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    SUPER 8 (J.J. ABRAMS, 2011)

    THE GOONIE SPIRIT

    “Nostálgico film de aventuras a la vieja usanza que devuelve a una generación a su infancia a golpe de acción, guiños y buenos sentimientos."

    Hace treinta y cuatro años que un joven cineasta llamado Steven Spielberg -que tras un éxito sin precedentes con su segundo filme- sorprendía con una mágica historia sobre una visita extraterrestre en Encuentros en la Tercera Fase (Close Encounters of the Third Kind, 1977). Toda una revolución del género que consolidó su posición en la meca del cine y confirmó que el cine comercial tenía un nuevo monarca. Su siguiente incursión en la ciencia-ficción, E.T, el Extraterrestre (1982), conmovió a niños y adultos y, como muchas obras de su filmografía, se convirtió en un icono vivo del séptimo arte. Director y productor, el nombre de Steven Spielberg estará siempre ligado al término blockbuster y a la garantía de gran cine. Prueba de ello es su participación en la producción de Super 8 (2011), el esperado misterioso proyecto de J.J. Abrams.

    Enfocada como relevo generacional entre realizadores, Super 8 es un retorno a los clásicos filmes juveniles que proliferaron en la cartelera durante los años ochenta. Películas de toque infantil, moralizante e ingenuo, donde primaba el entretenimiento por encima de la profundidad. Super 8, cómo homenaje a ese periodo cinematográfico, lleva consigo todas las virtudes y defectos de un estilo que en pleno siglo XXI es un valiente anacronismo. Un valor que en las manos de J.J. Abrams cobra una especial dimensión, gracias al nivel de detalle y dedicación de este mecenas del nuevo milenio. Abrams toma cómo guía a Spielberg y las dos obras anteriormente mencionadas (siempre presentes en el metraje del filme), y crea una divertida película llena de grandes momentos y que devuelven el añejo sabor del cine de aventuras.

    Es inevitable, por otra parte, recordar filmes juveniles cómo Los Goonies (The Goonies, Richard Donner, 1985) o El Secreto de la Pirámide (Young Sherlock Holmes, Barry Levinson, 1985). Cintas donde, al igual que Super 8, los niños son los protagonistas de una montaña rusa fílmica. Pero las referencias no terminan aquí, porque J.J. Abrams recurre a la esencia de hitos recientes del subgénero de criaturas cómo la coreana The Host (Gwoemul, Bong Joon-Ho, 2006) y una producción propia, Monstruoso (Cloverfield, Matt Reeves, 2008). Ante tanta influencia, sólo queda una pregunta que formular. ¿Cuánto de original tiene Super 8? La respuesta ira en consonancia al nivel de conexión entre espectador y narración.

    Pese a la impecable factura visual de Super 8, llena de espectacularidad y efectos de primer nivel, el largometraje de J.J. Abrams no es un producto de fácil digestión. En una época actual donde es necesario girar tramas y aplicar trasfondo a cada elemento choca con el sencillo guión de Super 8. Una simpleza que se convierte en virtud y logra que sus dos horas de duración sean un maravilloso carrusel memorístico. Un viaje en el que somos introducidos gracias a unos pequeños aprendices de director y que ven cómo su mundo se convierte en una película cómo si de un sueño se tratara. Los grandes instantes de Super 8 tienen a la pandilla de Joe Lamb (Joel Courtney) como protagonista. Un grupo que tiene cómo eje a Alice Dainard, interpretada por una estupenda Elle Fanning.

    La joven actriz, protagonista de Somewhere (Sofía Coppola, 2010), objeto de deseo de sus amigos y compañeros, se eleva por encima de un reparto sólido pero monocorde. Todas sus escenas son cómo una máquina del tiempo que hace retroceder al espectador a su primer encuentro con el amor. Precisamente éstas coinciden en el tiempo con la primera hora de filme, sin duda, todo un prodigio de interés y ritmo. Tras la exhibición inicial a mitad de metraje todo comienza a volverse previsible y algo embarullado cómo si fuera necesario “contemporanizar” la trama y Super 8 pierde fuelle pese a contar con secuencias plenas de tensión. Mucho tiene que ver el desaprovechamiento del segmento militar y del personaje que interpreta el siempre notable Kyle Chandler (cómo el ayudante de policía Jackson Lamb). Un vacío que separa a Super 8 de la gloria.

    Con todos sus deslices, Super 8 presenta su candidatura cómo película de verano del siglo XXI. En un mundo de autocines extintos e industria politizada, Super 8 es un álbum de fotografías donde reviven las ilusiones y sueños infantiles. La magia de la imagen, que cómo le ocurre al joven protagonista, permite recuperar las sensaciones que por otra parte nunca se fueron de nuestro lado. Una emocionante mirada atrás.

    Lo Mejor: Diseño de producción. Su primera hora. Elle Fanning.

    Lo Peor: Algunos giros de guión cuestionables. Qué sea visto cómo un simple revival.

    Puntuación: 7.5/10 CINE USA 2011/CIENCIA-FICCIÓN.
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