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    SEFF 2014 (VII) | Críticas: Antígona despierta, La sapienza & Bird People

    Antígona despierta

    El mito griego, la crisis moderna y la luz divina

    Crónica de la séptima jornada en el XI Festival de Cine Europeo de Sevilla.

    La séptima jornada del festival ha representado diferentes aproximaciones a lo que el arte y la vida pueden ofrecer en comunión. La argentina Lupe Pérez García, por ejemplo, tiene mucho que mostrar en la subyugante Antígona despierta, donde realidad y mito se entremezclan en Huesca y los castillos colindantes. Con parte de la familia del equipo de la película y la historia de Antígona como núcleo dramáticos, esta fascinante hora de metraje demuestra lo necesarios que son festivales así. Un selecto grupo de personas vimos su estreno en una sala española, con resultados enfrentados y, ante todo, cero indiferencia.

    En la sorprendente Bird people, Pascale Ferran contrapone dos historias para hablar con virajes a lo fantástico de experiencias que cambian la vida. A lo largo de varios días en un hotel de Francia, Gary y Audrey sufrirán cambios absolutos que les harán ser personas nuevas al final del metraje. Es una cinta inteligente y deliciosa, rebosante de sensibilidad y que deja al espectador en paz consigo mismo. En la rueda de prensa posterior, la cineasta ha hablado de su empeño en no sobreexplicar lo visto, y se ha deleitado más en comentar los 15 meses de montaje de una película que tiene mucho trabajo digital al recrear los vuelos de un gorrión, y que debe ser sutil para no romper el hechizo.

    Algo similar, aunque por medios casi opuestos, hace Eugène Green en La sapienza, obra medularmente religiosa donde el artificio (de los edificios, de los parlamentos que salen del guión, de las miradas a cámara) es capaz de conjurar la emoción. Esto, nada fácil, se debe al astuto in crescendo de la historia y su empeño en hablar de sentimientos de manera limpia, sin atisbo de sarcasmo. Se ha podido ver también la estupenda Negociador, donde Borja Cobeaga fabula con inteligencia sobre las discusiones del alto el fuego entre ETA y Manuel Aranguren en 2005. Mi compañero Emilio Luna ya habló de ella en su estreno en el Festival de San Sebastián.

    Antígona despierta

    Antígona despierta

    Dirigida por Lupe Pérez García.
    Reparto: Gala Pérez Iñesta, Sibel Tresaco Lera, Francisco Javier Lera Terés, María Lera Gracia.
    España, 2014.
    Special Screening.

    Como mucho del cine visto hasta ahora en el Festival de Sevilla, Antígona despierta (participio, no 3ª persona del singular) es una película libre de las ataduras de la lógica narrativa, que difumina la manida barrera entre realidad y ficción y propone un gratificante juego al espectador. Que éste lo acepte o no es cosa suya, y a juzgar por la veintena de personas presentes en el pase y las tres deserciones, puede que todavía no estemos listos. Parte del equipo de La jungla interior (Juan Barrero, 2013) regresa al SEFF tras el casi obligado paso por Locarno, y lo hace con una visión libertina del conflicto de Antígona ante la muerte de su hermano y la negativa de su tío Creonte a darle un entierro. El mito es revisitado en combinación con escapadas a lo que la directora/guionista/montadora Lupe Pérez García denominó el Olimpo (con dos niños dioses como Inteligencia Suprema) y fragmentos claramente documentales sobre las recreaciones de conflictos bélicos que muchos hacen por diversión en los fines de semana y la vida en un aeródromo.

    La parte documental tiene hallazgos increíbles (la teoría de Manuel sobre los buitres como grupo republicano y ángeles majestuosos), pero es en lo híbrido donde Antígona despierta alcanza las mayores cuotas de sentido, amén de la ocasional imagen de una potencia abrumadora (el sempiterno caballo blanco acariciado por dos siglos distintos a la vez). En apenas 64 minutos, la cineasta reflexiona sobre la fuerza del mito, su importancia política y la utilidad de perder las finas líneas que separan las maneras de acercarse al cine. Estamos ante una creación generosa en su despliegue de ideas, a la caza de la imagen hermosa y en la que cuesta entrar, pero una vez se habite su interior, uno sabe que está en el mejor lugar posible. 85|100

    Bird People

    Bird people

    Dirigida por Pascale Ferran.
    Reparto: Josh Charles, Anaïs Demoustier, Roschdy Zem, Clark Johnson, Radha Mitchell, Geoffrey Cantor.
    Francia, 2014.
    Sección Oficial.

