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    52 FICX | Día 1

    Calvary

    Siempre una segunda oportunidad

    Crónica de la primera jornada de la 52ª edición del Festival de Gijón

    Con la premisa de que el premio honorífico de esta 52 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón recaía en el actor y director Terry Gilliam, era fácil adivinar o intuir el efecto llamada que iba a provocar en esta primera entrega del FICX. Junto a él, era homenajeada en la gala de inauguración del festival la figurinista Yvonne Blake. El ambiente cuasi festivo y las largas colas de los días previos para hacerse con entradas ya habían sido noticia y ocupado las primeras portadas de los periódicos locales y de los medios gráficos. Y es fácil de entender que se desate este entusiasmo, ya que supone una oportunidad única de poder acercarse a otras latitudes cinematográficas que nos serían del todo ajenas e inaccesibles de no ser por acontecimientos así. La oferta de películas, dentro y fuera de la Sección Oficial, se antoja inabarcable y variada, con espacio para cortometrajes, animación o ciencia ficción.

    La primera jornada de esta 52ª edición estuvo marcada por el entusiasmo y la participación de un público entregado, que llenó las salas y que encontró como de maestro de ceremonias de esta comunión cinéfila a un cura rural irlandés, encarnado por Brendan Gleeson, que encabezaba la última obra de John Michael McDonagh, autor de la hilarante El irlandés. Calvary, es una suerte de drama salpicado de comedia negra, con una delimitación difusa de los límites de ambos géneros. Primera apuesta de la Sección Oficial y primeros aplausos. Posteriormente, fuera de concurso y dentro de la sección 'Rellumes', se proyectó Tales, de la directora iraní Rakhshan Bani-E’temad, con más pretensiones que resultados aunque no por ello carente de interés. Es el primer largometraje de la realizadora desde el 2006 debido a la oposición que ha mantenido con el gobierno Mahmud Ahmadineyad, negándose a solicitar una licencia que podría haberse interpretado como una legitimación de dicho gobierno. Fue presentada en la pasada edición del Festival de Venecia donde Bani-E’temad no quiso hacer hincapié en las circunstancias del rodaje ni las amenazas, nada veladas, recibidas por el equipo.

    Calvary

    Calvary (John Michael McDonagh, Irlanda, 2014)

    El director John Michael McDonagh nos presenta un argumento original a vista de pájaro: el Padre James, sacerdote de un pueblo rural irlandés, durante una confesión a uno de sus feligreses es amenazado de muerte por éste. Promete matarle en una semana como venganza a los abusos sexuales que sufrió de niño por parte de otro sacerdote ya fallecido, ajustando así sus cuentas con la Iglesia. Comienza entonces el calvario para el párroco, que en una narración que va remarcando el devenir de los días a modo de cuenta atrás, sigue tratando de atender las necesidades de sus vecinos y feligreses. La duda es si el verdadero calvario comienza con la amenaza o ya existía previamente en la interacción diaria con sus parroquianos, lo que no parece asunto baladí teniendo en cuenta las particularidades de cada uno de ellos.

    El tono se aleja del drama haciendo uso de un humor negro hilarante o socarrón, que se manifiesta, fundamentalmente, en los diálogos que el Padre James mantiene con sus vecinos; personajes que podrían quedarse en meros clichés pero que destacan por cierta singularidad gracias al histrionismo del que hacen gala, tan contrastado con el tono dramático de partida que se le presupone. El Padre James también se enfrentará durante esa semana tanto al ataque a su iglesia como a la tentación de retomar viejas adicciones o el dilema moral de delatar a quien le amenazó aprovechándose del secreto confesional. Todo esto lo hace desde su papel de hombre de bien, consciente más que nadie del peligro al que se enfrenta. Peligro que el espectador puede llegar a olvidar momentáneamente por el uso algo borroso e irregular que se hace de la mezcla de géneros que la sitúan en ese limbo del desinterés. Merece el visionado por la interpretación de Brendan Gleeson, por un humor efectivo y la fuerza de algunas de las imágenes apoyadas en el paisaje irlandés. Una oportunidad tan interesante como perdida. | ★★ |

    Tales

    Tales (Ghesseha, Rakhshan Bani-E’temad, Irán, 2014)

    La lectura más positiva de Tales, de la directora Rakhshan Bani-E’temad, es que las vidas y las historias de los seres humanos no son tan diferentes, sea cual sea el lugar de origen de éstas. Pero resulta un argumento tan manido, que solo las actuaciones relativamente solventes de sus intérpretes pueden salvar un experimento que uno cree haber visto ya muchas veces. Valiéndose del punto de partida de un reportero que pretende grabar la realidad del país, se van encadenando historias de personajes de diferentes estratos sociales: desde el taxista que se reencuentra con una antigua amiga de la infancia, al jubilado que se enfrenta a la burocracia inútilmente reclamando el pago de su operación, los dos hermanos que tratan de chantajear a un padre rico y egoísta, la historia de una mujer maltratada, la lucha de una madre por su hijo o la de unos trabajadores por sus derechos laborales. También tiene un peso específico por sí solo el honor de la mujer en la cultura iraní y como centro y motor de los movimientos sociales que promulgan cambios. Son todos estos temas que no resultan nuevos en la trayectoria de su directora.

    En cualquier caso, la conexión entre historias se sostiene con debilidad y con cierta falta de carga emocional. No se llega a profundizar en historias y personajes que podrían tener un interés mayor y que se quedan en simples anzuelos o que se usan de pegamento para que el paso de una historia a otra tenga cohesión. La última de las historias es, probablemente, la mejor interpretada y que juega con un golpe de efecto final que hace que la valoración global del filme pueda subir unas décimas pero que no deja de ser tramposa. No obstante, es una propuesta de elegancia superior que se sostiene gracias a su elenco, tiene brío narrativo y porta una carga dramática soportable y dosificada al tratarse de historias cortas. Cine persa, para casi todos los públicos. | ★★★★ |


    Eva Hernando Romero
    Enviada especial a la 52ª edición del Festival de Gijón
    Feelmakers

    1 comentarios:

    1. Publicidad panfletaria de cómo ser un buen ciudadano norteamericano con destino de héroe. Aburrida, laaarga. Mala: 2 puntos.

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