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    Recap | American horror story: Freak show (4x13). Final

    Curtain Call (4x13)

    Decepcionante conclusión

    crítica a Curtain Call (4x13) | American Horror Story: Freak Show / ★★

    FX | EE.UU, 2015. Director: Bradley Buecker. Guión: John J. Gray. Creadores: Ryan Murphy & Brad Falchuk. Reparto: Sarah Paulson, Evan Peters, Finn Wittrock, Angela Bassett, Kathy Bates, Jessica Lange, John Carroll Lynch, Wes Bentley, Chrissy Metz, Danny Huston, Grace Gummer, David Burtka, Malcolm-Jamal Warner, Jyoti Amge, Erika Ervin, Mat Fraser, Rose Siggins, Ben Woolf. Fotografía: Michael Goi. Música: Mac Quayle.

    Las dos primeras escenas de este capítulo, la despedida de Freak show, resumen sin saberlo la esencia argumental de una serie cada vez peor escrita. A saber, el episodio se abre con Eve, Paul, Barbara y Penny colocando carteles que anuncian el nuevo número estrella del espectáculo: Dandy Mott, propietario y cantante con conocimientos de danza. Ante las quejas de las mujeres sobre el comportamiento del joven, Paul lo defiende argumentando que es mejor eso que vivir en la calle, que mientras Dandy tenga dinero, seguirán obedeciéndole. La siguiente escena recoge las constantes críticas del chico ante el sistema de iluminación y una diatriba de insultos contra los que acaban de poner el cartel. La escena se va haciendo cada vez más intensa, hasta que Eve derriba al chico de un puñetazo y los trabajadores, a los que se ha añadido Suzi, anuncian su dimisión. Paul, en particular, recula la sólida posición que ha mantenido tres minutos antes y acaba escupiendo al chico en la cara. Ese brusco cambio de actitud en el Hombre Foca y la rapidez con la que la serie llega al conflicto, a la violencia, son la prueba definitiva de la falta de sutileza e, incluso, lógica de una serie que ha derrapado a lo grande en su más reciente tanda. Todo lo prometedor de los primeros capítulos, que lo había, pareció irse con la muerte de Twisty, posiblemente el personaje más perdurable de Freak show.

    Tras ganar su sorprendente pero merecido Emmy a Mejor actriz en una miniserie por su trabajo en Coven, Jessica Lange se reunió con la prensa en el backstage para responder algunas preguntas. Cuando llegó la cuestión de rigor sobre Freak show, que todavía estaba a cinco semanas de estrenarse, la actriz respondió que si la serie seguía como hasta ese momento, podía ser la mejor de las cuatro temporadas. Sería interesante saber qué opina ahora la actriz realmente sobre la temporada, porque llegó un momento, a mediados de la entrega, donde está claro que no se mantuvo como estaba hasta el momento. Nuevas subtramas, bruscos giros, contradicciones entre los personajes, recursos baratos de guión (si no sabes como resolver un conflicto, mata a los personajes), escaso desarrollo dramático de los personajes y, ante todo, la osadía de asumir que el espectador lo va a perdonar todo. La serie entretetiene como pocas, sí, su envoltorio técnico roza lo sublime en cada plano y la entrega del reparto para dar algo de profundidad a sus redundantes personajes es encomiable. Además, la serie homenajea a los grandes y se sirve de todo tipo de recursos para convidar una suerte de experiencia sensorial de lo que está contando, pero al final importa menos cuando las preguntas sin respuesta y las incongruencias se acumulan de tal forma.

    Pero había cierta esperanza respecto al final, porque los guionistas de American horror story suelen lucirse con las despedidas de temporada, que son al fin y al cabo las despedidas de las tramas. Adiós a Freak show, y de qué forma más débil. 52 minutos dividos en dos grandes secciones y que se usan mecánicamente para resolver el conflicto inmediato y darle un final feliz a los supervivientes. Equivocada redención para algunos, injusta muerte para otros y casi algo de nepotismo (¿hubieran tenido esos finales Desiree y Elsa de no estar interpretadas por Angela Bassett y la gran favorita de Ryan Murphy, Jessica Lange?) en la descripción de algunos cierres. Se intenta resolver el amago de tesis con unas líneas de diálogo sobre la Otredad en boca de Desiree y Jimmy mientras el tanque de agua donde Dandy va a ahogarse se llena, pero es inútil. Eso sí, como siempre en esta serie, no se puede decir que sea todo terrible. La venganza de Dandy ante la humillación, que consiste en matar a todos los trabajadores del espectáculo, es emocionante. Uno lo siente por muchos de los muertos y se sobresalta ante la escena en la caravana de Desiree, aunque esto también se resuelve pobremente. Es insultantemente sencillo cómo los supervivientes y las siamesas se la devuelven al asesino en serie más rico de Jupiter. Y así Desiree puede vivir su existencia de ensueño como la señora y madre de los hijos de Angus T. Jefferson e, increíble pero cierto, Jimmy y las Tatler hacen también vida juntos y conciben progenie.

    Y respecto a Elsa (una espléndida Lange), su trayectoria es igualmente vaga desde el punto de vista de la narración. Tras semanas tratando de conseguir una reunión con un magnate televisivo, su mal genio llama la atención de un vicepresidente junior (interpretado por David Burtka, casado con Neil Patrick Harris), casualmente de origen alemán, y más casualmente aún sumiso crónico en el dormitorio. La mujer vuelve a su posición de dómina y así consigue un programa que le da años de éxito. Lo que siempre quiso. Y, por supuesto, esto no le llena el alma. Unido a que octubre 1960 será el momento en que los negativos de la película snuff donde Elsa pierde las piernas es descubierto, la alemana actúa en Halloween para llamar a Edward Mordrake y su grupo de muertos (¡incluido Twisty!) y que se la lleve con él. Pero no lo hace. Por alguna razón que solo el guionista John J. Gray y sus jefes saben, la asesina de Ethel y egoísta crónica es enviada por el fantasma a una realidad paralela donde siempre pueda brillar, con sus monstruos todos vivos y a su servicio y Ethel como telonera. Solo ver a Jessica Lange cantando “Heroes”, de David Bowie, y el pequeño documental que documenta sus ocho años de éxito anima un poco la segunda parte del episodio, pero no es suficiente. Freak show es sin duda la peor temporada de la franquicia. La quinta, anunciada desde octubre, debería ser más concisa, quizá hasta más corta en episodios para que el descenso de la calidad no continúe. A veces todo son fuegos artificiales y arranques potentes, pero no saben mantenerlo. Por el bien de la antología, deberían repasar lo que han hecho. Sería una pena que el legado que dejó la extraordinaria Asylum se diluya, presa de siguientes entregas cada vez peores. Aunque mientras togo siga siendo tan bonito y placentero para el espectador juguetón, ahí seguiremos. Los fans somos legión, aunque estemos contemplando un naufragio. | ★★ |

    Adrián González Viña
    Redacción Sevilla


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