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    Crítica | Operación U.N.C.L.E.

    Operación U.N.C.L.E., de Guy Ritchie

    Los espías visten de Valentino

    crítica de Operación U.N.C.L.E. (The Man From U.N.C.L.E., Guy Ritchie, 2015).

    The Man from U.N.C.L.E. (también conocida como El agente de CIPOL) fue una popular serie televisiva de espionaje emitida por la NBC entre 1964 y 1968. Fueron un total de 105 episodios los protagonizados por Robert Vaughn y David McCallum en la piel de unos personajes creados, nada más y nada menos, por el mismísimo Ian Fleming, el padre de un James Bond, que, por aquel entonces, comenzaba a forjar su mito con las primeras películas interpretadas por Sean Connery. La historia de una Agencia Secreta Internacional que luchaba contra el crimen y la colaboración entre sus dos agentes más carismáticos: el estadounidense Napoleón Solo, proveniente de la CIA, y el ruso Illya Kuriakin, de la KGB, ha estado, durante décadas, en el punto de mira de las grandes productoras de Hollywood para realizar su correspondiente salto a la gran pantalla. Éste llega justo en el momento en que otra famosa saga de orígenes catódicos como es Misión imposible estrena su quinta entrega, demostrando seguir en plena forma con sus excelentes críticas y una envidiable recaudación en taquilla. Dos productos de características, en principio, muy similares, coincidiendo en cartel, pero, sin embargo, dos maneras muy diferentes de entender el concepto de blockbuster veraniego. Mientras el filme de Christopher McQuarrie sigue punto por punto todas las pautas para ser una vertiginosa montaña rusa de acción en donde cada set piece supera a la anterior en espectacularidad, la actualización de las peripecias de The Man From U.N.C.L.E. que se ha marcado Guy Ritchie parece más preocupada en entregar una virtuosa vuelta de tuerca, en clave de humor y más cercana al espíritu del serial televisivo, del subgénero de espionaje internacional, en la que deja, una vez más, buena constancia de su inconfundible y elegante impronta visual y estilística.

    Sus fusiones entre thriller criminal y comedia negra en las imprescindibles Lock & Stock (1998) y Snatch: Cerdos y diamantes (2000) le otorgaron a Ritchie la etiqueta de nuevo niño prodigio del cine británico, pero fue su espectacular revisión de la obra de Arthur Conan Doyle en sus dos episodios de Sherlock Holmes — a mayor gloria de unos entregados Robert Downey Jr. y Jude Law, en la piel de Sherlock y su ayudante Watson, respectivamente— , la que le encumbró en el negocio como cineasta taquillero. No es extraño, pues, que la Warner le confiara un presupuesto de 75 millones de dólares para que pudiese construir su particular película de James Bond, esa que, durante 20 años —estuvo a punto de dirigir Muere otro día (2002), pero al final fue a parar a manos de Lee Tamahori— se le ha negado. Operación U.N.C.L.E. es una coartada perfecta para que el realizador inglés dé rienda suelta a todo su arsenal de referencias al agente 007 en una aventura que transcurre en los primeros años de la década de los 60, en tiempos de la Guerra Fría. La misión de terminar con una grave amenaza nuclear por parte de un grupo criminal de raíces nazis, es encomendada por las grandes potencias mundiales a dos agentes de los servicios de inteligencia con idéntica fama de infalibles pero de personalidades bien diferentes: el seductor, elegante y bastante narcisista Napoleón, y el rudo y mucho menos sutil en sus tácticas Illya, soviético de pura cepa. Como no podía ser de otra manera, y en la línea de buddy cops filmes del tipo Límite: 48 horas (1983) o Danko: Calor rojo (1988) —ambas de Walter Hill—, sus prejuicios irreconciliables y opuestas maneras de trabajar chocarán desde el primer minuto, produciéndose una divertida lucha de egos que se verá acentuada cuando tengan que encontrar en el Berlín occidental a la guapa hija de un importante científico que será clave para acabar con los propósitos de sus enemigos.

    The Man From U.N.C.L.E.

    «Sin abandonar en ningún momento el espíritu lúdico y aventurero del prólogo, el filme se va apoyando, poco a poco, sobre la absoluta química que se establece entre los actores».


    Ya desde los extraordinarios títulos de crédito, la película deja claro que nos vamos a encontrar ante un ejercicio de estilo (pop sesentero y muy chic) que supone un total disfrute tanto para la vista como para los oídos. La espectacular persecución automovilística que abre la cinta, con su montaje frenético (casi de dibujo animado), funciona muy bien como hábil presentación de sus tres personajes protagonistas. Trío que completa, cómo no, Gaby, la chica “a la que hay que salvar”, y que, bajo su apariencia frágil y hermosa, esconde una fierecilla difícil de lidiar, peleona, bebedora y con más igual facilidad para ejercer de mecánica de autos que para lucir modelitos minifalderos. A continuación, y sin abandonar en ningún momento el espíritu lúdico y aventurero del prólogo, el filme se va apoyando, poco a poco, sobre la absoluta química que se establece entre los actores y los hilarantes piques que nacen entre Napoleón e Illya —genial el momento en el que discuten acerca de moda en la tienda donde intentan convertir a Gaby en una glamurosa señorita— o la creciente tensión sexual entre el ruso y la joven, patente en esa genial escena en la habitación de hotel que comienza con desenfadado baile en pijama y acaba en confrontación física. Henry Cavill, al margen de su personaje de Superman en el reinicio orquestado por Zack Snyder, nunca ha sido un tipo que destacara por una gran expresividad o carisma y, sin embargo, aquí borda la faceta chulesca y desvergonzada de ese Napoleón Solo de turbio pasado como ladrón de guante blanco, redimido como agente aventajado de la CIA. Lo mismo cabría decir de un Armie Hammer que, tras el fiasco de El llanero solitario (Gore Verbinski, 2013), podría acabar convertido en estrella gracias a este rol psicótico y primario, pero con buen fondo, de Illya. Lo de Alicia Vikander merece capítulo aparte. No se puede estar más encantadora y carismática, confirmando lo que su trabajo en la sobresaliente Ex Machina (Alex Garland, 2015) ya hacía presagiar: que nos encontramos ante uno de los nuevos rostros con más proyección de la actualidad.

