verosímiles.

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    7.  Muchas gracias Jose. Esta película te agradará dale una oportunidad.

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    8. Está un poco obsoleto este hombre. Me quedo con 'El viento que agita la cebada", sin dudar.

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