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    Crítica | Alma salvaje

    Wild

    Salvajismo L’Oréal

    crítica de Alma salvaje (Wild, Jean-Marc Vallée, Estados Unidos, 2014) / ★★

    Cómo le gustan a Hollywood las historias de autodescubrimiento/autosuperación/auto-lo-que-sea. Nada mejor para arramblar con unos cuantos premios que un buen cuento sobre gente despreciable que aprende a ser mejor persona a través del viaje iniciático de rigor, cual si una historia de Paulo Coelho se tratase. Y si la historia de marras incluye conseguir que una bella actriz se preste a aparecer asilvestrada para demostrar que es algo más que una cara bonita, mejor que mejor. Todas y cada una de estas características las presenta Alma salvaje, la nueva película del director canadiense Jean-Marc Vallée, apenas un año después de descubrirnos que Matthew McConaughey podía ser un excelente actor de la mano de Dallas Buyers Club. Desconozco el material de partida de la película, ese libro autobiográfico de Cheryl Strayed que, al parecer, es relativamente popular en Estados Unidos. Tampoco conozco demasiado a la propia Cheryl Strayed —de hecho, no había oído hablar nunca de ella hasta la aparición de la película—, con lo cual no puedo hacerme una idea de lo buena o mala que es Alma salvaje como adaptación de la historia original, o de lo fidedigna que pueda ser a la vida de Strayed. Desde luego, si la muchacha es una milésima parte de lo insoportable que refleja la cinta, no parece precisamente alguien que me interese conocer. A lo largo de las poco menos de dos horas de su metraje, Alma salvaje retrata a una persona francamente odiosa, egoísta, inconsciente y de la que no me puedo explicar cómo puede seguir teniendo amigos o gente que se preocupe por ella. Todo parece partir de ser una pobre víctima de las circunstancias, claro. A través de diversos flashbacks, se nos va contando su infancia en un hogar desestructurado, con un padre maltratador y una madre (Laura Dern, la auténtica actriz sobresaliente de la película) que intentó hacer las cosas lo mejor posible, pero falleció de cáncer con apenas 45 años.

    Eso no explica, claro, el por qué Cheryl (Reese Witherspoon) es una auténtica imbécil —a falta de palabras más apropiadas y menos correctas que se me vienen a la cabeza—, que trae por el camino de la amargura a su marido Paul (Thomas Sadoski), un tipo que, a juzgar por lo poco que vemos de él, no tiene mayor falta que la de ser incapaz de mandar a freír espárragos a semejante desgraciada. Cheryl, que trabaja como camarera, se droga con todo lo que cae en sus manos, y se tira a todo bicho viviente que se le acerca, hasta el punto de quedarse embarazada sin saber quién es el padre. Comprensiblemente, acaban divorciándose, cosa que por supuesto también la afecta psicológicamente. ¡Oh, pobrecita Cheryl! ¡Nadie la entiende! Por supuesto, porque incluso después de ser aborrecible, egoísta y estúpida sigue teniendo amigos que se preocupan por ella (¿la asociación de masoquistas del barrio, tal vez?), nuestra inefable protagonista decide que la mejor manera de purgar sus pecados y replantearse su vida es irse a recorrer los más de 4.000 kilómetros del Pacific Crest Trail ella sola, armada con un mochilón de 40 kilos y una inutilidad en el tema del senderismo que probablemente mataría a cualquiera antes de haber recorrido los primeros 50 km (en los primeros compases de su aventura se nos muestra cómo es incapaz de encender correctamente un camping-gas… eso por no hablar de la primera escena de la película, y lo que la muy espabilada hace con las botas de montaña). Por supuesto, al final de su viaje, Cheryl no sólo habrá aprendido a valerse por sí misma, sino a aceptar las cosas que no puede cambiar, redimir sus fallos y ser feliz para siempre.

    Wild

    Además de un personaje protagonista con el que no entiendo cómo nadie con más de media neurona puede llegar a empatizar de ninguna forma, Alma salvaje tiene una de esas interpretaciones que sólo se pueden calificar de “arreglá pero informal”. O lo que es lo mismo: cogemos a (inserte el nombre de la actriz) que siempre aparece bella y perfecta, en este caso Witherspoon, le ponemos una décima parte del maquillaje que lleva normalmente (y decimos que no lleva, claro), le echamos un poco de suciedad estratégicamente colocada para realzar sus virtudes, le ponemos una camiseta manchada y… voilà! ¡Tenemos una interpretación sensacional, digna de figurar en todos los premios del año! Honestamente, la interpretación de la Witherspoon es exactamente lo mismo que siempre ha hecho, lo cual no tiene por qué ser malo. Cada actor tiene su estilo, y el de la protagonista de Una rubia muy legal es el que es. Te puede gustar más o menos. Pero que no me vengan con historias de que es “de lo mejor del año”. Al lado de Julianne Moore en Still Alice, o de Rosamund Pike en Perdida, lo de Reese Witherspoon se queda en una simple cara bonita manchada de barro. Eso sí, de un barro súper cosmético, que embellece más que afea, igual que los moratones y rozaduras que nos dejan ver cada cierto tiempo. Sucia sí, pero con estilo. Nada de vulgares lamparones de sudor o pelos en las piernas, válgame el cielo. Cheryl/Reese es salvaje porque ella lo vale, que para eso va dejando letras de canciones de Joni Mitchell por el camino.

    Por supuesto, nuestra protagonista llegará al fin de su aventura transformada, sabiéndose mejor persona y, supuestamente, habiendo superado sus traumas. Para demostrarnos lo mucho que ha cambiado Cheryl en su viaje, vemos a un lobo que la ha ido siguiendo aparecer por última vez, quizá para despedirse de su ¿alma gemela? Si eso no es un topicazo sacado de una imagen cutre de esas que se ven en Facebook, que vengan los dioses y lo vean. No hay nada salvaje en Alma salvaje. Hay una película de dos horas que parece que dure tres, una dirección aburrida, y escenas que parece sacadas del libro más barato de la sección de autoayuda de la FNAC. Y, sobre todo, hay gente que quiere que la de Reese Witherspoon sea “una de las mejores interpretaciones del año” y no se detendrán ante nada para que así sea. Aunque sólo consista en ensuciarse la cara con fango marca L’Oréal. | ★★★★ |

    Judith Romero
    Enviada especial al Festival de Londres 2014


    Ficha técnica
    Estados Unidos, 2014, Wild. Director: Jean-Marc Vallée. Guión: Nick Hornby (basado en el libro “Wild: From Lost to Found on the Pacific Crest Trail”, de Cheryl Strayed). Productora: Fox Searchlight Pictures / Pacific Standard. Presentación: Festival de Telluride 2014. Fotografía: Yves Bélanger. Montaje: Martin Pensa y Jean-Marc Vallée (como John Mac McMurphy). Intérpretes: Reese Witherspoon, Laura Dern, Michiel Huisman, Gaby Hoffmann, Thomas Sadoski.


    Póster: Wild
    El fulgor efímero

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