    The Man From U.N.C.L.E.

    «Operación U.N.C.L.E. acierta de pleno a la hora de ofrecer un pasatiempo inteligente, con diálogos rápidos e ingeniosos y una estética impecable que, además de a los primeros títulos de Bond, también nos remite a aquellas dos entrañables intrigas sesenteras facturadas por Stanley Donen que fueron Charada (1963) y Arabesco (1966)».


    Operación U.N.C.L.E. acierta de pleno a la hora de ofrecer un pasatiempo inteligente, con diálogos rápidos e ingeniosos y una estética impecable que, además de a los primeros títulos de Bond, también nos remite a aquellas dos entrañables intrigas sesenteras facturadas por Stanley Donen que fueron Charada (1963) —Vikander luce como una reencarnación de Audrey Hepburn en todo momento, así como la sofisticadísima y memorable villana encarnada por Elizabeth Debicki— y Arabesco (1966). El tono, a ratos autoparódico, de la película, también la emparenta más con Flint, agente secreto (Daniel Mann, 1966) que, con James Coburn de protagonista, surgió como respuesta gamberra al subgénero en el que triunfaba 007. Muchas son las influencias cinéfilas —imposible no acordarse de Steve McQueen en La gran evasión (John Sturges, 1963) viendo a Hammer a lomos de la motocicleta en el formidable clímax final)—, estéticas y culturales que Ritchie emplea en su obra, caracterizada, además, por una gran originalidad a la hora de enfocar las escenas de acción, con un montaje que se aleja de las nuevas modas para agarrarse a todo tipo de recursos expresivos como trepidantes flashbacks explicativos, pantallas partidas que muestran distintos puntos de vista de un mismo acontecimiento y, sobre todo, un uso excepcional de su potente banda sonora. El trabajo de Daniel Pemberton en la música es de los mejores que se podrán oír este año, con momentos que llegan a recordar al Ennio Morricone de los mejores spaghetti westerns y haciendo que la experiencia sonora de Operación U.N.C.L.E. sea tan ecléctica como las de las películas de Tarantino, con una selección de canciones maravillosa. Cabe destacar, muy especialmente, la brillante secuencia de acción (fuera de plano) en el muelle al son de la canción Che vuole questa musica stasera de Peppino Gagliardi, todo un ejemplo de lo a contracorriente que juega sus cartas el director a la hora de ofrecer espectáculo convencional. La factura impecable, con su lujosa ambientación y vestuarios de ensueño, obra de una Joanna Johnston que ya puede comenzar a soñar con la nominación al Óscar, hacen de Operación U.N.C.L.E., si bien no el mejor blockbuster de lo que llevamos de temporada, sí el más estiloso y con un diseño de producción más mimado hasta el último detalle. Los potentes créditos finales, en donde se realiza una rápida descripción de los integrantes del recién constituido equipo final (entre ellos el cabecilla Waverly encarnado por un estupendo Hugh Grant, a quien, esperemos, se le dé más cancha en futuras entregas, si la suerte y la taquilla están de su lado), deja, al menos, abiertas las puertas a la que podría ser una nueva franquicia, fresca, divertida y muy cool que, si mantiene el mismo nivel de calidad en posteriores continuaciones, sería muy bien recibida como simpática alternativa a la seriedad del Bond de la era Daniel Craig o la aparatosidad de las misiones imposibles de Ethan Hunt en años venideros. | |


    José Antonio Martín León
    © Revista EAM / Madrid


    Ficha técnica
    Estados Unidos. 2015. Título original: The Man From U.N.C.L.E. Director: Guy Ritchie. Guión: Scott Z. Burns, David C. Wilson (Serie: Sam Rolfe). Productores: Steve Clark-Hall, John Davis, Jeff Kleeman, Lionel Wigram. Productoras: Warner Bros. Pictures. Fotografía: John Mathieson. Música: Daniel Pemberton. Montaje: James Herbert. Vestuario: Joanna Johnston. Diseño de producción: Oliver Scholl. Reparto: Henry Cavill, Armie Hammer, Alicia Vikander, Elizabeth Debicki, Luca Calvani, Hugh Grant, Sylvester Groth, Jared Harris.

    Póster: The Man From U.N.C.L.E.
    En cuerpo y alma

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