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    Crítica | Los insólitos peces gato

    Los insólitos peces gato

    Adorable disfuncionalidad

    crítica a Los insólitos peces gato (Claudia Sainte-Luce, 2013).

    Hay una frase de Caetano Veloso que acierta al afirmar aquello de que “de cerca, nadie es normal”. Si lo pensamos detenidamente, podríamos escribir mil libros y mil canciones, mil cómics y mil películas sobre mil familias distintas y todas adquirirían un colorido abanico de matices. Ninguna podría reflejarse en otra, pues cada familia vive su propia realidad, difícil de analizar y comprender desde fuera lejos de la amalgama de frustraciones, secretos, lazos y desdichas de andar por casa que germinan a lo largo de los años en el seno de cada hogar. Cada persona supone un diminuto engranaje de la maquinaria interna de su familia, sobre la que giran sus costumbres, sus cicatrices, sus fracasos y sus victorias. Y cuánto más de cerca pones la lupa —o en este caso, la cámara—, mejor puedes apreciar todas aquellas diminutas e interesantes particularidades de cada ecosistema familiar. Con mucha más vocación intimista y emocional que sociológica o antropológica, estrena su ópera prima la directora mejicana Claudia Sainte-Luce, un drama con huella de cine de autor protagonizado mayoritariamente por personajes femeninos profundos y característicos que hacen frente a un buen puñado de conflictos vitales. El realismo logrado de las actuaciones —de gran mérito tras tres meses de ensayo con el elenco para perfilar la atmósfera de la familia y sus problemas— es el responsable del potencial de esta producción latinoamericana.

    Cámara al hombro, Sainte-Luce despierta nuestra curiosidad desde el extravagante título que bautiza su obra: Los insólitos peces gato —un nombre que suena a documental del National Geographic pero que, además de guardar una bella connotación simbólica con la esencia de la película, anticipa ese aire artesanal de docudrama que se respira a lo largo de la historia—. Al comienzo, durante unos minutos carentes de palabras, nos chocamos con la mirada de una joven callada y solitaria, con la mente ausente y los ojos vivaces. Observamos que trabaja como promotora de salchichas en un supermercado, la vemos durmiendo sola o cogiendo el transporte urbano, y nos chocamos de frente con una soledad pastosa, densa y agobiante que lo impregna todo. ¿Quién será esa muchacha?, nos preguntamos, pues hay algo de magnético y de evocador en la actuación de su actriz, Ximena Ayala, cuyo personaje —de confirmada inspiración autobiográfica— se llama Claudia, al igual que la directora. Aquejada de un severo caso de apendicitis aguda, la protagonista se topa con otra mujer hospitalizada en la cama de al lado y comienza a charlar con ella. Viuda, enferma y visiblemente desgastada, Martha —-un gran papel de Lisa Owen— entabla un vínculo de amistad con Claudia, que a través de ella conoce a sus cuatro hijos. Tres jovencitas y un niño con mucha vida por delante y una gran conexión emocional frente a las adversidades. Poco a poco, Claudia comienza a integrarse en la rutina cotidiana de esta familia estrafalaria, una rara avis singular que pelea contra las ausencias, la falta de estabilidad y el espejismo de la muerte asomado en cada rincón de su hogar. Sin giros efectistas y sorteando con elegancia el morbo y la sensiblería cursi, el guion dibuja despacio las luces y las sombras de este sexteto tan lejos de lo común.

    Los insólitos peces gato

    Excéntrica, honesta y emotiva, Los insólitos peces gato refresca con pinceladas indie un subgénero sobado y vapuleado en tantas otras ocasiones por el melodrama sin filtros y consigue que adoremos a los integrantes de esta familia tan singular.


    Los insólitos peces gato nos permite espiar por una rendija —la de una cámara cercana, a veces tierna y otras incómoda o resignada ante la enfermedad, que nos revela una voz narrativa con personalidad y fuerza creadora por parte de Claudia Sainte-Luce— las rencillas, los desencantos y los sueños de los seis personajes que componen esta familia disfuncional. Asistimos a un fenómeno paralelo a la adopción, ya que, sin tener un vínculo de sangre, la protagonista pronto pasa a instalarse prácticamente junto al resto de personajes, convirtiéndose en uno de los engranajes básicos de sus vidas. Paulatinamente, la trama va dejando migajas y pistas hacia los sentimientos y el devenir de sus protagonistas, unos caracteres que podemos percibir como cercanos, dolidos e imperfectos y que son la magia y el soporte de un filme que, aunque irregular y con defectos —como la cierta falta de ritmo en algunas de sus secuencias o algunos fragmentos de guion desdibujados y con poco peso dramático—, tiene mucho corazón y se atreve a hablarnos de temas humanos desde la sencillez y no desde la vana sensiblería que acompaña a muchos dramas familiares convencionales. Con un enfoque naturalista, descarnado y sin adulterar, vivimos su miedo al futuro, los conflictos, las dudas y la ausencia de figura paterna. Mientras Claudia se integra, tanto ella como Martha nos revelan las claves de sus respectivos pasados e intentan disfrutar del presente, lo único que de verdad llegamos a poseer, parece transmitirnos el filme, y que brilla con nostalgia y belleza durante la secuencia del día que todos pasan en la playa. Finalmente, lo más relevante es que esta obra logra salirse del tiesto de los dramas convencionales y abordar la perspectiva de la enfermedad en el epicentro de una familia desde una acertada perspectiva naturalista, que convence, engancha, y anticipa la proyección que su creadora puede lograr en los próximos años, un ejemplo más de la salud del cine hispanoamericano. Excéntrica, honesta y emotiva, Los insólitos peces gato refresca con pinceladas indie un subgénero sobado y vapuleado en tantas otras ocasiones por el melodrama sin filtros y consigue que adoremos a los integrantes de esta familia tan singular. Porque si de cerca nadie es normal, las familias, lo son muchísimo menos. Y como nos han demostrado en los últimos años maravillas como American Beauty o Pequeña Miss Sunshine, gracias a dios. | ★★ |

    Andrea Núñez-Torrón Stock
    Redacción Santiago de Compostela


    Ficha técnica
    México, 2013, Los insólitos peces gato (The Amazing Catfish). Dirección: Claudia Sainte-Luce. Guión: Claudia Sainte-Luce. Música: Madame Recamier, Lino Nava. Fotografía: Agnès Godard. Productora: Cine CANÍBAL / Jaqueca Films / CONACULTA / Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad / IMCINE. Montaje: Santiago Ricci. Reparto: Ximena Ayala, Lisa Owen, Sonia Franco, Wendy Guillén, Andrea Baeza, Alejandro Ramírez Muñóz. Presentación oficial: 2013: Festival de Toronto: Premio FIPRESCI (Discovery), 2013: Festival de Gijón: Premio Especial del Jurado, 2013: Festival de Mar de Plata: Mejor película latinoamericana, 2013: Festival de La Habana: Sección oficial óperas primas a concurso, 2013: Premios Ariel: Mejor coactuación femenina (Lisa Owen). 7 nominaciones.


    Póster: Los insólitos peces gato
    En cuerpo y alma

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