    Es complicado que una película desconcierte hoy en día. Y aún más complicado que lo haga sin recurrir al golpe de impacto, los momentos fuertes o los desatinos tonales extremos. La grandiosa Bird people logra desconcertar con su encanto y el salto mortal, perdonen el chiste, que efectúa a mitad del metraje, y que aquí no vamos a desvelar. La cinta de Pascale Ferran cuenta dos historias paralelas: la decisión radical de un ejecutivo en viaje de negocios y las circunstancias de una empleada del hotel, que anhela un cambio en su vida. Hay conexiones subterráneas entre las tramas de Gary y Audrey, y el apretón de manos que nos lanza a los créditos es la prueba física de ellas. Magníficamente interpretados por Josh Charles (que la directora fichó tras ver su trabajo en la primera temporada de En terapia) y Anaïs Demoustier, los personajes vivirán dramas radicalmente distintos en tono pero cuyo resultado es el mismo: llevarlos a un lugar de paz.

    Ferran quiere reeducar nuestra mirada, por eso elige a los gorriones y las empleadas de hotel como criaturas invisibles, que además pasearán su magia por los lugares de tránsito más funcionales, donde cada uno va a lo suyo. En este sentido, la estupenda secuencia de apertura marca el tono, entre suave y certero, de poco más de dos horas de metraje que nunca pesan y que tratan realidades incómodas sin cargas nunca las tintas. Una conversación por Skype (en la trama de él) y los acelerados dibujos de un joven (en la de ella) emergen con fuerza como momentos punteros en la narración, que ha despertado merecidos aplausos y se postula como firme candidata a ocupar el palmarés. ¿Premio al Mejor guión? 85|100.

    La sapienza

    La sapienza

    Dirigida por Eugène Green.
    Reparto: Fabrizio Rongione, Christelle Prot Landman, Ludovico Succio, Arianna Nastro.
    Francia, Italia, 2014.
    Sección Oficial.

    Eugène Green no se lo pone nada fácil ni a sí mismo ni al espectador con esta sorprendente La sapienza, película vertebrada por lo que parece un rígido corsé formal (los intérpretes no hablarán, sino que declamarán; la presencia de la cámara será evidente en cada escena con diálogo) que logra conmover con su apuesta de cine de extradinaria pureza sentimental. A grandes rasgos, el trabajo de Green trata sobre la investigación que un arquitecto emprende en Italia, con la compañía de su esposa, sobre el arquitecto Francesco Borromini. Allí se encontrarán con una pareja de hermanos que, como el matrimonio, está muy unido en la desgracia. Cuando Ellos se vayan a Roma a seguir la investigación, Ellas pasarán tiempo juntas, en un proceso progresivamente fascinante de reflexiones sobre la vida, la religión y el arte que se discuten como hemos dicho, de manera harto forzada.

    La sapienza, esa sabiduría que llega de la nada, se adentra en una temática que en pleno siglo XXI ya ya ha pasado a mejor vida, cinematográficamente hablando. El cinismo y el descreimiento social hace que la propuesta de Green nade a contracorriente, pero el candor de las emociones de los personajes y las conexiones entre arte y sentimiento atrapan a un espectador que se ver desarmado de sus prejuicios. Si uno es capaz de no arquear la ceja ante la sencillez que recorre el metraje, disfrutará de un final milagroso donde la Luz llega y conecta el destino de estos cuatro individuos, marcados por la pérdida. La emoción se manifiesta a pesar de la apuesta formal, que uno supone es ésta para remarcar la importancia de lo dicho en todo, pues en esta película no gasta saliva si no hay que decir algo importante. Como el destino de Borromini, desesperado por ver la luz, los personajes encuentran la respuesta es la súbida iluminación del espacio abierto. Cine genuinamente espiritual, de los pocos se hacen ya. 75|100.

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla


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